Mónica Álvarez, de 50 años, tenía el puesto 70, 71 y 72 para una valoración médica en el centro de salud de Las Casas, en Quito, este miércoles.

Su esposo, de la misma edad, tiene COVID-19 desde el pasado jueves.

Un tanto molesta contó que, hace dos meses, había sacado una cita en pediatría para su hijo, pero debido a que el padre del menor porta la enfermedad le dijeron que la podían atender solo hasta después de que se hiciera una prueba de COVID-19.

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No alcanzó a un turno el martes por lo que le recomendaron ir a otro sitio, donde le manifestaron que no les podían realizar un test debido a que no tenían síntomas.

Tras varias explicaciones, logró que le entregaran tres turnos para ella y dos hijos, en el centro de salud Las Casas. No tenía ninguna prescripción médica.

A un costado de la entrada a ese centro de salud, ubicado en el norte de Quito, hay varias carpas en las que personas con síntomas respiratorios aguardan para ser atendidas.

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A la puerta de ingreso se acercaban este miércoles varias personas para preguntar si era punto de vacunación. Personal respondía que ya no, que podían dirigirse al coliseo de la Universidad Central, en el centro norte de la urbe.

En los exteriores de ese centro de educación superior, antes de las 08:00, más de 100 personas ya hacían fila para recibir primera, segunda o dosis de refuerzo; 42 estaban en el interior sentadas, en sillas de plástico.

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María Isabel, de 10 años, era una de ellas. Fue a que le colocaran la segunda dosis. Su madre sostuvo que es muy importante que su hija esté protegida.

A Edith León, de 76 años, le colocaron la tercera dosis de Sinovac debido a que tiene alergias, llevó un certificado médico. Le tocaba hace una semana la de refuerzo, pero por algunas actividades fue este miércoles. El proceso, indicó, fue muy rápido.

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Jessica Cisneros, especialista en medicina familiar y comunitaria del Ministerio de Salud Pública (MSP), comentó que en la Universidad Central diariamente se inoculan unas 400 a 500 personas.

Agregó que debido al aumento de las casos de sintomatología respiratoria, el centro de salud de Las Casas ha quedado como un sitio para valoración y ya no para inoculación.

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Explicó que cuando la persona va a un centro de salud, un médico determina si tiene síntomas y signos clínicos y epidemiología para ser positivo de COVID-19 y en función de ello se realiza una prueba.

Con respecto a los síntomas y signos clínicos, Cisneros señaló que son fiebre, tos, malestar del cuerpo, dolor de garganta, dolor muscular o articular.

Dentro de los aspectos epidemiológicos, que haya tenido contacto directo con alguna persona positiva o que haya estado en reuniones con muchas personas en las que no hubo distanciamiento social sin el uso de mascarilla.

Acerca del tiempo para realizarse un test, mencionó que la PCR se hace a partir del tercer a quinto día de contacto o de inicio de los síntomas; en tanto que la de antígenos, si ya tiene síntomas, se la aplica en ese mismo lapso.

“Si es que yo como paciente me acerco a un centro de salud no voy a requerir obligatoriamente la prescripción (médica) porque yo voy a ser atendido por un profesional; me va a analizar si yo tengo fiebre, tos, dolor de garganta, me va a examinar y me va a ver si tuve contacto con alguna persona positiva (...) y en función de ello me va a hacer o no me va a hacer la prueba”, dijo Cisneros.

La funcionaria sostuvo que hay entre 12 y 15 centros de salud que solamente están dedicados a triaje respiratorio.

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Otros lugares en la capital de la República, también volvieron a ser sitios de inmunización como la escuela Alfonso del Hierro, en el sector de Cotocollao, en el norte, así como la universidad UTE, también al norte.

A ese centro universitario fue Diana Guevara, de 32 años, para la de refuerzo. Ella cumplió seis meses desde la segunda inyección que fue el 4 de julio de 2021.

El Gobierno estableció que en el caso de las personas de 18 a 49 años podrán recibir la tercera dosis a los seis meses del esquema completo, es decir, las dos dosis; mientras que desde los 50 años, a los cinco meses.

La Universidad de las Américas (UDLA) volverá a ser punto de inoculación desde este fin de semana; solo atenderá sábados y domingos, entre las 08:00 y las 16:00.

En algunos barrios del centro histórico de Quito, en vehículos se perifonea que en Casa Cuna, un subcentro de Salud que está en la Loma Grande, se vacuna contra el COVID-19, incluyendo los sábados desde las 07:00 hasta las 15:00. (I)