Este miércoles 18 de febrero de 2026 coinciden en el calendario el inicio del Ramadán musulmán y el Miércoles de Ceniza, que marca el comienzo de la Cuaresma cristiana. La coincidencia une en el tiempo a dos tradiciones milenarias centradas en el ayuno, la oración y la reflexión espiritual.

Para los cristianos —tanto católicos como ortodoxos— la Cuaresma es el periodo de cuarenta días de preparación para la Pascua, la celebración central de la fe que conmemora la Resurrección de Jesucristo. Aunque en la actualidad el ayuno no es tan riguroso como en siglos pasados, el Miércoles de Ceniza inaugura un tiempo de conversión, recogimiento y prácticas penitenciales que evocan los cuarenta días de Jesús en el desierto.

En el islam, el Ramadán —noveno mes del calendario lunar— constituye uno de los cinco pilares de esta religión. Durante este periodo, los fieles ayunan desde el amanecer hasta la puesta del sol, absteniéndose de comer, beber y mantener relaciones sexuales. Se conmemora la revelación del Corán al profeta Mahoma, y están exentos del ayuno enfermos, ancianos, niños, embarazadas y viajeros.

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Ambas celebraciones comparten elementos como la búsqueda de purificación, el incremento de la oración y la mirada puesta en Dios.

Además, están determinadas por el calendario lunar: la Pascua cristiana se fija tras la primera luna llena posterior al equinoccio de primavera, mientras que el Ramadán se adelanta cada año unos días respecto al calendario solar. (I)