Hace cincuenta años, medio siglo exactamente, un 26 de junio de 1972, Ecuador celebraba la extracción del primer barril de crudo de las entrañas de la Amazonía. Así se abría la puerta a la exportación a gran escala del crudo ecuatoriano. En ese tiempo, el general Guillermo Rodríguez Lara, quien era el encargado de dirigir al país, en su discurso había descrito al petróleo como “un recurso fundamental, no el único”; como “una fuente indispensable, no exclusiva” que ayudaría en forma preponderante a resolver los problemas que aquejaban al país. En viejas películas en blanco y negro quedaron grabadas las celebraciones de autoridades y ciudadanos por ese primer barril, que se lo trasladó a Quito, en un recorrido desde la Plaza de Santo Domingo hasta el templete del colegio Eloy Alfaro.

Hoy, el Ecuador conmemora esta fecha, en medio de una de las tantas crisis generadas a la sombra de los volátiles precios. Esta vez el ciclo es al alza, pues los precios para el crudo WTI, marcador del Ecuador está por encima de los $ 100 y el precio ecuatoriano, superando los $ 90. Sin embargo, justamente en estos días la producción ha caído producto de cierre de más de 900 pozos en el marco de un paro indígena que ha provocado pérdidas millonarias. Y así como en otras ocasiones, los subsidios a los combustibles han puesto en vilo la estabilidad económica y política, esta vez se debate el posible aumento de subsidios, todo esto a puertas de una nueva realidad, en la cual ya se debe empezar a pensar en nuevos escenarios de una economía sin petróleo y de la mano de nuevas energías más limpias, amigables con el planeta.

QUITO (24-06-2022).- La Conaie y otras organizaciones indígenas en el Ágora de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, en una Asamblea para tomar decisiones frente al Paro nacional. Entre sus pedidos estaba la baja del precio de gasolina y diésel, que ya están congelados. Alfredo Cárdenas/ EL UNIVERSO. Foto: Alfredo Cárdenas

En estas cinco décadas el crudo se colocó en un puesto principalísimo en la economía ecuatoriana, contrariamente a lo que había vaticinado Rodríguez Lara. Y así ha generado una dependencia crónica en la economía del país. “Todos los días nos levantamos atentos a ver si sube o baja el precio”, dice Jaime Carrera, secretario ejecutivo del Observatorio de la Política Fiscal (OPF). Carrera recuerda que en los 70, el petróleo sirvió para cambiar estructuras de la economía y con él se levantaron las bases del progreso.

Sin embargo, a la par que se usó para construcción de obras, una expansión de la economía y mejorar la calidad de vida, el país se endeudó de manera importante. El tema fue más complejo desde el regreso a la democracia, pues el “Ecuador ya no supo vivir sin el recurso petrolero”. Esto le pasó factura, pues con las caídas, en los años 80 y 90 hubo déficits en la economía que se fueron agudizando hasta volverse insostenibles en 1999, cuando se vino la crisis total con la quiebra de los bancos.

Publicidad

“El petróleo ha servido en el fondo para que el Ecuador no enfrente los problemas estructurales, ha servido para generar conductas condenables como la corrupción, el endeudamiento, desestabilización de las cuentas”, dice Carrera. Considera que el petróleo se ha ganado muy bien el apelativo del “excremento del diablo”, por esas mismas razones.

Cinco décadas después de este importante hito Ecuador es un país petrolero, pero con bajos niveles per cápita por habitante, con alto desempleo, con cinco millones de pobres, y con una balanza comercial negativa, si no fuera por la producción petrolera.

Alfredo Arízaga, decano del Business School de la Universidad Internacional SEK, coincide en la influencia que tiene el crudo en la economía. Asegura que desde 1980 hasta el 2000, la evolución de la economía ecuatoriana es una fotocopia de la evolución del precio del crudo. Cuando había incremento en el precio, la economía tenía un mejor comportamiento, pero cuando este caía, toda la economía se desbarataba.

Sin embargo, para Arízaga, la dolarización rompe esta dinámica. Desde que el Ecuador se dolarizó ocurrieron importantes eventos, como, por ejemplo, que se construyera el oleoducto de crudos pesados y de esta manera la producción, impulsada por una mayor capacidad de transporte, subiera de 300.000 barriles a 500.000 barriles diarios. Luego, a partir del 2006 se puede ver que el petróleo va perdiendo peso en la economía del país, y se fortalecen las exportaciones no petroleras y los ingresos tributarios como fuentes de ingresos. En todo caso, el precio del crudo sigue generando desaceleración cuando está a la baja, pero no tanto como antes, comenta.

Publicidad

Prueba de ello, dice, es que las exportaciones de petróleo pasaron de $ 2.400 millones en el 2000 a $ 8.600 millones en el 2021. Sin embargo las no petroleras subieron de $ 2.500 millones a $ 18.100 millones en el mismo periodo. En este sentido, para Arízaga, desde que entramos a la dolarización, el principal motor de crecimiento económico y de bienestar han sido estas exportaciones no petroleras.

El precio del crudo a nivel mundial ha tenido grandes variaciones a lo largo de estos 50 años y con él también el precio del barril del crudo ecuatoriano, que típicamente ha sido más bajo que el internacional debido a su calidad (más pesado). Así, por ejemplo, en el gobierno de Rodríguez Lara el precio promedio internacional fue de $ 6, pero fue subiendo sustancialmente. En el gobierno de Roldós-Hurtado se promedió en $ 24,14. Entre subidas y bajadas, uno de los peores promedios se vivió en los años del gobierno interino de Fabián Alarcón. Durante los 10 años de correísmo hubo volatilidad, pero el promedio fue de $ 72,36 el barril. En el actual gobierno, tras la reactivación pospandemia y la guerra de Rusia contra Ucrania, se experimentan precios altos, y en un promedio entre 2021 y lo que va del 2022, se registra un precio de $ 81,07, siempre a nivel internacional.

