Daniela (nombre protegido) aún no olvida el pasado 28 de septiembre cuando se registraron los disturbios en la Penitenciaría del Litoral. Escuchó disparos mientras terminaba de cocinar y arreglar su comedor ubicado al frente del centro carcelario.

Ese día invirtió $ 50 para preparar almuerzos. De lejos trataba de ver lo que pasaba y revisaba las noticias. Ella como de costumbre ya tenía listos los almuerzos, solo estaba esperando a los clientes, que nunca llegaron.

Aquel día la vía a Daule fue cerrada por cerca de siete horas. El 2 de octubre también se paralizó el tránsito, como en otras ocasiones.

Daniela prefirió cerrar. Algunos de los almuerzos los regaló y otros tuvo que desecharlos.

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“Sí nos afecta bastante cuando cierran la vía y nos quedamos con la comida hecha. Aquí vienen camioneros, trabajadores de empresas cercanas. Es una incertidumbre porque no se puede trabajar normal”, comenta.

Pero Daniela afirma que no es el único problema. También padecen por la falta de conexión a celular para realizar y recibir llamadas. Ella suele recargar saldo para que su hijo se conecte a clases, pero tampoco es posible hace dos semanas.

Este no es el único negocio afectado. Dominga Barreto es dueña de un quiosco donde oferta desayunos, snacks y bebidas. Ella suele recibir a grupos de trabajadores de las compañías cercanas, que con anterioridad le hacían el pedido. Sin embargo, ya no es posible que se comuniquen con ella, por lo cual decae la demanda.

El negocio de Dominga Barreto lleva más de diez años cerca de la Penitenciaría del Litoral. Foto: Belén Zapata.

Los emprendimientos son una parte de los afectados por los cierres en la vía a Daule y la colocación de inhibidores de señal de teléfonos celulares por la crisis carcelaria. También lo son las grandes empresas, unas tuvieron que cambiar su estilo de trabajo para no perder clientes.

Por ejemplo, Acesco Ecuador, que se dedica a la venta de materiales de construcción y acero, mandó a su personal de áreas de talento humano, finanzas, compras, comercial a teletrabajo, debido a la falta de recepción de llamadas.

Elizabeth Jervis, jefa de Talento Humano en Acesco, afirma que solo reciben llamadas a través del teléfono convencional y no por celular. Señala que usan el wifi para comunicarse con clientes vía WhatsApp, pero no es suficiente.

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“Nuestros proyectos son de obra y el cliente llama en obra y desde un celular y se contacta al número del vendedor y lo encuentra como apagado, pero es por la señal que no llega. (...) Sí perjudica además porque puede haber clientes que están llamando para concretar alguna negociación y por esa razón no se puede hacer”, explica.

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Adicionalmente, los cierres de vía han afectado en el despacho de la mercadería, y en ciertas ocasiones llega con retrasos. Jervis también destaca el temor y la incertidumbre.

“Los que venimos en vehículo propio tenemos el temor de que pase algún tipo de percance o que justo nos corten el tráfico”, menciona.

Miguel Ángel González, presidente de la Cámara de Comercio de Guayaquil (CCG), asegura que una hora paralizada la vía a Daule podría significar un día de trabajo, al no contar con los insumos a tiempo.

“Asimismo, las personas que usualmente consumían probablemente estén dejando de ir a costa de evitar esa zona de alto peligro”, apunta.

Con esto concuerda Francisco Jarrín, presidente de la Cámara de Industrias de Guayaquil, quien señala que establecer una afectación es difícil porque conlleva analizar problemas en la actividad logística, distribución y comercial.

En tanto, la vía a Daule es muy usada por el transporte pesado. Algunas compañías exportan su mercadería y la trasladan al puerto de Guayaquil y receptan la importada. Se vuelve un punto de conexión constante.

La vía a Daule es muy usada por el transporte pesado. La empresa Acesco es una de las afectadas, sobre todo en la comunicación. Foto: Belén Zapata.

Como lo es para Ciateite S.A., empresa de transporte del Grupo Torres & Torres. Desde las 04:00 inician sus operaciones, recogen contenedores de sus clientes, algunos ubicados en la vía a Daule y se dirigen al puerto. O al revés, entregan la mercadería recién importada. Ese vaivén es hasta pasadas las 16:00, cuenta Fausto Moreta, gerente general de Ciateite S.A.

Durante las últimas paralizaciones al tránsito, la empresa se atrasó en las actividades que tuvo que reactivarlas en posteriores días. También hubo entre 70 y 80 camiones que no lograron entregar la carga o se quedaron estancados.

“El cierre de vías sí nos afecta, por ejemplo, los camiones que salieron a sacar contenedores a las 04:00 no tuvieron problema, pero cuando llegamos a las bodegas de los clientes algunos no podían salir de la bodega y otros ya no nos podían recibir. Entonces lo que pasó es que se acumularon los pedidos para el resto de días”, relata.

La compañía tiene 150 operaciones al día, el 60 % de la actividad se realiza en la vía a Daule, también usada para viajar a cantones donde tienen otros clientes.

Para ellos tampoco es extraño que no puedan realizar llamadas. En las oficinas del grupo Torres & Torres, cerca de la Penitenciaría, al momento están usando el wifi para comunicarse vía WhatsApp.

“Estamos sobrecargando la red que no está para eso. Queremos ver cómo se soluciona la comunicación. Desde hace dos semanas estamos teniendo problemas”, indica. (I)