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'Los archivos de Wuhan' y el efecto de los errores de China frente al coronavirus al inicio de la pandemia

Expertos sostienen que este tipo de manejo de los datos tenía como objetivo mostrar un sistema salud eficiente y no revelar la dura realidad de la entonces epidemia.

Una mujer mayor con COVID-19 es reconfortada por un doctor en un hospital en Wuhan, China, en una escena del documental "76 Days". El filme realizado en hospitales de Wuhan captura el horror local antes de que se volviera una pesadilla mundial. Foto: redaccion

El pasado 1 de diciembre se cumplió un año desde que el primer paciente conocido con coronavirus mostró sus síntomas, según una publicación de la revista médica The Lancet.

Esto ocurrió en la ciudad de Wuhan, capital de la provincia de Hubei, en China. Desde entonces más 65 millones de personas en el mundo se han contagiado y 1,5 millones han muerto. Esto, según las cifras oficiales, por lo que se estima que los números reales son mucho mayores.

A medida que fue pasando el tiempo varios países fueron mirando con más recelo a China por el manejo que tuvo en la primera etapa de la epidemia y lo acusan de ser poco claro con lo que pasaba en ese momento. Incluso desde los Estados Unidos el presidente Donald Trump les ha llegado a echar la culpa de la situación mundial.

En este marco, en el que el mundo también se ve próximo a tener varias vacunas contra el COVID-19 en unas semanas, la cadena de noticias CNN publicó lo que llamó "Los archivos de Wuhan", un documento de 117 páginas en el que se 'revela' que el sistema de salud de esa ciudad fue inflexible, lleno de burocracia y con rígidos procedimientos que no estaban para nada listos para afrontar una epidemia. La información habría sido filtrada del Centro Provincial de Hubei para el Control y la Prevención de Enfermedades por una fuente que no quiere ser identificada y que afirma querer "exponer una verdad que había sido censurada”.

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Según este documento, que afirman ha sido verificado, hubo una gran dificultad para diagnosticar a los primeros pacientes, debido a que los trabajadores locales "dependían de mecanismos defectuosos de prueba y notificación". Llegando a un tiempo promedio de 23,3 días entre los primeros síntomas y diagnóstico, algo que "habría obstaculizado considerablemente las medidas para vigilar y combatir la enfermedad”.

Algo más que llama la atención es que el 10 de febrero China reportó 2.478 casos confirmados, mientras que de los 40.000 casos que se conocían solo 400 era de fuera de la China continental. Sin embargo, el documento dice que ese día la cifra real de contagios era de 5.918, poco más del doble indicado.

"Muchos de los casos sospechosos que había deberían haber sido incluidos con los casos confirmados. Las cifras que daban eran conservadoras, y esto refleja lo confuso, complejo y caótico de la situación", dijo Yanzhong Huang, investigador principal de salud global del Consejo de Relaciones Exteriores de la Seton Hall University.

Expertos sostienen que este tipo de manejo de los datos tenía como objetivo mostrar un sistema salud eficiente y no revelar la dura realidad de la entonces epidemia.

El director del Programa de Estudios sobre China de la Universidad John Hopkins, Andrew Mertha, comenta que las autoridades chinas establecieron a mediados de febrero que los casos "diagnosticados clínicamente" deberían constar como confirmados.

La Comisión Nacional de Salud de China ya había dicho a los médicos en enero que se debía informar sobre casos sospechosos si una persona había tenido contacto con algún caso confirmado, síntomas de fiebre y neumonía. Luego se debía confirmar con una radiografía o tomografía computarizada. Solo sería un caso 'confirmado' si daba positivo por una cadena de la polimerasa (PCR) o las pruebas de secuenciación genética dieran positivo, según una publicación del portal Infobae. Tampoco se incluían en los registros los casos asintomáticos.

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Dali Yang, quien es profesor de ciencias políticas en la Universidad de Chicago, ha estudiado los orígenes del coronavirus y dice que en China se pensaba que, cómo había ocurrido en 2003 con el SARS, el brote se contendría con el tiempo y todo volvería a la normalidad.

Este tipo de datos se analizan más ahora que Estados Unidos y varios países de Europa piden a China que coopere más para que la Organización Mundial de la Salud (OMS), organismo al que también ha criticado, con una investigación amplia sobre el origen del coronavirus, puesto que los expertos internacionales han tenido un acceso muy limitado a los registros médicos chinos.

Además, ante errores de testeo, varios médicos lanzaron tímidas críticas al régimen chino, pero algunos de ellos fueron silenciados por el gobierno.

Algo más que se indica en el documento publicado es que el Centro Chino para el Control y Prevención de Enfermedades contaba con poca inversión, lo que había afectado la preparación para una situación como la que se vivió. Así como que la burocracia fue un gran problema en los primeros meses de la pandemia, afectando las labores para contener el virus.

La información interna, entre el gobierno y la población. Una muestra citada data del 17 de febrero, cuando las cifras oficiales indicaron que habían muerto 93 personas, pero la verdadera cifra era 196, según el documento.

A esto se suma que el pasado noviembre el presidente chino, Xi Jinping, y su gobierno no quieren que los médicos de Wuhan colaboren con la misión de la OMS que investigará el origen de la enfermedad, según la agencia de noticias japonesa Kyodo.

El mundo todavía deberá esperar para tener una explicación de cómo empezó este episodio que marcará la historia del mundo en los siguientes años. (I)

Redacción
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