Problemas cardiacos y cerebrovasculares están entre los riesgos que puede tener una persona si no cuida su presión arterial. Algo que se resalta este 17 de mayo por ser el Día Mundial de la Hipertensión.

De acuerdo con el doctor Ernesto Peñaherrera Patiño, director del posgrado de Cardiología de la Universidad Espíritu Santo, la enfermedad realmente es multifactorial y tiene sus orígenes en la forma de vida del ser humano desde hace cientos de años, además de que por procesos mal adaptativos desde los 35 años una persona con factores de riesgo comienza a aumentar su cifra de presión arterial.

“El 95 % de las veces se llama hipertensión esencial, o sea, de causa desconocida, y solamente el 5 % podemos saber la causa: por embarazo, por aldosteronismo, por una serie de enfermedades habitualmente endocrinológicas que hacen que los pacientes tengan mayor presión arterial. Esta enfermedad es altamente prevalente, quiere decir que muchas personas la tienen habitualmente a partir de los 45-50 (...). Para que usted tenga una idea, cuando tenemos 70 años, la prevalencia de hipertensión arterial supera el 70 %, de tal manera que es una enfermedad altamente prevalente y muchos pacientes la tienen y es la que provoca más enfermedades cardiovasculares”, explica Peñaherrera.

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El médico afirma que en el mundo mueren aproximadamente 10,5 millones de personas por causas relacionadas con la hipertensión arterial, como son accidente cerebrovascular, infarto de miocardio, insuficiencia renal, aneurisma de aorta abdominal roto. Todos esos pacientes comenzaron con una presión arterial que no estaba controlada.

Uno de los problemas que hay habitualmente es la medición de presión. Por eso, cuando se piensa o se tiene duda, hay que hacer un monitoreo ambulatorio de presión arterial.

“Con una semana que nosotros tengamos mediciones de presión arterial –promedio, no valores individuales– mayores de 135/85 eso nos va a hacer pensar que un paciente es hipertenso, o si el paciente toma medicación, que el paciente no está controlado. 135/85 es el número clave para medición domiciliaria –dos veces en la mañana y dos en la noche–. En el consultorio tenemos que tener presiones controladas, digamos, si estamos medicados, por debajo de 130/80 y se diagnostica hipertensión si tiene más de 140/90”, apunta Peñaherrera, para quien la tarea del médico es que una vez que atiende a alguien con hipertensión debe evitar que en 20 años esos pacientes vayan a diálisis o tengan accidentes cerebrovasculares o un infarto.

“Sepa usted que en el Ecuador del 30 % al 35 % de las personas padecen de hipertensión arterial y que el 49 % de las personas que van al médico y consumen medicación no logran controlar las cifras de presión arterial. Entonces tenemos un problema muy serio entre manos y obviamente tiene que ver con alimentación, con una serie de factores”, asegura Peñaherrera, por ello es de vital importancia que el paciente también se involucre, porque si controla bien sus cifras de presión arterial puede tener una expectativa de vida normal.

Para ello debe caminar o hacer ejercicio unos 30 minutos por día, dejar el alcohol y el tabaco, evitar el sedentarismo y, en la medida en que se pueda, evitar un poco el estrés. Y, principalmente, tener una buena dieta, bajando el nivel de sal y aumentando el potasio.

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En este punto la master nutricionista Jéssica Orellana comenta que la alimentación es crucial en el manejo de la hipertensión, en este tipo de pacientes se recomida la dieta DASH (siglas en inglés de Enfoque de Alimentación para Detener la Hipertensión), que es baja en sodio (sal), alta en frutas, vegetales, cereales integrales, lácteos bajos en grasa o descremados, proteínas magras y potencia el consumo de grasas saludables.

Una alimentación con vegetales y pescado puede ayudar en estos casos. Foto: Shutterstock

“Es importante que el paciente haga conciencia del impacto que un cambio en sus hábitos puede generar sobre la enfermedad. Puntos claves son la hidratación a base de agua, no jugos de frutas, ni ningún tipo de bebidas industriales. Tener un buen descanso, realizar actividad física mínimo tres horas a la semana y un correcto manejo del estrés”, dice Orellana, quien cuenta que más del 60 % de los pacientes que llegan a su consulta presentan malos hábitos de alimentación e incluso algunos ya intentan comer saludable, pero por desinformación no lo están haciendo de la manera correcta, poniendo en riesgo su salud.

