La congelación es un método óptimo para preservar los alimentos, tanto crudos como cocinados, durante un tiempo que puede prolongarse hasta varios meses. Sin embargo, hay que respetar unas normas de seguridad y tener en cuenta que la duración del congelado dependerá del tipo de alimento.

La duración de las propiedades de los alimentos en congelación depende de muchos factores. El más importante: el tipo de congelador. “A más frío, mejores serán las condiciones”, explica la experta María Rosa Urdiales, de la Sociedad Española de Seguridad y Calidad Alimentarias, al medio La Vanguardia. Por eso, un refrigerador, que alcance temperaturas de entre -18 grados centígrados y -24 grados, permitirá conservar durante más tiempo los alimentos que uno con una temperatura de -6 grados a -12 grados.

Otro de los factores para tener en cuenta es la manera en la que hemos guardado el alimento antes de congelarlo. Y es que no es lo mismo aislar un producto que empacarlo simplemente dentro de una bolsa. De acuerdo a los expertos, lo ideal es envasarlo al vacío.

De esta manera se impide que absorba olores y se mejora la calidad de congelación, porque no pierde agua. Otra manera es cubrirlo con un papel plástico. “Cuanto más pegado esté el envoltorio al producto, mejor”, detalla. En el caso de estofados o caldos, los envases cerrados herméticamente acostumbran a ser la mejor opción.

Una vez que tenemos asegurados estos dos puntos, el período adecuado de congelación depende del tipo de alimento. Algunos aguantan más tiempo el frío que otros. Por ejemplo, las verduras preservan sus propiedades durante más tiempo que la carne. Sin embargo, las propiedades del producto también juegan un papel importante.

Por eso, según indican las tablas de conservación de organismos internacionales, como las de la OCU o la Agencia de Seguridad Alimentaria de Estados, la carne puede permanecer congelada entre seis y doce meses. Sin embargo, aquellas carnes más grasas es preferible consumirlas antes de los seis meses; mientras que las magras, como el pollo, pueden conservarse perfectamente durante un año.

Con el pescado sucede lo mismo. Variedades como el bonito o el atún pueden aguantar como máximo tres meses. Por el contrario, pescados blancos como la merluza o el rape lo hacen hasta los seis meses. Por otra parte, el marisco se puede mantener congelado durante un año.

En cuanto al pan, se puede congelar sin problemas y mantendrá todas sus propiedades siempre que no se excedan los tres meses. Pasado ese tiempo, lo normal es que pierda sus cualidades sensoriales y se modifique la textura y el sabor original.

Localmente, en Instagram existe una página que comparte información práctica que se puede utilizar en casa para conservar alimentos por más tiempo. En ella se puede encontrar conversatorios con expertos, videos con los tipos de alimentos que se puedan envasar, guías rápidas de aprendizaje, etc. (I)