La vacunación contra el COVID-19 avanza de manera desigual en el mundo, sin embargo, ya muestra grandes resultados en las naciones cuya población mayor ya está inmunizada.

Hasta el momento, los especialistas y organizaciones han reiterado la seguridad de las vacunas, pese a un sector que duda o siente temor de que se presente algún evento adverso. Si bien el proceso de desarrollo de estos biológicos ha superado el empleado en las últimas décadas, los procesos para la aprobación del uso de emergencia mantuvieron la rigurosidad.

Los miedos se incrementaron ante la difusión de casos de trombos en personas que se habían vacunado contra el COVID-19 con la vacuna de AstraZeneca, sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha especificado que el riesgo de generar estos eventos son más altos en personas que no se vacunen y contraigan COVID-19.

La Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria hizo una recopilación del riesgo de generar una trombosis según diversas situaciones, como por ejemplo, fumar, viajar, terapias hormonales, entre otras. Inicialmente especificó que existe 1% de probabilidad de tener trombos por contagiarse del COVID-19 y no necesitar hospitalización, esta aumenta a 5% si requiere hospitalización y a entre 20 y 25% en caso de estar en una unidad de cuidados intensivos.

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A través del reporte de casos, especialistas han evidenciado que las trombosis, generalmente venosas, pueden surgir en pacientes graves por la enfermedad debido a la respuesta inmunitaria que genera el cuerpo al luchar contra el virus e inducir la formación de coágulos.

Los trombos son coágulos de sangre que se forman en las venas y que al desprenderse impiden la circulación de la sangre; también pueden taponar vasos sanguíneos del cerebro, pulmones, corazón, entre otros.

La entidad indicó que existe un 0,28% de riesgo de generar una trombosis por el consumo de tabaco, entre el 0,07 y 0,13% por anticonceptivos orales, entre el 3 y 12% en vuelos largos y 0,06% en terapia hormonal por la menopausia.

Desde Ecuador, el epidemiólogo Daniel Simancas compartió una tabla con datos de la Universidad de Oxford, Sociedad de Anestesiología de Chile y el Instituto de Salud Pública de Chile, donde se indicaba el riesgo que se tenía por medio de las vacunas a generar estos eventos y que demuestra que son casi aislados los casos por estos biológicos.

La Universidad de Cambridge sostiene que el riesgo de provocar trombos a causa de la vacuna de AstraZeneca disminuía con la edad, ubicándose en 1,1 casos por cada 100.000 habitantes con riesgo bajo de exposición en edades entre los 20 y 29 años, mientras que para los de 60 a 69 años habría 0,2 casos por igual número de habitantes. (I)