Serio y formal, así es Sergio Fernando Moro (47 años), el exjuez del caso Lava Jato, que descubrió un gigantesco esquema de sobornos en Brasil y América Latina. Visitó Quito esta semana como ministro del gobierno de Jair Bolsonaro, cargo que asumió en enero de 2019, después de 22 años de carrera judicial.

Se cruzó a la política, según dijo a EL UNIVERSO, con el mismo objetivo: seguir luchando contra la corrupción y el crimen organizado en Brasil. Aunque no conoce los entretelones del caso Odebrecht en Ecuador, Moro consideró que si existen nuevos casos de sobornos que no se revelaron cuando se firmó el acuerdo con la Fiscalía de Ecuador, a mediados de 2017, lo que cabría es “una renegociación del acuerdo con imposición de penas más duras o en un rompimiento del acuerdo”.

Solo al final del diálogo, cuando se le mencionó la serie “El Mecanismo”, bajó la guardia.

En Ecuador hay más sobornos que los revelados por los ejecutivos de Odebrecht dentro del caso Lava Jato, incluso aportes a la campaña del partido Alianza PAIS de Rafael Correa ¿Cómo continuar con estas investigaciones sin romper el acuerdo de delación que tienen estos ejecutivos en Brasil?
No tengo detalles sobre los alcances del caso Lava Jato en otros países. En Brasil, el resultado fue la condena de varios ejecutivos de Odebrecht por el pago de sobornos a varios funcionarios brasileños. Una vez que se llegó a un acuerdo de delación premiada con algunos de ellos, se reveló pagos de coimas en otros países de América Latina y África.

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Lo que hicimos fue facilitar esas pruebas a los países interesados y pedimos respetar el acuerdo porque obtuvimos esas pruebas por la delación. La condición necesaria era que todos los hechos fueran revelados y si, en este caso, no se reveló todo, eso podría implicar la ruptura del acuerdo, pero no sé si este es el caso.

Aquí no se revelaron todos los sobornos y hasta hay testimonios de un ejecutivo de Odebrecht que llevaba sobres a Carondelet. ¿Qué implicaciones tendría esto para los ejecutivos en Brasil o debería juzgárselos aquí por no haber confesado todo?
En general, esos pagos de sobornos eran decididos y realizados por los ejecutivos locales en cada país, eventualmente con una autorización de la sede. Debe analizarse cada caso. En Brasil, si se constatara que un delito no fue revelado dentro del acuerdo derivaría en una renegociación del acuerdo con imposición de penas más duras o en un rompimiento del acuerdo.

En este caso ¿cabría una renegociación de la justicia ecuatoriana con esos ejecutivos o debería ser la justicia brasileña la que negocie?
Una vez que la fiscalía brasileña entregó las pruebas a cada país, fueron ellos los que construyeron los casos de acuerdo a sus propias características. Depende de la legislación local, yo no podría decir 'tienen que hacer esto o aquello'. Después del acuerdo en Brasil, esas pruebas se entregaron normalmente con la condición de que firmara un acuerdo con los ejecutivos que las entregaron y se respetara el acuerdo ya existente con Brasil, fueron las únicas reglas.

¿Cuando firmó los acuerdos usted pensó en las consecuencias extraterritoriales en el resto de países donde se habían pagado sobornos?
Siempre pensamos en Brasil. Si en un país se descubriese que funcionarios brasileños recibieron sobornos de empresas extranjeras, yo quisiera esas pruebas para poder acusarlos. Es natural. Pensamos que el recibir esas pruebas era del interés de cada país porque nosotros no los íbamos a investigar. Si no las hubiéramos entregado no se habría conocido el alcance del esquema.

El acuerdo se firmó en diciembre del 2016, también con la justicia de Estados Unidos, sin embargo, pasaron seis meses hasta que se comenzó a conocer ese esquema ¿por qué esa prórroga?
Esos acuerdos fueron celebrados entre el Ministerio Público de Brasil, que equivale a la Fiscalía de aquí, con la empresa y sus ejecutivos. El por qué de esa prórroga debe preguntárselo a ellos. La empresa hizo acuerdos locales con los países, entonces hay que preguntarle eso a ellos. Al Ministerio Público de Brasil le correspondió examinar la conveniencia de la oportunidad.

Aquí en Ecuador aún no se firma un acuerdo con Odebrecht para resarcir el perjuicio ocasionado y el problema es cómo fijar un monto ¿Cómo pensaría Ud. que se debería llegar a este acuerdo?
No podría dar sugerencias específicas. En Brasil, el Ministerio Público analizó varios factores: los montos de los sobornos, el estimado de las ganancias de las empresas por estos casos de corrupción, la capacidad de pago para no quebrar la compañía. Son cálculos aproximativos, pero se puede partir de lo más real que es el monto pagado por sobornos.

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En el imaginario de la gente queda una figura de Marcelo Odebrecht con prisión domiciliaria en su mansión versus un expresidente, Lula Da Silva, encarcelado ¿Es eso la justicia para todos?
Marcelo Odebrecht estuvo dos años preso, en la cárcel de la policía federal de Curitiba, sin ningún privilegio. Después de la colaboración pasó a cumplir prisión domiciliaria. Cualquier acuerdo de colaboración presupone una concesión de beneficios para el colaborador, de otro modo nadie lo haría. Ese acuerdo fue esencial para descubrir casos de corrupción en Brasil y toda América Latina. El caso Lava Jato fue un gran avance para Brasil. No existe en América Latina una tradición de una aplicación segura y rigurosa de la ley en casos de corrupción. Aquí mismo, se escucha que hubo una supuesta implicación del expresidente Rafael Correa, pero él no está preso ¿no?