“Los alimentos que no recomendaría son los embutidos, bebidas industriales, carne roja, enlatados, conservas, alcohol y productos ultraprocesados con un porcentaje de sodio no por encima del 5 %”, añade.

Un programa para mejorar los resultados en varios países

En tanto, el problema con la hipertensión es tal en la población de varios países que desde la Organización Panamericana de la Salud (OPS) se lleva adelante un programa llamado Hearts (Corazón, en inglés), que es una adaptación regional de la iniciativa Global Hearts de la Organización Mundial de la Salud (OMS), puesto que una cuarta parte de las mujeres adultas y cuatro de cada diez hombres adultos tienen hipertensión en el continente.

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La doctora Sonia Quezada, asesora en sistemas y servicios de salud de la OPS/OMS en Ecuador, dice que la idea es que se sensibilice a la población acerca de la importancia que tiene estar pendiente de la toma de la presión arterial, para disminuir el riesgo de tener una muerte prematura por enfermedades o a su vez quedar con limitaciones por sufrir una enfermedad cerebrovascular.

Según Quezada, el programa Hearts, que está en 22 países de las Américas (Ecuador ingresó en 2018 y este año ha sido reconocido por su trabajo en el tema), ofrece todo un paquete técnico con la evidencia científica que hay alrededor del mundo y con varias recomendaciones, sobre todo para el primer nivel de atención que se puede implementar en los servicios de salud. Hasta el momento en Ecuador hay 40.000 profesionales de la salud capacitados a través del campus virtual que ofrece la OPS.

Añade que es un gran reto porque hay muchas personas que tienen hipertensión y no lo saben. Estimaciones de la OPS indican que más o menos el 30 % de la población mayor de 19 años puede ser hipertenso y no saberlo.

“En el caso de Ecuador hay una encuesta STEPS (sobre vigilancia de enfermedades no transmisibles y factores de riesgo) que se hizo en el 2018... El 13,7 % de las personas consultadas, que incluía a adultos de 18 a 69 años, consumía tabaco y ese es otro de los factores de riesgo importantes para la hipertensión... y más o menos tiene un promedio de bebidas alcohólicas de 9,4 bebidas en cada ocasión. Entonces eso también es un factor de riesgo que tienen los ecuatorianos en su salud”, indica Quezada.

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Además, en Ecuador, una de cada cinco personas, entre los 18 y 69 años, es hipertensa, según la misma encuesta.

“Queremos, sobre todo en esta fecha, que la población tome conciencia y que vaya a medirse la presión a un centro de salud, donde está el personal capacitado para hacerlo... y que se hagan sus chequeos anuales como medida preventiva”, agrega la doctora, quien recuerda que la hipertensión no se cura, sino que tiene que controlarse toda la vida.

Ella comenta que por el tipo de dieta y consumo de cigarrillos y alcohol, adultos jóvenes pueden desarrollar hipertensión.

Un adulto joven que ya tiene hipertensión es Ángel –prefiere no dar su nombre completo–, quien tiene 32 años y desde hace casi tres años comenzó a tomar medicación para controlar su presión.

“Esto empezó cuando pasé por un cuadro de depresión, me daban como hincones en el corazón y se me empezaba a subir la presión, sentía como taquicardia... la primera vez no le paré mucha bola, la segunda la sentí más fuerte y fui al médico, me hicieron exámenes y me mandaron a tomar una medicación, y así se me reguló y me mantiene hasta el día de hoy para que no haya cambios bruscos en mi presión”, apunta Ángel, quien agrega que lo mandaron a cambiar su alimentación, disminuir la sal, dejar de tomar alcohol en exceso y no fumar.

Esta enfermedad también puede aparecer en niños y adolescentes, antes principalmente por problemas renales y ahora más por obesidad y sobrepeso, según Peñaherrera. (I)