El 12 de marzo de 2020, los bares, discotecas y karaokes tuvieron que cerrar sus puertas en Quito por disposición de las autoridades locales para prevenir contagios del COVID-19. La medida provocó una severa crisis en el sector, al no poder generar ingresos por su actividad. Ahora, tras un año y seis meses de espera, un grupo de casi 100 locales se reactivará desde este 8 de septiembre, como parte del plan piloto que lleva adelante el Municipio de Quito.

La Secretaría de Salud del cabildo aprobó que 99 establecimientos de entretenimiento vuelvan a funcionar, porque cumplieron con los requisitos para hacerlo: validación del Registro Único de Contribuyente (RUC); estar al día la Licencia Única de Actividades Económicas (LUAE); y presentar una propuesta de implementación del protocolo de bioseguridad.

De acuerdo con el plan, los horarios de atención al público serán de lunes a jueves de 16:00 a 23:00; viernes, sábado y feriados de 16:00 a 24:00. El aforo permitido quedó limitado al 30 % de la capacidad de cada lugar. Solo podrán ingresar los clientes que presenten su carné de vacunación contra el COVID-19.

Bares, karaokes y discotecas de Quito abrirán sus puertas desde el 8 de septiembre bajo la modalidad de plan piloto

Martha Guerrero, presidenta de la Asociación de Discotecas, Bares y Karaokes de Quito, contó que han pasado un año en constantes reuniones con autoridades del Municipio. La asociación está conformada por 120 propietarios de centros de diversión que se agruparon para gestionar la reapertura de sus locales, pero no todos podrán reactivarse.

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La razón, dijo Guerrero, es que por las deudas con instituciones financieras, arriendos impagos y escaso ingreso de dinero, alrededor de 40 propietarios del gremio no han podido cancelar las obligaciones pendientes al Municipio por los permisos de funcionamiento. Tampoco han contado con los recursos suficientes para adecuar los establecimientos, puesto que, además de instalar dispensadores de alcohol y gel, deben contar con un sistema de ventilación que refresque el ambiente y el aire no se concentre en el lugar.

“Por la patente pagamos entre $ 800 y $ 900 al año y otros $ 800 a Quito Turismo. En este tiempo logramos que Quito Turismo nos haga una rebaja, pero necesitamos más ayuda del Municipio con otros valores... Nos ha tocado incluso sacar dinero al chulco para poder volver (a trabajar)”, comentó Guerrero.

Guerrero tiene un bar-karaoke en Solanda, en el sur de Quito, que ha operado por once años. Con la pandemia, ella pudo llegar a un acuerdo con el dueño del predio y no ha tenido que pagar arriendo durante los meses de paralización. Mientras buscaba una solución para reabrir, obtenía dinero vendiendo bolones, humitas y otros productos a domicilio, ya que no tenía los fondos ni los permisos para que su local pueda transformarse en un restaurante y seguir funcionando.

Ayer, antes de iniciar con el plan piloto, se desarrolló una mesa técnica ampliada entre la Secretaría de Salud con varias entidades municipales y la Intendencia General de Policía.

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Carlota Villamarín, directora metropolitana del Subsistema de Salud, señaló que “el éxito de esta iniciativa radica en que la contraparte asuma con estricta responsabilidad el cumplimiento de los lineamientos de bioseguridad”. Reiteró que habrá controles permanentes, con la finalidad de garantizar un proceso ordenado y seguro.

La entidad informó que entre las consideraciones básicas que deben tomar en cuenta los locales están:

  • La presentación obligatoria del carné de vacunación para ingresar al establecimiento.
  • El horario restringido.
  • El uso de envases biodegradables y de colores.
  • La permanencia dentro de los establecimientos.
  • El distanciamiento obligatorio dentro del establecimiento y entre grupos de personas.
  • La ventilación para lugares cerrados.
  • El uso de prendas de protección.
  • La aplicación de protocolos de limpieza y desinfección.
  • Prohibición del expendio y consumo en exceso de alcohol, que ocasione un estado etílico grave que pueda poner en riesgo su integridad y de terceros.

Raúl Pacheco es propietario de una discoteca ubicada en Quitumbe, en el sur de la ciudad, con capacidad para 350 personas. Él decidió que abrirá las puertas a las 16:00 del viernes, pero solo podrá recibir a 120 personas, debido al límite del aforo.

Pacheco contó que tuvo que gastar aproximadamente $ 3.500 para adaptar el negocio al nuevo sistema de trabajo, especialmente para garantizar la ventilación. A este dinero se agregan otros $ 1.500 que desembolsó por los permisos municipales. También tiene dos deudas abultadas: una de $ 20.000 por el arriendo del local -que pudo aplazar en convenio con el dueño del inmueble-, y otra de $ 25.000 por un crédito en el banco que refinanció.

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Su situación económica le preocupa, por eso tiene las esperanzas puestas en el plan de reactivación. Con tristeza, Pacheco contó que a inicios del 2021 un amigo suyo, también propietario de una discoteca, se quitó la vida porque no aguantó más la presión por las deudas acumuladas y la falta de ingresos.

A zonas que se caracterizaban por concentrar centros de diversión nocturna la pandemia las volvió sitios prácticamente deshabitados. Muestra de ello es la popular Plaza Foch, en el norte de Quito. Sus calles dejaron de ser ruidosas los fines de semana. Caminar por ahí ahora es ver numerosos letreros de “Se arrienda” o “Se vende”. La mayoría de establecimientos dejó de funcionar y la presencia de clientes y turistas es mínima.

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La primera evaluación del plan piloto será en 60 días. Ahí las autoridades tomarán nuevas decisiones. Los empresarios como Guerrero y Pacheco esperan que no se apliquen más restricciones, sino que el servicio se pueda ampliar, manteniendo los protocolos de bioseguridad.

La Secretaría de Salud indicó que la plataforma digital para inscribirse en el plan continúa habilitada y estará abierta los próximos 60 días. Los interesados pueden registrarse en el portal http://consultamdmq.quito.gob.ec/MDMQ_PERMISOS/Formularios/SBD/FrmIngreso

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Adicionalmente, la entidad señaló que aquellos establecimientos que cuenten con LUAE vigente, y que no consten en el Registro Turístico del Ministerio de Turismo, también requerirán de manera obligatoria, previa y acreditada, al menos haber iniciado el trámite para la obtención del Permiso Anual de Funcionamiento (PAF), otorgado por el Ministerio de Gobierno, a través de la Intendencia General de Policía. (I)