Con doce votos a favor, cuatro en contra y dos abstenciones el Concejo Metropolitano aprobó la resolución para la reforma presupuestaria 2021 del Municipio de Quito. Con esto, el alcalde Santiago Guarderas y su gabinete tienen menos de 80 días para ejecutar estos montos en la asignación de obras y contratos.

El segundo debate se llevó a cabo en la sala de sesiones del Concejo Metropolitano de Quito, desde las 10:00 de este jueves 14 de octubre.

El concejal Eduardo del Pozo (CREO) fue quien elevó a moción el proyecto de resolución. Antes de ello, acotó que existe una baja ejecución presupuestaria, que no pasó del 39 %, con un aumento de 102 millones de dólares en ingresos. Eso significa que para estos dos meses tienen para ejecutar $ 370 millones aproximadamente.

Sin embargo, el histórico del presupuesto en los últimos dos meses de años anteriores no superó el 25 %. “Consecuentemente, debemos prever para el presupuesto 2022 un saldo caja banco bastante grueso, lo que nos obliga a discutir con mayor profundidad el presupuesto del siguiente año”, enfatizó.

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Es decir, todos los montos asignados no lograrán ser ejecutados, por ello podrán ser tomados como arrastre para el próximo presupuesto.

Los concejales cuestionaron la poca ejecución que existió en este año, reflejada en la falta de obras para la ciudad. Además, recalcaron obras de importancia que no han sido tomadas en cuenta en la reforma a este presupuesto.

La concejala Andrea Hidalgo (ID) dijo que no existe coherencia en la disminución de recursos para una entidad como la Agencia de Control, tomando en cuenta que uno de los problemas principales que afronta Quito es la inseguridad.

El alcalde Santiago Guarderas señaló que el Municipio de Quito tiene 76 días para ejecutar este presupuesto y que ese corto tiempo ha exigido tomar etapas de preparación precontractuales, contractuales y de licitación, por lo que no cabe ingresar valores que no van a ser cumplidos por el tiempo que tienen.

Por su parte, el concejal Fernando Morales (Concertación) cuestionó las áreas a las que se destinaron mayores ingresos. Esto no es lo más responsable, enfatizó, al no contar con los estudios necesarios para ejecutar esos valores.

“La empresa o entidad que sea responsable deberá decir ‘no tengo los estudios para eso’, y no aceptar ciertos recursos”, solicitó.

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Como ejemplo citó a las parroquias rurales, para las cuales señaló que la asignación de $ 300.000 solo debería ser la base y destinar valores más altos a las de mayor extensión, población o necesidades básicas. Sin embargo, “esto deberá ser sustentado con estudios para las obras que se van a realizar y no asignar montos que después no van a ser cumplidos”, añadió.

La concejala Soledad Benítez (RC) destacó que este presupuesto aumentó por la cultura tributaria que ha tenido la ciudadanía al cancelar sus impuestos a tiempo. “Los quiteños salvando la ciudad”, expresó.

El edil Luis Robles (RC) aseveró que esta reforma del presupuesto se da únicamente porque en cuatro días hay que hacer nuevos contratos para la fiscalización del Metro de Quito. “Toda esta discusión tiene importancia únicamente para una obra, el Metro de Quito, porque lo demás solo será para el siguiente año, ya que para la contratación se necesita un mes y medio mínimo”, aseveró.

También dijo: “Vecinas y vecinos que nos escuchan en los barrios, tengan la plena seguridad de que en el 2021 Quito avanzó hasta donde avanzó Yunda; de ahí para acá, cero obras para los barrios”.

Santiago Guarderas le respondió que la concejala Luz Elena Coloma le solicitó al exalcalde Jorge Yunda realizar la reforma presupuestaria, pero nunca lo hizo, y llegaron a este punto en el que en nueve días tuvieron que presentar un proyecto de reforma presupuestaria.

“Vamos a hacer obras, las obras que no se hicieron en este año, esa es la disposición que tienen los gerentes y secretarios”, enfatizó. (I)