La economía circular va calando de a poco en las empresas ecuatorianas. Esta práctica plantea la regeneración y restauración de ecosistemas a través de un cambio estratégico de producción y consumo, evitando la generación de residuos desde el diseño.

Al momento existen ejemplos exitosos de pequeñas y grandes empresas que se han comprometido con la transición a modelos de producción más eficientes y sostenibles. Así este Diario ha podido conocer esfuerzos de empresas madereras, de la agroindustria del chocho y el cacao y de bebidas que se empeñan en mejorar sus procesos.

De acuerdo con Carla Muirragui, viceministra de Producción e Industrias, en Ecuador al menos 300 empresas son adherentes al Pacto Nacional por la Economía Circular. Asegura que existe interés de la industria y la sociedad civil de contribuir con aportes en la construcción del reglamento a la Ley Orgánica de Economía Circular (Loeci). Es que la cartera de Producción y el Ministerio del Ambiente ya finalizaron la construcción de dicho reglamento. Este proceso participativo contó con la contribución de 50 instituciones del sector privado, academia y sociedad civil, así como 25 instituciones del sector público. Actualmente, el borrador se encuentra en su fase de revisión final, para que luego se emita el decreto ejecutivo suscrito por el presidente de la República

Muirragui comentó que la industria ha suscrito acuerdos de producción más limpia con el Ministerio de Producción, demostrando que invertir en procesos productivos más eficientes genera beneficios, tanto económicos como sociales. Resalta que implementar conceptos de circularidad y sostenibilidad favorece la inserción de productos ecuatorianos en el mercado internacional.

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Otros pasos para fortalecer la economía circular son el inicio en 2019 de la construcción de la Estrategia Nacional de Economía Circular en Ecuador y se suscribió el Pacto Nacional por la Economía Circular, cuyo objetivo es reducir el consumo de materias primas, optimizar los procesos productivos, alargar la vida útil de productos y materiales, así como aprovechar de mejor manera los residuos.

Además, en 2021, el Ministerio de Producción, con el apoyo de GIZ Ecuador y la Universidad San Francisco presentaron el Libro Blanco de Economía Circular y se promulgó la Ley Orgánica de Economía Circular Inclusiva enfocada en establecer mecanismos de transición de una economía lineal a una economía circular inclusiva y reconocer la importancia de los recicladores de base.

Entre tanto, Julio de la Calle, director de Proyectos e Innovación de la Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos y Bebidas · Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos y Bebidas (Anfab), cuenta que su sector también trabaja en una iniciativa interesante que es la de Ecuador Agroalimentario y su proyecto CREA (Como Reactivar el Ecuador Agroalimentario). El primero nació con la intensión de aglutinar a actores privados y púbicos para buscar mercados de alimentos. Se identificaron programas dirigidos a Europa (Alemania, España y Suiza), en los cuales pymes ecuatorianas quieren colocar sus productos, pero buscan diferenciarse con certificados de orgánicos y de economía circular. Recientemente se presentó el proyecto al Ministerio de Producción que le ha brindado acogida.

CREA, proyecto que arranca en marzo, tiene previsto trabajar con varias empresas para capacitar miembros de toda la cadena productiva en mejorar su sistema de producción y ya se cuenta con un financiamiento por parte de la Unión Europea por cuatro años. Todo esto de la mano de ONG como Rikolto y Cospe.

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La idea es ir generando proyectos sostenibles que incluya bioempaques, bioles (abonos naturales). Para de la Calle tener este tipo de prácticas innovadoras y responsables con el ambiente van de la mano de las tendencias mundiales. “La economía circular no es solo generar un negocio del desecho sino también para generar conciencia empresarial para mitigar daños al ambiente”. Considera que el mercado europeo está en busca de estos productos.

Una bebida de ‘lupino’ o chocho se abre camino hacia Europa

María del Piar Mora, gerenta de Alimentarte, conversa con María Chusín y Marlene Pilatasig (madre e hija), quienes proveen de la materia prima (chocho) para la producción de bebidas. Foto: El Universo

El ‘lupino andino tarwi’ o comúnmente conocido en el Ecuador como chocho es la materia prima para las bebidas nutritivas de chocho Lupwi que produce la microempresa Alimentarte.

María del Pilar Mora, su gerenta técnica, maneja desde el 2016, junto con su esposo, la microempresa y hace pocas semanas tuvieron una primera exportación del producto a Suiza. Pero pronto buscarán nuevas opciones. María del Pilar Mora comenta que en su proceso productivo se aplican varios principios de economía circular. En primera instancia se trabaja con comunidades indígenas. Ahora lo están haciendo casi en su totalidad con comunidades de Cotopaxi, pero ya han empezado conversaciones con comunidades de Chimborazo e Imbabura. Con ellas se conjuga el conocimiento ancestral y también técnica que puede llevarles a tener una mejor producción, siempre en el respeto a la naturaleza. Explica que las comunidades indígenas se destacan por sus prácticas de agricultura orgánica y ser guardianes de esa sabiduría.

Alimentarte es una empresa con certificación B. Las empresas calificadas B tienen un propósito de rentabilidad social, ambiental y económicamente responsable. “La empresa es chiquita, pero el corazón es grande”.

