Una tradición previa a las fiestas de Navidad comienza para los católicos este domingo, 30 de noviembre. Se trata del Adviento, que es para los fieles una forma de prepararse para el nacimiento de Jesús.
En esta época de penitencia, los creyentes reflexionan y meditan sobre los valores del amor, la paz y la alegría.
El ritual comienza cuatro domingos antes de Navidad y en cada ceremonia semanal se van encendiendo las velas correspondientes a cada domingo. Son cinco velas en total: cuatro de color morado, una de color rosado y una de color blanco.
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Monición de Entrada
Hermanos, hoy comenzamos el tiempo santo del Adviento, no como un simple calendario de espera, sino como una escuela de esperanza activa. El profeta Isaías nos mostrará la montaña donde Dios congrega a todas las naciones en paz. San Pablo nos urgirá a despertar del sueño, porque la salvación está cerca. Y Jesús, en el Evangelio, nos pedirá vigilancia: la venida del Señor no es un evento lejano, sino la realidad que ya se anuncia en nuestro hoy. Hoy más que nunca, frente a un mundo que parece haber olvidado que tiene un horizonte, necesitamos este tiempo para re-aprender a mirar hacia arriba. Abramos nuestros corazones a esta gran pedagogía de la esperanza, que nos convoca a ser constructores de paz en medio de la guerra, luceros de luz en medio de la noche, y vigilantes del amor en medio del olvido.
Oración inicial: Señor Jesús, queremos hoy armar la corona de Adviento y encender la primera vela morada, para reconocerte como la luz del mundo que ha triunfado sobre las tinieblas y la muerte. Amén.
Bendición de la corona: Señor, te pedimos que derrames tu bendición sobre esta corona, para que nos recuerde domingo a domingo que debemos estar despiertos para acoger a Cristo que nos trae la salvación. No dejes que los males que nos rodean nos impidan comprometernos contigo para cambiar el mundo. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
Al encender la primera vela: Encendemos, Señor, esta luz, como aquel que enciende su lámpara para salir en la noche al encuentro del amigo que ya viene. En esta primera semana de Adviento queremos levantarnos para esperarte preparados, para recibirte con alegría. Muchas sombras nos envuelven. Muchos halagos nos adormecen. Queremos estar despiertos y vigilantes, porque tú nos traes la luz más clara, la paz más profunda y la alegría más verdadera. ¡Ven, Señor Jesús!
Lectura evangélica: Lucas 21,25-36 / Guía: Palabra de Dios. / Todos: Te alabamos, Señor.
Meditación: Se hace un momento de silencio para meditar la Palabra de Dios y dialogar en familia con esta pregunta: ¿qué propósito nos puede ayudar a tener un corazón mejor dispuesto para recibir a Jesús en esta Navidad?
Peticiones: Se presentan intenciones y luego de cada una todos responden: ¡Ven, Señor, te esperamos!
Rezamos juntos: 1 padrenuestro y 1 avemaría.
Oración final: Querida Madre, se te ha encomendado la misión de estar siempre despierta para atender todas nuestras necesidades, particularmente cuando el peso de las responsabilidades nos agobian. Camina junto con nosotros en este Adviento. Amén. (I)





