Un nuevo estudio científico sugiere que el covid prolongado podría estar desencadenando cambios en el cerebro comparables a los que se observan en enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. La investigación fue liderada por especialistas de NYU Langone Health y aporta posibles explicaciones a síntomas persistentes como la llamada “niebla mental” y los problemas de memoria tras una infección por coronavirus.
Según estimaciones citadas por los investigadores, más de 20 millones de personas en Estados Unidos padecen COVID prolongado, una condición posterior a la infección que puede incluir fatiga extrema, dificultad para respirar, dolor en el pecho, mareos, palpitaciones y dolores musculares, además de alteraciones cognitivas.
El trabajo plantea que, en algunos pacientes, el covid prolongado activa respuestas inmunológicas sostenidas que generan inflamación en el cerebro y dañan una estructura clave conocida como plexo coroideo. Esta zona, ubicada en los ventrículos cerebrales, produce el líquido cefalorraquídeo y actúa como una barrera protectora entre la sangre y el sistema nervioso central.
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“Nuestro trabajo sugiere que las reacciones inmunes a largo plazo tras una infección inicial por covid pueden provocar inflamación que daña una barrera cerebral crítica en el plexo coroideo”, explicó la autora principal del estudio, Yulin Ge, profesora del Departamento de Radiología de la Facultad de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York. La especialista añadió que “la evidencia física, molecular y clínica indica que un plexo coroideo agrandado podría ser una señal temprana de un deterioro cognitivo similar al del Alzheimer”.
Para el estudio, el equipo analizó a 86 pacientes con síntomas neurológicos de covid prolongado, 67 personas que se recuperaron completamente del virus y 26 individuos sanos sin antecedentes de infección. Los resultados mostraron que quienes padecían COVID prolongado presentaban un plexo coroideo un 10 % más grande que aquellos que no desarrollaron síntomas persistentes.
Lejos de ser un hallazgo positivo, este agrandamiento está asociado a neuroinflamación crónica y neurodegeneración, además de relacionarse con biomarcadores sanguíneos vinculados a la progresión del Alzheimer, como la proteína tau fosforilada (pTau217) y la proteína glial fibrilar ácida (GFAP). Los participantes con estas alteraciones obtuvieron, en promedio, un 2 % menos de puntuación en una prueba cognitiva de 30 puntos.
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Los investigadores también detectaron una reducción del flujo sanguíneo en el plexo coroideo agrandado, lo que podría afectar la producción de líquido cefalorraquídeo y la capacidad del cerebro para eliminar desechos de forma eficiente. Estudios previos ya habían demostrado que el COVID puede dañar esta estructura, y cambios similares se han observado en infecciones como la meningitis viral y el VIH.
El equipo plantea que el COVID prolongado podría causar una inflamación crónica que engrosa los vasos sanguíneos del plexo coroideo. No obstante, aún no está claro si estas alteraciones son reversibles. “Estamos analizando activamente los datos de seguimiento para responder a esa pregunta”, señaló Ge.
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Los hallazgos fueron publicados recientemente en la revista científica Alzheimer’s & Dementia. Como próximo paso, los investigadores seguirán a los pacientes a lo largo del tiempo para determinar si estos cambios cerebrales pueden predecir quiénes desarrollarán problemas cognitivos a largo plazo. “Será necesario un estudio más amplio y prolongado para aclarar si estas alteraciones son causa o consecuencia de los síntomas neurológicos”, explicó Thomas Wisniewski, coautor del trabajo y profesor del Departamento de Neurología de NYU, con el objetivo de orientar mejor futuros tratamientos. (I)
































