El choque (The crush, en inglés) se llama a la cruel técnica de entrenamiento a la que son sometidos los elefantes en Tailandia para que sean sumisos e interactúen con turistas.

Los paquidermos son atados con sogas y cadenas. Con un gancho, los entrenadores pinchan áreas sensibles del cuerpo de los animales y los exponen con frecuencia a situaciones estresantes. Todo esto quedó grabado en fotos y videos realizados por la organización internacional World Animal Protection.

El material, que fue publicado hoy, busca alertar a las autoridades del país asiático para que hagan una revisión completa de la forma en que se trata a los elefantes cautivos, antes de que el turismo se reanude gradualmente luego del desconfinamiento.

Aproximadamente hay 2800 elefantes cautivos explotados en campamentos en Tailandia, que han recibido este cruel entrenamiento.

Publicidad

En un video se puede observar a ocho elefantes jóvenes individuales que son robados a la fuerza de sus madres, atados a estructuras de madera mientras son golpeados repetidamente y cojean cuando caminan encadenados, a veces a lo largo de carreteras concurridas donde pasan los ruidos atronadores del tráfico.

“Las imágenes muestran a los jóvenes elefantes sometidos a traumas físicos y psicológicos mientras reciben golpes violentos y están de manera clara aterrorizados, especialmente sin la comodidad de sus madres”, indicó la organización en un comunicado.

Con el estancamiento de la industria durante la pandemia, al menos 85 campamentos de elefantes en Tailandia se vieron obligados a cerrar.

Los establecimientos restantes aún luchan por cuidar a sus elefantes. A algunos paquidermos les ha permitido deambular libremente para forrajear bajo supervisión, ya que sus guardianes han luchado por alimentarlos. Otros fueron transferidos a la industria maderera para trabajos forzados.

Como una solución sostenible a largo plazo, la organización ambiental aboga por una prohibición de la cría en cautividad de elefantes para garantizar que las futuras generaciones se salven de este trauma.

Los turistas también tienen un poder considerable para darle la espalda a las prácticas poco éticas y pueden optar por ver a los elefantes en su hábitat natural o apoyar campamentos amigables con los elefantes.

Para la mayoría de los elefantes, no es posible regresar a la naturaleza, por lo que la mejor opción es un campamento amistoso para elefantes. Estos campamentos trabajan en un modelo de observación solamente, que todavía proporciona trabajo y un ingreso valioso a la población local, como los criadores de elefantes, conocidos como mahouts.

Los elefantes tienen la libertad de deambular, pastar y bañarse mientras socializan, en lugar de ser utilizados para paseos extenuantes, mantenidos encadenados durante el día y expuestos al sol todo el día.

Estamos en un punto de inflexión cuando se trata de nuestra relación con los animales silvestres. Durante mucho tiempo, estas criaturas inteligentes y sociables han sido víctimas de un cruel comercio que arranca a los bebés elefantes de sus madres y grupos familiares. En la naturaleza, los elefantes madre, hija y nieta pasan toda su vida juntas", dijo Audrey Mealia, Jefe Global de Vida Silvestre en World Animal Protection. (I)