Una reflexión de Albert Einstein sobre el valor humano, expresada en medio de sus preocupaciones por el rumbo moral de la sociedad tras la Primera Guerra Mundial, ha retomado vigencia. El físico alemán sostuvo que “el valor de un hombre debería verse en lo que da y no en lo que es capaz de recibir”, una frase con la que buscaba destacar la importancia de la generosidad y el servicio por encima del beneficio personal.

De acuerdo con registros históricos, Einstein compartió este pensamiento en la década de 1920, cuando ya era una figura reconocida a nivel mundial tras recibir el Premio Nobel de Física en 1921. En esos años, además de dedicarse a la investigación científica, participaba activamente en debates públicos sobre ética, pacifismo y responsabilidad social, especialmente en una Europa marcada por las secuelas de la guerra.

La cita refleja la visión humanista que el científico defendía en distintos escritos y discursos, en los que advertía sobre los riesgos de una sociedad enfocada únicamente en el éxito material. Para Einstein, el verdadero progreso debía medirse por la capacidad de las personas de contribuir al bienestar común y no solo por sus logros individuales.

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Con el paso del tiempo, la frase se ha convertido en una de las más difundidas del pensador alemán. (I)