María Dolores Páez, de 47 años, quien padece hipertensión pulmonar desde hace 12 años, llevaba consigo un concentrador de oxígeno para respirar. Ella estaba en los exteriores del hospital Carlos Andrade Marín del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), este miércoles. Su enfermedad le afecta los pulmones y el corazón.

En el sitio también estuvo Gabriela Garcés, quien estima gastar unos $ 1.000 mensuales para tratar la patología de su hija. Ella requiere de un medicamento que no hay en los hospitales, por lo que tiene que asumir los costos.

“En el momento en que nosotros cortamos la continuidad en la entrega de la medicina, nuestra salud disminuye en un 80 %, es decir, llegamos a tener ya retroceso en nuestra condición...”, dijo Páez.

Ambas unieron sus voces para exigir medicinas. Era uno de los gritos hechos por unas 20 personas que se concentraron en las afueras de esa casa de salud, en el centro norte de Quito.

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Eran pacientes o familiares de personas que padecen hipertensión pulmonar, esclerosis múltiple, cáncer u otras enfermedades.

Los gritos fueron acompañados de sonidos de tambores y carteles donde se leían frases, como “tenemos derecho a la salud”, “sin medicina nuestra vida se termina”, “cuántos más tienen que morir”, “el tiempo importa, no podemos esperar más”.

A día seguido, personal de salud protesta afuera de los hospitales de Quito por la falta de medicamentos

Blanca Rosero, quien padece de cáncer de mama, indicó que están pidiendo medicina porque los hospitales están desabastecidos, sobre todo, con enfermedades como la que padece.

Contó que incluso muchos pacientes han tenido que comprar los fármacos y, al ser una medicina muy costosa, muchas de las personas no los pueden adquirir.

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Rosero pidió, además de medicamentos, una atención oportuna, pues comentó que muchas veces para una cita hay que esperar meses, y sin medicina la enfermedad se agrava.

Gustavo Dávila, coordinador nacional de la Alianza Nacional para la Salud, cuestionó que en 100 días el Gobierno haya vacunado a 9 millones de personas contra el coronavirus y que haya personas que no pueden tener una medicina de $ 100 o $ 200, y es peor, agregó, acceder a fármacos para enfermedades catastróficas, raras y huérfanas.

Criticó además al Ministerio de Salud Pública (MSP), entidad que declaró una emergencia en sus hospitales para adquirir 123 medicamentos, pero solo adquirió 43.

Ministerio de Salud Pública adquirió 43 de 123 medicamentos para abastecer a sus hospitales

Agregó que no hay cifras de pacientes afectados, y estima que hay medicamentos que no los obtienen desde hace seis meses.

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Para Garcés, hay una traba en los procesos de compra; pidió que el Servicio Nacional de Contratación Pública (Sercop) haga compras inmediatas.

Una salida para Dávila es que haya una alianza público-privada para comprar medicamentos entre la industria, asociaciones, esa cartera de Estado y el IESS.

Según Dávila, a las autoridades gubernamentales les han entregado doce listados de fármacos, pero les han dicho que la mayoría se entregará en 60 y 90 días.

¿Qué va a pasar con esa gente en ese tiempo?”, se preguntó.

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Daniel Rodríguez, gerente del hospital Carlos Andrade Marín (HCAM), indicó que al momento continúan con un desabastecimiento de medicamentos puntuales y las personas con enfermedades catastróficas, raras y huérfanas son las más vulnerables.

El funcionario acotó que, tras una reunión con autoridades gubernamentales, se han establecido nuevas directrices para el proceso de abastecimiento.

“Mediante esta figura que sería un régimen especial podemos ahorrarnos estos 45 a 60 días que nos toma un proceso de compra grande o una subasta inversa y lo podemos hacer en una semana y tener la medicación en 15 días o si es posible menos”, dijo Rodríguez.

Aseguró que esta semana harán una compra de 60 medicamentos y la próxima semana adquirirán más de 70.

Rodríguez aspira que hasta antes de Navidad esté cubierto un 80% o un porcentaje mayor de abastecimiento para enfermedades catastróficas, raras y huérfanas.

En tanto, los protestantes en su concentración, pidieron a los conductores que circulaban por el sector hacer sonar sus bocinas; varios de ellos lo hicieron.

El plantón se transformó en una marcha alrededor del hospital con la consigna de que deben comprarse inmediatamente los medicamentos para todos.