Una baja de las gasolinas de $ 2,55 a $ 2,10 (45 centavos menos) y del diésel de $ 1,90 a $ 1,50 (40 centavos menos) como lo pide la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) -dentro de su listado de 10 pedidos- podría llegar a costar al país en un año $ 1.047 millones, un aproximado de $ 87,26 millones al mes. Así lo revela el Ministerio de Economía y Finanzas, para demostrar la dimensión del millonario pedido y, por tanto, también su inviabilidad.

El cálculo se obtiene porque por cada 10 centavos de caída en el precio de venta al público, el impacto sería de $ 111 millones anuales para las gasolinas y de $115 millones para el diésel. En conjunto serían $ 226 millones anuales, indica el Ministerio al ser consultados sobre estos costos.

La inviabilidad de esta petición ya se hizo pública a la Conaie a través de la carta que le dirigió el presidente de la República, Guillermo Lasso, al presidente de la organización indígena, Leonidas Iza. En la misiva se indicaba que la dirigencia indígena afirma que el precio del diésel se ha incrementado en 65 % y la gasolina en 37 % y que el Gobierno no ha congelado los precios del combustible, cuando sí lo ha hecho.

Sin embargo, señala que es importante aclarar que el Gobierno suspendió el sistema de bandas a través de la emisión de decretos ejecutivos 230 y 231 de octubre del 2021, congelando de esta manera los precios de las gasolinas extra y ecopaís ($ 2,55) y del diésel ($ 1,90). En este sentido, aclara que no han subido y no subirán los precios de los combustibles, pues están congelados desde esa fecha. Esto beneficia, explica el Gobierno, a los transportistas agricultores (cuantías domésticas hasta 1.200 galones), industria (cuantías de 1.200 galones), atuneros, camaroneros, pesqueros artesanales y ciudadanía en general.

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Se le pide a Iza que considere que los subsidios asumidos por el Gobierno para la ciudadanía desde octubre del 2021 a mayo del 2022 alcanzaron $ 1.500 millones y asegura que se mantendrá el congelamiento tanto para las gasolinas, el diésel y el gas de uso doméstico.

Efectivamente, en octubre del 2021, el presidente Lasso eliminó el sistema de bandas que permitía el incremento paulatino de la gasolina regular en 5 % y del diésel en 3 %, todo atado a los precios internacionales. En este sentido, los combustibles se fueron incrementando de manera importante en relación con lo que pasaba a nivel mundial. Sin embargo, tras presiones de la propia Conaie se congelaron los precios. Si las bandas hubiesen seguido funcionando, los precios estarían mucho más altos.

También indicaba que si se compara el precio de las gasolinas a nivel regional, la de Ecuador es una de las más bajas, tomando en cuenta que el promedio de la gasolina regular es de $ 4,50.

La Cámara de Distribuidores de Derivados de Combustibles (Camddepe) considera que los subsidios generalizados no son una buena opción para ningún gobierno. El director ejecutivo de la Camddepe, Oswaldo Erazo, asegura que bajar el precio de la gasolina de $ 2,55 a $ 2,10 representaría en números gruesos un incremento al subsidio de $ 540 millones. Esto porque el consumo de este tipo de gasolina es de 1.200 millones de galones al año. Entre tanto, la propuesta de bajar de $ 1,90 a $ 1,50 el diésel significaría unos $ 400 millones extras de subsidio si se toma en cuenta que el consumo es de 1.000 millones de galones. En este sentido, el Gobierno requeriría unos $ 940 millones para cubrir esta demanda.

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También sostiene que hay que tomar en cuenta que los subsidios a los combustibles, tal como están estructurados al momento, no han cumplido el objetivo de ayudar a los más desposeídos. Para Erazo, el Gobierno debería cambiar sus prioridades, por un lado retirar los subsidios pero focalizando a sectores que realimente lo necesitan, y utilizar esos recursos que ahora se dirigen a subsidios a la inversión social.

Erazo reconoce que los subsidios son un tema que se convirtió en político antes que en técnico. Los subsidios de los combustibles siguen al alza, pero si no existieran estos subsidios la gasolina extra estaría en un precio de $ 3,40 el galón (pues tiene subsidio de $ 0,85), mientras la gasolina ecopaís estaría en $ 3,80 (subsidio de $ 1,25 por galón). Lamenta que la gasolina con etanol tenga un subsidio mayor, y que justamente esta gasolina más cara es la que se está buscando instaurar en el nuevo plan del Gobierno. El diésel, en cambio, debería estar en $ 4, pues el subsidio ahora mismo es de $ 2,10.

Por otro lado, dice estar preocupado por las consecuencias de las paralizaciones en el abastecimiento de combustibles. Que la escasez ya se va a empezar a sentir inclusive en Quito. Comenta que algunas estaciones ya han empezado a comunicar que no tienen gasolina extra. El diésel aún hay porque no se ha producido mucho tránsito de vehículos pesados, justamente por el paro. (I)