PRECIO PROMEDIO DEL WTI EN 50 AÑOS<br/> PresidentePERIODOPRECIO PROMEDIO (dólares por barril)
Guillermo Rodríguez Lara72 al 766
Almirante Alfredo Poveda Burbano76 al 799,6
Jaime Roldós - Osvaldo Hurtado79 al 8424,14
Febres-Cordero84 al 8818,92
Rodrigo Borja88 al 9216,2
Sixto Durán-Ballén92 al 9615,3
Abdalá Bucaram96 al 9717,84
Fabián Alarcón97 al 9814,05
Jamil Mahuad98 al 200017,71
Gustavo Noboa2000 200223,69
Lucio Gutiérrez2002 al 200534,28
Alfredo Palacio2005 al 200758,83
Rafael Correa2007 201772,36
Lenín Moreno2017 202150,47
Guillermo Lasso2021 202281,07
Fuente: UISEK

En los últimos gobiernos, el precio del crudo tuvo alzas y bajas violentas. Pero el manejo del recurso ha sido distinto en cada caso. Por ejemplo, en el gobierno de Rafael Correa, que en una década experimentó altos precios, se registró un promedio de más de $ 70 (con picos de más de $ 100 el barril y pisos de $ 30), se pudo ver que el gasto público se incrementó de forma muy importante, de tal manera que ni siquiera cuando los precios estuvieron más altos se dejó de endeudar. En ese gobierno no se generó ahorro por los altos precios, sino que se gastó de manera irresponsable, comenta Arízaga. Contratos perjudiciales para el país, sobreprecios y sobornos se han detectado durante el régimen de Correa. Uno de los casos emblemáticos ha sido la fallida repotenciación de la Refinería de Esmeraldas.

ESMERALDAS. Álex Bravo y Carlos Pareja Y. acompañaron al entonces vicepresidente, Jorge Glas, durante la inauguración de la repotenciación de la Refinería de Esmeraldas.

En el gobierno de Lenín Moreno, que ya recibió una economía saturada de deuda y vivió todo el peso de la pandemia, el precio del crudo ya no fue tan alto, pero sí de bajas inusitadas, que llegaron hasta números negativos (pero no en promedio) frente a una caída brutal de la demanda y falta de logística de almacenaje, a nivel global.

Publicidad

En el actual gobierno, de Guillermo Lasso, los precios son altos, pero la política de ajuste fiscal ha hecho que los dineros se destinen a cubrir el alto déficit que dejó la pandemia y varias deudas heredadas. Entre las medidas tomadas, dice Arízaga, se están acumulando reservas en el Banco Central del Ecuador (BCE) que fortalecen a la dolarización, lo cual es positivo, aunque ese mismo manejo fiscal estricto le ha generado el desgaste político que se ha palpado en estos días. Sin embargo, el plan del Gobierno es duplicar la producción, mientras el gerente de la empresa estatal que maneja el 80 % de la producción asegura que es ahora o nunca cuando se tiene que sacar el crudo, pues en pocos años la transición a otras energías cambiará el mapa de la demanda.

Los subsidios no llegan a quienes lo requieren

Ecuador ha malgastado unos $ 100.000 millones en estos 50 años en subsidios y no ha logrado convertir el patrimonio petrolero que se extrae de la tierra en otro patrimonio que garantice riqueza para el país y sus ciudadanos, dice Jaime Carrera, del Observatorio de la Política Fiscal. Tal como cuando una familia vende su casa y el recurso se gasta en cuestiones diarias, Ecuador gastó su recurso petrolero en mayor gasto público, pago de deudas y en infraestructura de dudosa calidad. Estos dineros bien hubiesen podido ir para mejorar la calidad de los más vulnerables en inversión de educación y salud.

De otro lado, la carrera de los países desarrollados para ir hacia energías más limpias se ha detenido un tanto por el tema de la guerra de Rusia contra Ucrania, pero una vez que el tema se resuelva, seguramente, los precios caerán. Por ello considera que el país debe procurar que la dependencia baje y actuar con racionalidad. Coincide en que se deben generar fondos que se vayan acumulando para tiempos difíciles. En definitiva, Ecuador debería vivir asentado en sus propios pies, en su propio trabajo, y mantener el petróleo como un extra.

Al hacer su evaluación de lo que han significado los subsidios, en estos 50 años, Alfredo Arízaga, de la UISEK, indica que la contabilidad de lo estos no está bien hecha, pues a más del neteo que se hace entre lo que el fisco paga por importaciones y lo que gana en la venta doméstica, se debería contabilizar las pérdidas por no exportar el crudo que se consume localmente. Por eso calcula que los subsidios tranquilamente pueden representar unos $ 5.000 millones anuales. Es ilógico, dice, que se gaste esta cantidad en subsidiar combustible para vehículos que no son usados por la población más vulnerable. Estos subsidios están yendo a sectores de mayores ingresos y otra parte a incentivar el contrabando.

Para Arízaga, en estos tiempos el Ecuador debería buscar vivir y ajustar su gasto a un precio del crudo de $ 50 y $ 60 y si el precio sube se debería dirigir el excedente a un fondo de estabilización para enfrentar las necesidades económicas cuando el precio baja. Así lo manejan Canadá y Noruega, comenta. Recuerda que cuando la economía se dolarizó se creó el fondo de estabilización, sin embargo, con la llegada del correísmo se decidió gastar esos denominados “fonditos”; lo que dejó desprovista a la economía para un shock, como por ejemplo el de la pandemia. (I)