Para llevar un buen estado de salud es imprescindible hacer deporte, moverse, tener actividad física. Siempre es importante hacerlo en las mejores condiciones, pero además es importante saber qué tanto puede influir no desayunar y hacer ejercicio en la mañana. Es decir, ejercitarse en ayunas.

El sedentarismo mata y aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular, de hipertensión arterial y de diabetes tipo 2, según alerta la Fundación Española del Corazón (FEC). Por eso los expertos recomiendan sentarse lo menos posible y moverse cada vez más.

”Debe limitarse al máximo el tiempo sentado y remplazarlo por actividad física al menos ligera a lo largo de todo el día. Los beneficios son mayores si este movimiento se desarrolla a intensidad moderada (ritmo que dificulte mantener una conversación) y con un objetivo temporal mínimo de 150 minutos semanales. El objetivo consiste en caminar a un ritmo entre 3,5 y 4,5 km/hora, o el equivalente a dar 4.000 pasos en 40 minutos”, indica la FEC.

En todo caso, la entidad advierte que no todos los individuos tienen el mismo nivel de actividad física basal, ni tampoco de preparación, por lo que hay que adaptar las transiciones desde el sedentarismo hasta estos objetivos de forma gradual: “Quienes los alcancen o superen pueden seguir incrementándolos sin un umbral de riesgo superior que se asocie a mayor riesgo de eventos”.

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Por otra parte, en los años recientes ha tenido un gran auge realizar ejercicios sin haber desayunado. “No es inusual encontrarnos con personas que prefieren hacer deporte en ayunas en lugar de desayunar un poco antes de irse a entrenar”, indica a Europa Press la dietista-nutricionista Virginia Gómez. “Quizá no haga falta que comas nada. Especialmente si entrenas a primera hora de la mañana”, agrega.

La especialista explica que, en general, no hay una pérdida de grasa mayor, o si la hay, no es significativa. “Quienes entrenamos en ayunas lo hacemos por comodidad durante el entrenamiento, para no tener la comida en la garganta mientras movemos hierros”, argumenta Gómez.

En todo caso, la nutricionista —autora del libro Dietista enfurecida— indica que desayunar o no antes del deporte es cuestión de cada persona, de cuáles sean sus necesidades y de lo que pida el cuerpo. “Además, no es bueno ni malo entrenar en ayunas, lo hacemos por comodidad”, remarca.

Pese a la creencia de que igual por no desayunar no se vaya a rendir igual, Gómez señala que lo que importa realmente es que los depósitos de glucógeno (hidratos de carbono almacenados) estén bien cargados, ya que tras la efímera creatina que quemamos en un segundo los azúcares simples y el glucógeno almacenado van a ser de lo que vamos a tirar para obtener energía.

En tanto que la coach nutricionista Estefanía Fernández indica que hacer deporte en ayunas depende de la persona. “Hay algunas que no suelen desayunar y, siempre que no vayan a realizar un deporte de alta intensidad, sino que sea de baja a moderada intensidad, no tiene por qué pasar nada. Por eso lo recomiendo a nivel personalizado”, señala a EP la también dietista-nutricionista .

Pero advierte que hay que tener en cuenta que también todo depende de cómo sea la alimentación del día anterior, porque si se cenó carbohidratos se tendrá combustible para el día siguiente, a pesar del ayuno de ocho horas de la noche. “Pero no todo el mundo lo tolera bien, les da bajada de tensión o demasiada hambre”, estima.

Sobre esto último, Gómez da un consejo si se prefiere hacer deporte a primera hora y se siente preocupación de tener la suficiente energía. “Una cosa que puedes hacer es tomar una ración o guarnición de alimento rico en hidratos de carbono la noche anterior. Por ejemplo, en lugar de cenar pescado al horno con verduras, añade también papa asada o una guarnición de arroz. Esto a la mayoría nos ayuda a tener los depósitos preparados para el día siguiente”, asegura. (I)