En Ecuador no existe una legislación para la delación premiada.
Un juez italiano que trabajó en la caso Manos Limpias, utilizó una vez una frase que me parece apropiada: Los crímenes de soborno implican a quien paga y a quien recibe, si nadie revela los hechos nunca lo vamos a saber, es mejor que uno confiese y reciba un beneficio, que ambos se queden en la impunidad. Deben existir reglas que deben observarse, pero la colaboración es una técnica de investigación utilizada en mayor o menor grado en varios países y de manera exitosa. El propio juez italiano Giovanni Falcone la utilizó con Tommaso Buscetta para lograr construir, con base a otras pruebas, el proceso que llevó a la corte a más de 400 miembros de la Cosa Nostra. En el caso Lava Jato, todo lo que esos colaboradores revelaron fue corroborado en la investigación, nadie puede ser condenado solo con base a la palabra de un colaborador.

El portal The Intercept reveló chats entre usted y el fiscal de Curitiba, ¿Ud. cruzó una línea de imparcialidad como juez?
No existe nada en ese material que apunte a algún acto ilícito, de ilegalidad o de falta de imparcialidad de mi parte. Fue un hackeo al que se ha añadido mucho sensacionalismo sobre esos supuestos mensajes. No hay nada ahí que desvalorice la Operación Lava Jato.

Ud. ha ido al Senado a una comparecencia por este tema ¿se ha abierto una investigación al respecto?
No estoy respondiendo a ningún proceso.

¿Qué hacer para que impedir que este sistema de sobornos por contratos de obras públicas para financiar partidos políticos se repita?
Para lograr mayor integridad y menor corrupción se necesita mayor transparencia, publicidad, elecciones periódicas... constituye una forma de retirar de la escena política a personas que hayan tomado los caminos de la corrupción. Es esencial eliminar la impunidad. Mi percepción es que en Brasil había una gran impunidad y eso terminó siendo un estímulo para que esos crímenes se repitieran, los gobiernos se sentían cómodos porque no sufrían consecuencias. Le apuesto que en una buena parte de América Latina también sucedía. En la medida en que se reduce la impunidad, existe una certeza de castigo, habrá una disminución de esos delitos. No existe una estrategia única, son varias, además de las que ya he mencionado se necesita el control del gasto público, una ciudadanía activa y procesos penales eficaces.

No hay en América Latina una (...) aplicación rigurosa de la ley contra la corrupción. Aquí mismo se escucha que hubo una supuesta implicación de (...) Rafael Correa, pero él no está preso”Sergio Fernando Moro, ministro del gobierno de Jair Bolsonaro

En los últimos años, los casos abiertos por los Papeles de Panamá y por la Operación Lava Jato han constituido un hito en la lucha contra la corrupción, pero derivan de filtraciones o de colaboraciones premiadas.
En Lava Jato fue posible construir casos con pruebas sólidas contra esos individuos inmersos en esos  crímenes, al punto que algunos de ellos entendieron que lo mejor era colaborar. La cooperación penal internacional fue esencial, tuvimos acuerdos con Suiza y otros países donde se mantenía ese dinero obtenido ilegalmente. Tuvimos acceso a otras técnicas como la interceptación informática, no es solo la colaboración premiada, fue una pieza más al conjunto de pruebas.

¿Por qué usted, que goza de reconocimiento público por haber juzgado esquemas de sobornos que beneficiaban a políticos, ahora cruzó la línea para convertirse en ministro?
Tuve una carrera de 22 años en el sector judicial, tuve varios casos relevantes y surgió la oportunidad, con el presidente Bolsonaro de concretar los avances contra la corrupción y el crimen organizado en Brasil. Es una decisión que no tiene retorno, he renunciado a mi cargo de juez. La idea principal era poder trabajar desde un nivel más elevado como formulador de políticas públicas y su implementación. El trabajo es diferente pero el objetivo es el mismo.

Está solo diez meses en el cargo ¿cómo ha sido esa experiencia?
Es un trabajo diferente, hemos logrado controlar en algo la tasa de homicidio en Brasil, que es 22 asesinatos por 100 mil habitantes, es alta pero la estamos controlando y es menor a la de 30 que teníamos el año pasado.

Usted se ha declarado un hombre de convicciones democráticas y ha criticado la dictadura militar brasileña de los años setenta ¿cómo es su relación con presidente que admira esa dictadura?
El presidente Bolsonaro tiene un compromiso muy público y firme con la democracia, el respeto a las instituciones, como el Congreso y la Función Judicial, y fue elegido por la población. Su compromiso con la democracia es innegable. Las diferencias sobre lo que sucedió en el pasado son cuestiones personales.

¿Cuál es el principal desafío para la región en la lucha contra el crimen organizado?
Tenemos grupos criminales organizados y armados, y varios de ellos sobreviven gracias al tráfico de drogas. Representan un gran desafío y riesgo para la misma democracia. Deben ser combatidos con investigación, prisión y confiscación de bienes, el principal desafío es implementar esta estrategia.

¿Qué se siente ser un personaje representado en una serie sobre Lava Jato, “El Mecanismo”, que ha sido vista por millones de personas?
Sí la he visto. Es una ficción, tiene algunos puntos de partida con los hechos que sucedieron en Brasil, pero existe mucha construcción artística y tiene mérito cinematográfico. Algunas personas que la ven piensan que los hechos sucedieron así. En la segunda temporada, por ejemplo, un policía brasileño murió en Paraguay, y hay alguna gente que me pregunta '¿Quién murió en Paraguay?'.

En Brasil es un poco más fácil distinguir la realidad de la ficción porque la gente siguió parte del proceso por la prensa, en otros países es más complicado. Independientemente de la serie, las personas deben buscar los hechos para sacar sus conclusiones. (I)