Un buen descanso es primordial para que el cuerpo se recupere y recargue la energía que ha perdido durante el día. Conseguir un sueño reparador depende de muchos factores como la postura. Esta suele ser muy subjetiva, ya que siempre escogemos aquella que nos resulta más cómoda.

El profesor de Medicina en un hospital de Nueva York Robert Glatter, en un artículo sobre el tema de Popsugar’, asegura que el modo en que dormimos revela facetas importantes sobre nuestra psique, pero no es una ciencia exacta y precisa. Sin embargo, más allá del tema convivencial, la postura que se prefiera para descansar habla mucho de la personalidad de la persona. Aunque hay muchas variaciones, las posiciones básicas en las que la gente acostumbra a llegar a la fase del sueño son seis. Cada una de ellas dice algo diferente respecto a la forma de ser de la persona.

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El investigador Chris Idzikowsky, coordinador en el instituto del sueño del Reino Unido, ha estudiado las seis posturas más habituales que usamos los humanos durante el sueño:

La posición fetal

Se trata de la posición a la que más se recurre al dormir. Cerca del 40% de la población, con una tendencia predominante en mujeres, gusta de quedarse dormido sobre uno de sus costados, con la columna haciendo una ligera curva hacia adelante y las rodillas recogidas, de la misma manera que sabemos que están los fetos en el vientre materno durante la gestación. Para las manos hay más libertad: algunos las meten entre los muslos, otros las esconden debajo de la almohada y unos las extienden hacia el frente.

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La postura fetal denota vulnerabilidad y sensibilidad. Las personas que duermen de esta forma pueden ser tímidas o introvertidas al principio, pero es solo un mecanismo de defensa. Cuando cogen confianza y se liberan de su escudo, estos especímenes se muestran extrovertidos y amables. Dicen que estas personas también viven el amor con mayor intensidad, y su timidez viene de un deseo de protegerse del daño emocional.

El tronco

Estas personas tienden a dormirse muy rectas, con las piernas estiradas y la columna vertebral en perfecta rigidez, apoyadas sobre uno de los lados del cuerpo. El 15% de las personas acostumbra a adoptar esta posición al echarse a dormir. Se supone que las personas que eligen subconscientemente dormir así son confiadas ante desconocidos y seguras de sí mismas, relajadas, desinhibidas. Son también muy sociales, y sienten satisfacción al relacionarse con la gente y al sentirse parte de algún grupo social.

El soldado

Duermen en la postura del soldado aquellos que se quedan estirados boca arriba, con una ligera separación entre las piernas, situando cada una más o menos en línea con los hombros. Los brazos suelen quedar estirados a los lados del cuerpo. La parte de la población que descansa de esta manera, el 8% aproximadamente, es relajada, tranquila, pero también introvertida y muy reservada de su vida privada. Son también ambiciosos, reniegan de la mediocridad y se ponen a sí mismos objetivos muy altos.

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El melancólico

Estas personas que parecen añorar algo duermen sobre un costado, con los brazos estirados al frente y las rodillas un poco flexionadas. La postura también se conoce como ‘el orador’ y es la preferida del 13% de la gente. Al igual que con ‘el tronco’, estos individuos son sociables, pero también un tanto cínicos y desconfiados, y aunque parece que se entregan al otro sin barreras, en el fondo guardan sus reservas y recelan. Asimismo, a la hora de tomar decisiones sobre lo que respecta a su futuro, se muestran inseguros y dubitativos.

La estrella de mar

El nombre habla por sí solo. Las personas que duermen así se tumban boca arriba, con las manos estiradas hacia los lados, a veces con los codos un tanto flexionados hacia arriba de manera que las manos quedan sobre o bajo la almohada, y las piernas abiertas. A veces dejan una de las extremidades inferiores flexionada y la otra no. El 5% de los encuestados duerme así.

Los que duermen tan expandidos son leales, amigos fieles, muy atentos y empáticos. Siempre están dispuestos a ofrecer un consejo o a escuchar los problemas de los demás con atención. Y como no son nada egocéntricos, normalmente esquivan las situaciones que les pongan en el foco de la atención.

La caída libre

Es como la posición de la estrella, pero en este caso duermen igual de estirados pero boca abajo. El siete por ciento de la población opta por acostarse así. En lo que se refiere a la personalidad, esta postura significa una personalidad un tanto conflictiva, porque aunque son sociables, no aceptan las críticas con naturalidad sino que se las toman como una ofensa. Son también muy temperamentales y nerviosos. (E)