El hígado graso tipo 2 es una condición que se caracteriza por la acumulación de grasa en las células hepáticas, lo que puede provocar inflamación, fibrosis y cirrosis.

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Según la revista española de enfermedades digestivas, Scielo, existen tres tipos de hígado graso según el grado de daño que presentan:

  • Tipo 1: Esteatosis simple. Es el tipo más leve y se refiere a que el paciente solo tiene grasa en el hígado, sin inflamación ni cicatrices.
  • Tipo 2: Esteatohepatitis. Es el tipo intermedio y se refiere a que el paciente tiene grasa e inflamación en el hígado, y a veces también cicatrices que los médicos llaman fibrosis.
  • Tipo 3: Cirrosis. Es el tipo más grave y se refiere a que el paciente “tiene el hígado con muchas cicatrices (que son el grado máximo de fibrosis) rodeando a la poca grasa e inflamación que quedan”, explica el sitio web especializado.
Hay alimentos que dañan el hígado. Foto: Pixabay

La alimentación juega un papel importante en la prevención y el tratamiento de esta enfermedad, ya que algunos alimentos pueden favorecer o dificultar la eliminación de la grasa hepática.

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Alimentos y frutas que no se deben comer con hígado graso tipo 2

Para prevenir que el hígado graso en grado 2 evolucione a una complicación más severa, es necesario adoptar hábitos alimenticios saludables y evitar ciertos alimentos que pueden dañar el órgano.

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El Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos (NIDDK, por sus siglas en inglés), citado por Mundo Deportivo, recomienda que se apliquen cambios en la dieta diaria y se eviten los siguientes alimentos:

Alimentos ultraprocesados

Estos alimentos pasan por una transformación industrial que hace que contengan ingredientes artificiales, como azúcares, grasas, sal, aditivos o conservantes.

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Estos pueden dañar la salud de varias formas, entre ellas, favoreciendo la acumulación de grasa en el abdomen, lo que se conoce como grasa visceral que puede afectar al funcionamiento del hígado, menciona el portal ya citado.

Hay que tener cuidado con los alimentos procesados. Foto: Freepik

Sal

La sal es otro elemento que hay que moderar en la dieta, ya que un consumo excesivo puede alterar el equilibrio de los líquidos corporales y provocar hinchazón o aumento de peso.

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Esto supone una carga extra para el hígado, que tiene que filtrar más sangre y eliminar más toxinas. Además, la sal puede aumentar la presión arterial y el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Hay que moderar el consumo de sal. Foto: Pexels

Lácteos con leche entera

Los lácteos con leche entera son una fuente de grasas saturadas que son las más perjudiciales para el hígado. Estas grasas se acumulan en las células hepáticas y dificultan su regeneración.

Los 6 alimentos que combaten el hígado graso

Embutidos

Los embutidos son productos cárnicos que contienen mucha grasa saturada, la cual puede aumentar el riesgo de sufrir hígado graso si se consume en exceso, menciona Semana.

Existen alimentos que aumentan el riesgo de padecer cáncer. Foto: congerdesign en Pixabay

Carne roja

La carne roja también tiene un alto contenido en grasa saturada, que se asocia con el desarrollo del hígado graso.

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Azúcar

El azúcar es otro factor que favorece la acumulación de grasa en el hígado y la inflamación del mismo. Una dieta rica en azúcar puede provocar resistencia a la insulina, lo que hace que el hígado no pueda eliminar la grasa adecuadamente.

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Alcohol

El alcohol es el principal causante del hígado graso alcohólico, una enfermedad que daña las células hepáticas y puede provocar cirrosis. También puede empeorar la condición en las personas que tienen hígado graso no alcohólico.

El alcohol es el principal enemigo del hígado. Foto: Pexels

Frutas malas para el hígado graso

Las frutas son alimentos que aportan vitaminas, minerales y fibra, pero no todas son adecuadas para las personas que padecen de hígado graso.

Entre las frutas que se deben evitar o limitar se encuentran el mango, las uvas, las granadas y la piña. Estas tienen un alto contenido de fructosa, un tipo de azúcar que se puede acumular como grasa en el hígado si se ingiere en exceso, según el portal Semana.

Las uvas no son tan buenas para las personas con hígado graso. Foto: Pixabay

Además, tienen otros componentes que pueden ser dañinos para el hígado graso, como el ácido fólico, el resveratrol y la bromelina.

Por lo tanto, se recomienda consumir frutas con moderación y preferir aquellas que tienen menos fructosa y más antioxidantes, como las manzanas, las peras, los arándanos y los cítricos. Estas frutas pueden ayudar a proteger el hígado y a prevenir la inflamación. (I)

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