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En cuanto al producto se ha pensado en un empaque de vidrio que es uno de los materiales más reciclables que existe. La forma de reciclarlos, luego es estableciendo la posibilidad de retorno, a través de los propios consumidores que son premiados con una botella gratis, por cada diez empaques o botellitas devueltas.

Adicionalmente, dice, decidieron utilizar una planta industrial en funcionamiento, bajo modelo de maquila, para de esta manera utilizar la capacidad sobrante de dicha planta, y así optimizarla. Cuenta que trabajan con una empresa estadounidense que produce las botellas y que se encarga de garantizar su calidad, su vida útil y el destino final del material.

Alimentarte es al momento parte de una iniciativa de Fedexpor (Green Circular) que promociona el tema de la Economía Circular. También fueron parte de los talleres que se dieron en torno al Foro Latinoamericano de Economía Circular que se dio en 2021. Desde ya piensan en incorporar a su proceso productivo paneles solares para generar energía limpia, y de esta manera reducir la huella de carbono de las bebidas.

Mora considera que sí existe un interés de las diversas empresas por ingresar a este mundo de la economía circular, sobre todo por la presión del mercado internacional. Por ejemplo en Europa existen reglamentos que obligan a llegar a tener carbono neutro hacia el 2040. Considera que los cambios que se realizan no son solo para vender, sino que hay conciencia sobre la necesidad de proteger los recursos a nivel mundial.

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Actualmente, Alimentarte produce entre cinco y seis toneladas del producto al mes. Se lo comercializa en Supermaxi y en varios comercios veganos y orgánicos. Se puede tener más información del producto en www.lupwi.com.

Una ventaja competitiva y cultura de responsabilidad en madera

La empresa maderera y forestal Aglomerados Cotopaxi utiliza los residuos del proceso de lijado para generar energía que sirve para secar la madera y convertirla en tableros Foto: El Universo

El uso de una enorme máquina para secar las partículas de madera, cuya energía calórica se genera con el residuo que ha quedado al lijar los tableros de aglomerado, es una de las prácticas de economía circular de la empresa Aglomerados Cotopaxi, ubicada en Lasso, cerca de Latacunga. La empresa, que nació en 1978, ha aplicado a lo largo de su historia una serie de prácticas amigables con el ambiente, cuenta Bernardo Pérez, su gerente general.

Desde sus inicios empezó con la siembra árboles, especialmente plantaciones de pino, que luego de 20 años pueden ser cosechados. Con esa madera produce paneles de madera. Tras la cosecha se vuelve a sembrar y se vuelve a cosechar. De acuerdo con Pérez, actualmente, mantienen 18.000 ha. de plantaciones forestales, de las cuales, 12.000 son productivas y las otras son de conservación y protección de aguas. Explica que cada año se cosechan 600 hectáreas.

De acuerdo con Pérez, el concepto de economía circular está directamente relacionado con no desperdiciar nada. Ya desde hace 20 años, los residuos de la madera se usan en su empresa como biomasa para generar energía para calentar las prensas para la producción. Parte de los residuos se lo deja para que enriquezca el suelo.

Pérez asegura que el tema de realizar prácticas amigables con el ambiente es parte de la cultura que viene desde sus propios fundadores.

La empresa posee una certificación FSC que es la certificación de manejo sustentable de bosques, en los ámbitos social, económico y ambiental. Explica que tienen otra certificación denominada Punto Verde, en los bosques cumplimos con normativas y procedimientos. Además han sido sido reconocidos por Naciones Unidas, por el manejo de agua en los bosques.

Recientemente introdujo este proceso de secado, con una inversión que le permitió el cambio de tecnología, al pasar de una maquinaria a diésel, a otra que funciona con los residuos de su propio proceso.

Pérez considera que adicionalmente a cumplir con los preceptos de la conciencia ambiental propia, sí se puede considerar a estas prácticas de economía circular como una ventaja competitiva. “Cuando llegan potenciales clientes a visitar la planta se quedan impresionados con lo que hacemos”, asegura. La empresa, con 555 empleados, vende el 50 % de los productos a nivel local, mientras a nivel internacional exporta el otro 50 % a EE.UU., Canadá, Perú, Colombia y Bolivia.

Tres vías para moderar el uso de plástico en empaques

La empresa Coca Cola del Ecuador participa en el programa de Limpieza Costera y apoya a recicladores de base. Cortesía Coca Cola Foto: El Universo

“Un mundo sin residuos” es el compromiso que ha asumido Coca Cola Ecuador como parte de sus prácticas de economía circular. Paola Palacios, gerenta de Asuntos Públicos, Comunicaciones y Sostenibilidad para Coca-Cola de Ecuador y Perú, explica que bajo este paraguas el objetivo es recolectar y reciclar el 100 % de empaques hasta el 2030. Se trata de una meta ambiciosa, para lo cual se trabaja en tres ejes: el diseño de las botellas, la retornabilidad y el reciclaje.

