Un estudio realizado en Estados Unidos dio detalles sobre la memoria inmunitaria del cuerpo ante el COVID-19 para así determinar si es posible que esta protege ante una reinfección y riesgo de la enfermedad.

La publicación en la revista Science evaluó 188 casos de diferente nivel de gravedad con la enfermedad y analizaron datos transversales de la dinámica de las células B de memoria y las células T durante más de seis meses después de la infección.

En el estudio participaron investigadores del Instituto de Inmunología de La Jolla, Universidad de California, Escuela de Medicina Icahn en Monte Sinaí, entre otros.

“Los autores encontraron un alto grado de heterogeneidad en la magnitud de las respuestas inmunitarias adaptativas que persistieron en la fase de memoria inmunitaria del virus. Sin embargo, la memoria inmune en tres compartimientos inmunológicos se mantuvo medible en más del 90% de los sujetos durante más de 5 meses después de la infección”, se reseñó en la investigación.

En total se involucraron 254 muestras de los 188 casos confirmados de COVID-19, entre estas se encontraban 43 muestras de seis a ocho meses después de la infección. Es así como evidenciaron que los anticuerpos contra la proteína espiga del virus y el dominio de unión al receptor disminuyeron moderadamente durante ocho meses, mientras que las células B de memoria aumentaron entre el primer mes y el octavo después de la infección.

En el caso de las células T disminuyeron con una media inicial de tres a cinco meses. Con los anticuerpos IGG aún se encontraban presentes en la mayoría de pacientes hasta los ocho meses. Es así como los investigadores determinaron que los diferentes tipos de memoria inmunitaria tienen un desarrollo distinto y que hay una heterogeneidad sustancial en la memoria ante el virus.

“Aproximadamente el 95% de los sujetos retuvieron la memoria inmunitaria seis meses después de la infección. Los títulos de anticuerpos circulantes no fueron predictivos de la memoria de las células T. Por lo tanto, las pruebas serológicas simples para los anticuerpos del SARS-CoV-2 no reflejan la riqueza y la durabilidad de la memoria inmunológica al SARS-CoV-2″, se indicó. (I)