Representantes de los trabajadores, empleadores y del Gobierno se reunieron la tarde del jueves 9 de noviembre, en Quito, para empezar a analizar el monto del salario básico unificado (SBU) que regirá en 2024. Actualmente es de $ 450.

Desde los sindicatos la propuesta es que se incremente en $ 100, es decir, que el salario sea de $ 550. Del lado de los gremios empresariales, de momento no han hecho pública la cifra que plantearán; no obstante, hicieron un llamado al diálogo técnico para que la fijación salarial sea dentro del marco legal.

El encuentro del jueves fue la primera de tres sesiones del Consejo Nacional de Trabajo y Salarios, la cual tuvo lugar en el Ministerio del Trabajo (MDT).

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Ahí se dieron a conocer las previsiones macroeconómicas del próximo año, que servirán como insumo técnico para el análisis del salario.

En ese sentido, según información compartida por el MDT, el representante del Banco Central del Ecuador (BCE), Eduardo Cabezas, expuso las proyecciones de crecimiento de la economía para los años 2023 y 2024.

En el primer caso, la estimación es cerrar 2023 con un crecimiento del 1,5 % del producto interno bruto (PIB). Mientras que para 2024 se prevé un menor crecimiento, de apenas el 0,8 %.

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Otro indicador relevante presentado fue la proyección del índice de precios al consumidor (IPC), que mide la inflación.

Daniel Falconí, representante del Ministerio de Economía y Finanzas, detalló que la inflación anual promedio para 2023 alcanzaría el 2,56 % y para 2024 sería del 2,07 %. El funcionario resaltó que el país mantiene bajos niveles de inflación en comparación con otros países de la región.

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Diana Barco, funcionaria del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), indicó que la inflación anual para el mes de octubre de este año se ubicó en 1,93 %, influenciada por la variación anual de los precios de alimentos, salud y alquiler de vivienda.

Señaló, además, que en octubre pasado la canasta familiar básica se ubicó en $ 748,42 para un hogar tipo de cuatro miembros con 1,6 perceptores.

Al cabo de dos horas de reunión, los dirigentes gremiales y sindicales brindaron declaraciones a la prensa. Coincidieron en que el tema del salario debería quedar establecido a finales de noviembre, antes de que finalice el gobierno de Guillermo Lasso; además, consideraron que el Consejo Nacional de Trabajo y Salarios también debería fijar políticas laborales.

Marcela Arellano, presidenta de la Confederación Ecuatoriana de Organizaciones Sindicales Libres (Ceols), expresó que las presentaciones de los funcionarios del Gobierno reflejaron que “el país está en la quiebra”.

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“Estamos en una situación muy difícil. Quienes están asumiendo toda la responsabilidad de la crisis son los trabajadores”, comentó Arellano.

A criterio de la dirigente, el salario básico no debe fijarse únicamente tomando en cuenta la proyección de la inflación del próximo año, sino que el monto salarial debe alcanzar el costo de la canasta básica familiar.

“La fijación de salarios es un elemento de carácter político y que tiene que ver con la revaloración del trabajo en el Ecuador. Ganamos menos de lo que cuesta la canasta básica”, opinó la presidenta de la Ceols y agregó que aumentar el salario también incrementará el consumo.

Para Mesías Tatamuez, dirigente de la Cedocut, es falso el argumento de algunos sectores que sostienen que aumentar el salario básico provocaría despidos. “Es un argumento de cincuenta años atrás”, criticó y ratificó que todos los sindicatos están de acuerdo en que el alza salarial sea de $ 100.

Adicionalmente, los trabajadores sugieren que el Consejo de Trabajo y Salarios se reúna cuatro o cinco veces en el transcurso del año, no solo en los últimos meses.

Los representantes de las cámaras empresariales advirtieron que la situación económica del país es delicada, por ello insistieron en tener un diálogo técnico y constructivo.

“El país está atravesando un deterioro en las condiciones económicas, que está afectando a la mayoría de las cadenas de producción y, naturalmente, esto se traduce en un problema en el empleo”, explicó Xavier Rosero, de la Federación Ecuatoriana de Exportadores (Fedexpor).

Rosero dijo que los racionamientos eléctricos, la paralización de la explotación petrolera del ITT, la pérdida de competitividad exportadora y la pérdida progresiva de estructura de costos que enfrentan las empresas dificultan la proyección para el próximo año, “que nos acercan más a un estancamiento económico que a un crecimiento”.

En esas condiciones, “a los representantes del sector empleador nos preocupa hablar de un incremento salarial”, comentó Rosero.

A ello, Francisco Chiriboga, de la Federación Nacional de Cámaras de la Agricultura del Ecuador, solicitó al gobierno de Guillermo Lasso “que no se adelante ni dé anticipo de lo que se puede manejar de un incremento o no del salario básico, es muy importante que se respete la institucionalidad, legalidad y el aspecto técnico”.

Lo dicho por Chiriboga responde a que una oferta de campaña de Lasso fue que en su gobierno subiría $ 100 al salario. En los dos años que ha gobernado, al no haber acuerdo en el Consejo de Trabajo, el Ejecutivo impuso dos alzas de $ 25, cada año.

Por ello, se presume que si nuevamente no hay consenso entre empleadores y trabajadores, el Ministerio del Trabajo podría volver a subir $ 25.

Aún no hay fecha para la segunda sesión del Consejo, donde las partes presentarán formalmente sus propuestas y argumentos.

Según el Código del Trabajo, si no se alcanza un acuerdo en el Consejo, el Ministerio del Trabajo fijará el valor en un porcentaje de incremento equivalente al índice de precios al consumidor proyectado. (I)