El hambre emocional consiste en utilizar la comida para sentirse mejor. Es decir, es un tipo de ansiedad que nos hace comer, aunque no tengamos apetito, para gestionar problemas personales.

La comida es una válvula de escape muy potente. No obstante, si no aprendemos a gestionar la relación con ella, se puede crear un círculo vicioso caracterizado por la alternancia de atracones y emotividad excesiva.

Esto es normal y es parte de la relación entre la nutrición y la forma en que nuestro cerebro procesa las emociones. No comemos solo como reacción al estímulo del hambre, a menudo comemos porque estamos tristes y queremos animarnos, o porque estamos enojados o nerviosos.

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Recuerde que su salud es importante, trate de no enfocarse solo en lo inmediato sino también en las consecuencias de una sobrealimentación prolongada. Foto: nicoletaionescu

Sin embargo, el hambre emocional no siempre es un problema. Dentro de ciertos límites, asociar la comida con momentos particulares de la vida es completamente normal, y no siempre es algo malo, según publica alfemminile.

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De hecho, a menudo algunos dulces están vinculados a situaciones felices, como, por ejemplo, las fiestas de cumpleaños.

Pero, es distinto si la comida se convierte en la salida privilegiada para soportar la ansiedad y el estrés. En este caso, puede ser necesaria ayuda psicológica para romper la correlación entre el hambre y el nerviosismo.

Cómo saber si tengo hambre emocional

¿Cómo reconoces el hambre emocional a partir de una simple estimulación física? Aquí están las principales banderas rojas:

  • Tiene hambre cuando se siente triste y deprimido
  • Desea tipos particulares de alimentos, generalmente dulces y comida chatarra
  • Cuando ha comido estos alimentos, se siente culpable
  • Asocia la comida con sentimientos de ansiedad y estrés
  • Nunca se siente lleno y sigue comiendo sin poder parar
  • Cuando experimenta emociones negativas, tiende a comer más
  • Ve la comida como una válvula de escape que necesita para sentirte mejor
  • Le cuesta expresar sus dificultades emocionales
El consumo de grasas saturadas y sobre todo en exceso, aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Foto: Taras Grebinets

Carácterísticas del hambre física

  • No es un estímulo repentino sino gradual
  • No presupone el consumo de alimentos específicos
  • El estímulo de la saciedad siempre está presente
  • No está vinculado a emociones particulares

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Puede ser necesaria ayuda psicológica para romper la correlación entre el hambre y el nerviosismo. Foto: Clicknique

Cómo gestionar el hambre emocional

En el libro Mindful Eating, escrito por Jan C. Bays en 2021, se encuentran útiles consejos para aprender a gestionar el hambre emocional y a alimentarse de forma más consciente. Aquí hay algunos consejos simples para ayudarlo a mantener el hambre emocional bajo control:

  • Trate de no tener demasiada comida chatarra en la casa. Elija alimentos frescos y saludables que sean buenos para su cuerpo y mente.
  • Lleve un diario de alimentos de lo que come a lo largo del día puede ayudarlo a comprender mejor la conexión entre sentirse hambriento y nervioso.
  • Recuerde que su salud es importante, trate de no enfocarse solo en lo inmediato sino también en las consecuencias que una sobrealimentación prolongada puede tener en su organismo.
  • Cuando sienta la urgencia del hambre, tómese un minuto para descifrar si lo que está sintiendo es realmente un impulso físico o si, por el contrario, es más un deseo de algo satisfactorio.
A menudo algunos dulces están vinculados a situaciones felices, como, por ejemplo, las fiestas de cumpleaños. Foto: Antonio_Diaz
  • Si siente un antojo irrefrenable de comida chatarra, salga de casa y póngase a caminar.
  • Practique ejercicio físico, que es bueno tanto para su cuerpo como para su salud mental.
  • No subestime la importancia de manejar los trastornos alimentarios y consulte a un profesional.
  • Trate de trabajar la culpa y tenga cuidado si ocurre con demasiada frecuencia.

(I)

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