En Ecuador, dice, ya se cuenta con el 25 % de resina reciclada en las botellas de todo el portafolio de la compañía. Ese es el porcentaje permitido para empaques para el consumo. Este tema se lo trabaja de la mano con el socio embotellador de Coca Cola y la cadena de reciclaje. Se le pone mucho énfasis en el trabajo con los recicladores de base y acopiadores, que nos ayudan a recolectar el PET (polímero plástico) posconsumo, y que al final vuelve a la cadena de producción.

En segundo lugar, se trabaja en una cultura de la retornabilidad o la posibilidad de devolver la botella. Palacios explica que esta práctica genera una dualidad de beneficios. El beneficio económico consiste en que al adquirir productos con botellas retornables, solo se paga por el líquido, es decir hay un ahorro; pero además se genera un beneficio ambiental. La ejecutiva indica que la botella retornable sea de vidrio o retornable puede dar hasta 25 vueltas, dependiendo del trato que se le dé.

Finalmente, la limpieza costera es una iniciativa liderada por el Ministerio del Ambiente, en un trabajo conjunto con el Parque Nacional Galápagos, Conservación Internacional y la Fundación Coca Cola. La idea es mitigar y reducir los daños ambientales que produce la basura en los océanos.

El programa cuenta con la participación de voluntarios, guardaparques e investigadores que se suman a la limpieza áreas marinas y costeras protegidas.

Coca Cola también es parte de Latitud R que es la principal plataforma regional para el reciclaje inclusivo, contribuyendo a la formalización y mejora de condiciones de los recicladores de base, y al desarrollo de la Economía Circular en América Latina. Fue creada en 2011 por la División de Agua y Saneamiento del Banco Interamericano de Desarrollo, BID LAB, Coca-Cola Latinoamérica, PepsiCo Latinoamérica, la Red Latinoamericana y del Caribe de Recicladores y Fundación Avina, a los que en 2020 se sumó la empresa Dow Chemical y en 2021 Nestlé.

Empresa chocolatera apoya combustible sustentable de aviación para reducir huella de carbono

La empresa República del Cacao se adhirió a un programa para promover el uso de combustible limpio en aerolíneas europeas Foto: El Universo

La empresa ecuatoriana República del Cacao, que desarrolla de forma sostenible y de la mano de comunidades locales el cacao fino de aroma y que coloca sus productos en al menos 20 países, firmó este 12 de enero un respaldo corporativo para reducir el 100% de la huella de carbono de sus ejecutivos que viajen en las rutas Quito-Ámsterdam de KLM y Panamá-París de Air France.

República del Cacao, trabaja en la protección del cacao fino de aroma latinoamericano y el finquero con la compra a precios justos, brindando soporte técnico y con aplicación de prácticas de agricultura responsable que promueven la protección de las variedades nativas del cacao. Por eso ha logrado cumplir con estándares de impacto social y ambiental, transparencia y responsabilidad por lo que ha recibido certificación B Corp.

Pero ahora la empresa ha ido un paso más allá al apoyar el programa corporativo de Air France KLM denominado Combustible de Aviación Sostenible (SAF, por sus siglas en inglés), en el área de pasajeros y suscrito por Marie-Noëlle Landázuri, gerente de Air France KLM para Ecuador, y Philippe Bongrain, gerente General de República del Cacao. El aporte de República del Cacao se destinará a apoyar la producción y el uso de combustibles SAF certificados con el mayor sello de calidad disponible en la actualidad: “Verified Carbon Standard (VCS)” y/o “Gold Standard (GS)”.

“En República del Cacao vemos a la sostenibilidad como una oportunidad para el desarrollo creativo y la innovación empresarial hacia un futuro más responsable. El programa SAF nos permite mantenernos conectados con un mundo de oportunidades cada vez más cercano y activo, a la vez que mantenemos nuestro propósito empresarial hacia el triple impacto positivo -social ambiental y económico” comentó Maggie Crespo, gerente de Negocio Sostenible y Comunicación República del Cacao.

El programa SAF lanzado en enero de 2021, invita a las empresas a realizar un aporte anual económico para apoyar el programa de abastecimiento y uso de combustible sostenible para la aviación. Ese programa consiste en producir y utilizar un combustible de aviación sustentable, que se puede obtener de desechos agrícolas y que reduce significativamente su huella de carbono. Actualmente aún no se produce suficiente combustible para cubrir todas las rutas, pero se camina en ese objetivo.

Por su parte, Marie-Noëlle Landázuri, Gerente de Air France KLM para Ecuador, aseguró que el uso de combustible de aviación sostenible (SAF) reduce en promedio, un 75% de las emisiones de CO₂ en comparación con los combustibles fósiles tradicionales.

Adicionalmente, República del Cacao ha iniciado una medición de la circularidad (aplicación de la economía circular) del procesamiento de los nibs (granos de cacao) de Vinces: desde la extracción de la materia prima hasta su distribución al cliente final. La consultoría se realiza junto a la Corporación Ecuatoriana para el Desarrollo de la Investigación y la Academia (Cedia) y la Universidad San Francisco (USFQ).

En el centro de Acopio de Vinces se identificaron los flujos correspondientes a materia prima, insumos adicionales y desechos.