Un año después de la declaración de la pandemia por el COVID-19, la vacunación contra esta enfermedad ya es una realidad. Diferentes farmacéuticas desarrollaron en tiempo récord vacunas contra el SARS-CoV-2 y hasta ahora ya se han aplicado unas 450 millones de dosis a nivel mundial. Sin embargo, el programa de inmunización es solo una medida más para frenar al coronavirus; las medidas de bioseguridad deberán seguir por muchos meses más.

El uso de la mascarilla, la aplicación del distanciamiento físico, así como el lavado constante de manos o la desinfección, tendrán que seguir aplicándose incluso por las personas que ya se encuentren inmunizadas. Esto debe ser así ya que, aunque la gran mayoría de las personas vacunadas estará protegida del COVID-19, las inmunizadas aún pueden transmitir el virus, aunque no presenten ningún síntoma.

“Ahora sabemos que las vacunas pueden proteger, pero lo que no hemos tenido tiempo suficiente para comprender realmente es: ¿protege de la propagación?” dijo a The Guardian Avery August, profesor de Inmunología en la Universidad de Cornell. Esto se debe a que el virus SARS-CoV-2 aún puede colonizar el tracto respiratorio, incluso cuando las células inmunitarias sistémicas protegen al cuerpo en general de la enfermedad.

La mayoría de las vacunas aprobadas actualmente contra el COVID-19 son de dos dosis. Después de la primera dosis, existe una buena respuesta inmune que se activa aproximadamente dos semanas después de ser aplicada. Sin embargo, es realmente la segunda dosis la que luego aumenta esa respuesta inmune, y la inmunidad ya adquirida se vuelve aún más fuerte después de su aplicación dentro de un período de tiempo más corto.

“Todavía no sabemos cuánto tiempo dura la inmunidad de las vacunas que tenemos a mano en este momento. Estamos siguiendo a las personas que han recibido vacunas para averiguar si su respuesta inmunitaria es duradera y para saber el tiempo durante el cual están protegidas contra la enfermedad. Así que realmente tendremos que esperar a que pase el tiempo para ver cuánto dura la efectividad de estas vacunas”, explica la doctora Katherine O’Brien, experta en vacunas de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La científica jefa de la OMS, Soumiya Swaminathan, explica que recientes informes indican que aquellos que han sido vacunados y se infectan podrían tener una carga viral menor, y, por lo tanto, menos posibilidades de infectar a otros.

“Pero hasta que no sepamos completamente sobre esto, es importante que las personas, incluso después de la vacunación, tomen precauciones, usen una mascarilla, se laven las manos y mantengan el distanciamiento físico, porque incluso si tienen una infección asintomática y puede que no se enfermen porque recibieron la vacuna, aún podrían portar el virus y contagiarlo a otras personas. Por tanto, debemos asegurarnos de controlar la propagación de la infección”, afirma Swaminathan.

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O’Brien destaca que ahora es el momento de intensificar todas las medidas de protección, mientras se distribuyen las vacunas, porque cuanto más circule el coronavirus más posibilidades hay de que mute a una variante que responda peor a las vacunas.

“El tiempo que necesitemos para continuar con estas precauciones dependerá realmente de lo que las comunidades y los países puedan hacer para realmente aplastar este virus, para acabar con la transmisión. Y de esa manera, las vacunas pueden hacer un mejor trabajo para prevenir la enfermedad”, agrega la experta en vacunas. (I)