Hileras de celdas y ambientes hostiles albergan a cientos de tigres (Panthera tigris) y leones (Panthera leo). Son criados en cautiverio, maltratados y al final sacrificados para usar sus huesos en “medicina” tradicional asiática. 

La primera investigación desarrollada  por World Animal Protection sobre la cadena de suministro de productos de grandes felinos –como el vino de hueso de tigre, parches y otras “medicinas”–  y el comportamiento de los usuarios expone cómo leones en Sudáfrica y tigres en Asia son criados  para alimentar la alta demanda.

El informe detalla que además de la cría y el comercio  impulsa la caza furtiva de los felinos.  Leopardos, tigres, jaguares y, particularmente, leones  se desarrollan en medio de  explotación en ranchos de Sudáfrica, señala la ONG y relata que algunos son arrebatados de sus madres en la naturaleza y otros nacen en instalaciones de cría.

En los ranchos de Sudáfrica, los grandes felinos, principalmente los leones cachorros, nacen en una vida de explotación, señala estudio (Cortesía)

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Comienzan su vida como mascotas, cuando son juveniles los usan para el turismo (fotos), luego van a granjas de caza enlatada (canned hunting). “Las pieles y las cabezas se toman como trofeos y los huesos se exportan legalmente a través de la cuota de esqueletos de león, que es exclusiva en Sudáfrica”. 

Angela  Stevenson, de World Animal Protection, explica a EL UNIVERSO que en Sudáfrica es legal comercializar partes de tigres. Como “no son originarios del país hay muy pocas leyes que rigen su uso”, dice.  

En China crían felinos en granjas tipo industriales con condiciones mínimas de vida. El asesor global de Vida Silvestre de la ONG,  Jan Schmidt-Burbach, asegura que estos animales “son explotados por codicia y dinero, ¿y para qué? Para una medicina que nunca ha demostrado tener propiedades curativas”.

El médico ecuatoriano Marco Robayo coincide con él. “Todo es por dinero. No hay pruebas científicas que determinen que esos productos (hechos con tigres o leones) son efectivos”, precisa y lamenta que se maten animales por una industria que, a su juicio, es vilmente propagandística. 

Schmidt-Burbach agrega que por esa sola razón ya es inaceptable, “pero dado que en cada etapa de sus vidas los grandes felinos sufren inmensamente, esto lo convierte en una atrocidad”.

Un estudio de monitoreo de jaguares desarrollado este año por  el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés) en la frontera entre Ecuador, Perú y Colombia, estima que hay una población de 2.000 ejemplares en el corredor Napo-Putumayo.

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El documento advierte que hasta los años 70, estos felinos fueron perseguidos por sus pieles, lo que se detuvo con leyes de protección, pero  “con el aumento de la inversión china en América Latina, la demanda de partes de jaguar está aumentando nuevamente, proporcionando incentivos para la caza, incluso en el Amazonas”.

En centros de venta de medicina alternativa en Guayaquil no tienen en stock productos hechos a base de tigres o leones, según se constató en un recorrido, pese a que el número de asiáticos que vienen al país se ha duplicado en seis años, según datos del Instituto Nacional de Estadística  y Censos. 

En 2013 ingresaron 40.550, mientras que en 2018 fueron 80.661. Del 2012 al 2018 llegaron 493.081 asiáticos, de los que el 90% eran de Asia Central y Oriental, las regiones del mundo donde estos productos tienen alta demanda. 

Para frenar la muerte de grandes felinos, el informe de World Animal Protection describe alternativas a base de hierbas viables que la medicina tradicional asiática reconoce para el tratamiento de afecciones por las cuales los consumidores a menudo comprarían productos provenientes de los grandes felinos.

En el último siglo, el ser humano ha sido responsable de la desaparición del 97 % de la población de tigres del mundo (Cortesía)

En cifras

  • En Vietnam, 89 % de los consumidores de la medicina tradicional asiática cree  firmemente en estos productos –no probados– hechos de tigres y leones.
  • Una cuarta parte de la población de Vietnam utiliza productos de vida silvestre como “parches de bálsamo de tigre” para el reumatismo y “vino de hueso de tigre” que consideran afrodisíaco.
  • En China, 40 % de los encuestados por World Animal Protection había consumido medicamentos que contenían productos de grandes felinos.
  • El 55 % de los consumidores chinos preferiría que los productos de sus felinos fueran de origen silvestre. De ellos, 72 % dice que los capturados son más potentes que los criados en cautiverio. (I)