Tras los 18 días de paro nacional se estiman pérdidas de $ 1.000 millones para el sector productivo, un balance que supera incluso al paro de octubre del 2019 que dejó un perjuicio de $ 921 millones. Esto, según cifras reveladas un día después del cese de las manifestaciones por el Ministerio de Producción, Comercio Exterior, Inversiones y Pesca. Internamente, el promedio de pérdidas diarias ascendió a $ 55 millones; la afectación en ventas privadas y en exportaciones supera los $ 775 millones; mientras que el sector petrolero tuvo un impacto de $ 225 millones.

Pero ¿qué pasó con el sector externo? Los $ 775 millones de pérdidas del sector exportador se podrían observar como contratos que no se cumplieron, como sucedió con el sector bananero que acumuló pérdidas por $ 33 millones, según el ministro de Producción, Julio José Prado.

“Los contenedores que llegaron (con retraso por el cierre de vías) al puerto y no se pudieron exportar se tuvieron que conectar para embarcarlos en la siguiente semana, pero se generó incumplimiento de contratos con nuestros clientes en el exterior, dañando aún más la imagen y reputación de nuestro país”, lamenta Richard Salazar, director ejecutivo de la Asociación de Comercialización y Exportación de Banano (Acorbanec).

A $ 85 millones ascienden las pérdidas en el sector exportador no petrolero, en 16 días de paro

En tanto, expertos consultados por Diario EL UNIVERSO consideran que otro efecto del paro puede reflejarse en las negociaciones de los acuerdos comerciales que Ecuador busca concretar en el 2022, con México, China y Corea del Sur.

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Francisco Rivadeneira, vocero de la Corporación de Promoción de Exportaciones del Ecuador (Corpei), asegura que durante los días que duró el paro el Gobierno estuvo concentrado en superar la crisis interna, incluida la mayoría de los actores directamente relacionados a los procesos de negociación, como es el caso particular del ministro de Producción.

Añadió que la situación que atravesó el país transmitió una imagen negativa de inestabilidad política a los mercados internacionales.

“Hay que recordar que los acuerdos comerciales se los negocia y se los firma sobre todo para generar transparencia y previsibilidad y que haya seguridad jurídica en las transacciones comerciales y en las inversiones a futuro”, explica Rivadeneira, quien advierte que el hecho de que se vea al Ecuador como un país con crisis social e incluso con cierto nivel de violencia es negativo desde la perspectiva de una negociación y hará pensar a las autoridades y empresarios de otros países en otros mercados.

Para Alberto Acosta Burneo, editor de Análisis Semanal, existe un riesgo para estos procesos de negociación debido a la inestabilidad política y falta de gobernabilidad, pues estos acuerdos necesitan ser ratificados en la Asamblea Nacional que durante las paralizaciones intentó destituir al presidente de la República, Guillermo Lasso.

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“Un Gobierno al que se le está buscando bloquear en todo lo que hace tiene menos posibilidades de que logre que la Asamblea apruebe un acuerdo comercial”, indica Acosta, quien añade que otro obstáculo es que aún no se conoce el esquema o modelo de los Tratados Bilaterales de Protección de Inversiones.

El experto indica que sin esa definición es más difícil para el Gobierno llegar a acuerdos comerciales, porque los países buscan incluir en los tratados mecanismos para proteger sus inversiones.

“El entorno actual hace más urgente para esos países proteger sus inversiones porque se demuestra que Ecuador es un entorno de alto riesgo en donde la propiedad e incluso el derecho a la vida se puede poner en riesgo por parte de violentos manifestantes”, explica Acosta, y agrega que la institucionalidad en el país es débil, lo que es una limitante para la firma de tratados comerciales.

Negociaciones siguen sus cronogramas establecidos

Diario EL UNIVERSO consultó al Viceministerio de Comercio Exterior sobre el estado de estos procesos de negociación tras los 18 días de paralizaciones. La entidad respondió que no se han detenido y que siguen en su curso programado y en función de los cronogramas establecidos.

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En el caso de Corea del Sur, los equipos técnicos de los dos países han mantenido conversaciones generales para revisar los aspectos que quedaron pendientes en el 2016, para establecer la metodología de trabajo al retomar la negociación que se congeló hace seis años. En el cronograma establecido se prevé una ronda de negociaciones para este mes para avanzar en las diferentes temáticas de un potencial acuerdo.

Con México, según el Viceministerio, a pesar de la situación política del país por el paro nacional, se han mantenido contactos para los pocos temas que quedan en discusión a nivel de las autoridades y que, básicamente, se concentran en la apertura del mercado mexicano al banano y camarón, se espera en las próximas semanas continuar con estos acercamientos con miras a cerrar la negociación.

“No podemos cerrar un acuerdo comercial con México si banano, camarón y atún no están incluidos con algún tipo de acceso al mercado”

En lo que tiene que ver con China, el 25 de abril se mantuvo la primera reunión de jefes negociadores y se definió un cronograma de trabajo a fin de concluir la negociación este año. Sin embargo, el Viceministerio indicó que se aplazó la segunda reunión a fin de concluir el proceso de consultas internas, con el fin de avanzar hacia un cierre del acuerdo comercial durante este mismo año.

“Estamos finalizando contrapropuestas de textos en los 17 capítulos que tendrá el acuerdo comercial y estamos a la espera de fijar una fecha para el intercambio de ofertas iniciales”, añadió la entidad.

Sectores más afectados por el paro nacional

Los principales sectores afectados por el paro nacional son el avícola con $ 30 millones, el florícola con $ 34 millones, la industria láctea con $ 29 millones, el sector agropecuario con $ 90 millones, el bananero con $ 33 millones, mientras que el turismo sufrió cancelaciones en un 80 % llegando a registrar mermas por $ 70 millones. (I)