Quería alquilar un local para tener su negocio. Reunió $4000 con los que pretendía invertir en más sillas, mesas y materia prima. Ya se imaginaba atendiendo a los clientes.

Era la idea de Ricardo Flores que se desvaneció por la pandemia COVID-19. La cuarentena provocó el cierre de Delicias de Casa, donde vendía tortillas, muchines y corviches desde la cajuela de su carro.

Por cerca de dos años se mantuvo a buen ritmo. Cada tarde parqueaba su vehículo y junto con su hijo José colocaban las sillas y mesas en un parqueadero de La Atarazana, en el norte de Guayaquil, frente a un centro educativo.

Hasta se dedicaron a realizar encuestas de consumo para analizar qué productos podían incluir. “Tuvimos nuestro primer desastre que fueron las protestas de octubre (en el 2019 cuando se intentó eliminar el subsidio a los combustibles) cuando las instituciones cerraron, pero nos volvimos a levantar. Y todo marchaba bien e incrementamos nuestros productos. Y cuando empezó la cuarentena nos quedamos sin la posibilidad de vender”, relata y recuerda que con las ganancias compró molinos de carne y verde.

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El mismo camino tuvo el negocio de Francelina Jácome, en Cuenca. Ella alquilaba un local donde ofertaba desayunos y almuerzos. Se mantuvo por tres años con ingresos fijos para el arriendo, alimentación y educación de sus hijos.

Llegó a solicitar un crédito bancario para potenciar su comedor y hasta pensaba buscar ayudantes.

Sin embargo, en marzo pasado no tuvo otra opción que vender sus cilindros de gas, mesas, ollas, entre otros elementos.

Tanto Flores como Jácome fueron emprendedores que mantuvieron sus negocios, crecieron en familia y hasta tenían nuevas aspiraciones. Se iban a convertir en generadores de empleo, pero el COVID-19 no se los permitió.

Según el reporte GEM (Global Entrepreneurship Monitor), por sus siglas en inglés, que fue elaborado por la Escuela de Negocios de la Espol (Espae) en junio, 37 de 150 emprendimientos consultados cerraron durante la pandemia.

El 42,1 % de cierres se produjo en Guayaquil; 31,6 % en Quito; 10,5 % en Cuenca; y el 5,3 % en las ciudades de Ibarra, Daule y Las Naves.

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Estas pérdidas de negocios se focalizaron en los sectores dedicados a la fabricación de productos alimenticios, no alimenticios, construcción y de comercio al por mayor y menor.

Virginia Lasio, directora del GEM Ecuador, dice que la pandemia perjudicó a los emprendedores y cita al estudio de los autores Hugo Kantis y Pablo Angelelli Los ecosistemas del emprendimiento de América Latina y el Caribe frente al COVID-19, que identificó a los negocios jóvenes como los más afectados.

“Mientras que aquellos con fuerte componente tecnológico se vieron menos afectados. Pero el impacto negativo está asociado al sector, siendo los más perjudicados el turismo y el entretenimiento”, explica.

La Alianza para el Emprendimiento e Innovación (AEI) también realizó una encuesta sobre el impacto en mayo pasado. De los 130 consultados ninguno cerró, pero sí afirmaron que sus ventas bajaron considerablemente y que sienten la necesidad de que sus productos sean visibles en más lugares.

Andrés Zurita, director ejecutivo de la AEI, indica que la afectación general es por liquidez, pero resalta que los emprendedores que innovaron sí se mantuvieron, aunque golpeados.

“Los que no son innovadores pararon sus ventas y hay quienes están intentando volver”, dice.

Con esto concuerda Francisco Briones, director de Perspectiva y Money Invest. Asegura que los emprendimientos afectados en la emergencia sanitaria volverían a abrir sea o no bajo la misma línea.

“La gente que cerró ahora sus negocios muy probablemente volverá a tratar de iniciar algo nuevo, es decir, volver a emprender ya sea con los fierros que le quedaron en el negocio anterior o monta algo diferente. Es más probable que vuelva a hacerlo”, indica.

De acuerdo con las cifras del GEM, los 150 consultados a nivel nacional mencionaron varias medidas que implementarían en la pandemia para sostenerse. El 61,1 % dijo que aumentará esfuerzos de marketing; el 57,5 % ofrecerá nuevos productos/servicios; el 51,3 % apuntará a las ventas online y el 46,9 % ve como una opción el teletrabajo.

Briones señala que estas medidas mezcladas con trabajo duro, poco descanso, resistencia e innovación fortalecerán el espíritu emprendedor.

“Abriendo más horas, aunque estén cansados. Innovando sus servicios y productos para adaptarse a la nueva realidad, pero, sobre todo, resistiendo”, sugiere.

Para el equipo del GEM Ecuador es necesario enfocar el apoyo en sectores que tengan mayor potencial de crecimiento pospandemia e identificar oportunidades concretas de internacionalización para los emprendimientos existentes.

Emprendedores nacientes y nuevos

La Tasa de Actividad Emprendedora se compone de emprendedores nacientes y nuevos. Los nacientes toman acciones para poner en marcha un negocio, pero aún no han pagado sueldos. Y los nuevos sí han pagado salarios por más de tres meses, pero menos de 42 meses.

Cifras

37,2 % refinanciará sus deudas bancarias para salir adelante de los golpes económicos generados por la pandemia, según el reporte del GEM Ecuador.

30 % emprendimientos podrían sobrevivir hasta tres meses, en caso de continuar las mismas restricciones, aislamiento y el distanciamiento social.

13,3 % despidió personal debido a la disminución de la demanda y la recesión causada por el virus. Además, el 16,8 % recurrió a la disminución de salarios.

Claves

  • Políticas de apoyo financiero para pequeños negocios son indispensables para resolver esas necesidades e impedir un crecimiento de la pobreza.
  • Se requiere de los involucrados en el ecosistema emprendedor, incluyendo a Gobierno, empresas existentes y academia para contribuir en la recuperación. (I)