El hígado es un órgano de vital importancia que sirve para digerir los alimentos, eliminar toxinas o almacenar energía, coronándose como uno de los órganos más grandes del cuerpo humano. Su ausencia o disfunción podría causar la muerte.

Este órgano se encuentra en la parte superior derecha de nuestro abdomen, justo debajo del diafragma. Entre sus principales funciones está la de segregar bilis para digerir las grasas que ingerimos, pero no es la única. Algunas de ellas son:

  • Almacenamiento de nutrientes como vitaminas, glucógeno o hierro, que han sido absorbidos previamente por el aparato digestivo.
  • Síntesis de proteínas plasmáticas
  • Produce bilis para favorecer la absorción de los alimentos, especialmente las grasas.
  • Eliminación de toxinas como el alcohol, medicamentos u otros productos tóxicos para el organismo.

Aunque sus causas pueden variar, entre ellas, el llevar un estilo de vida poco saludable, podría ocasionar alguna enfermedad hepática. Es por ello que es esencial llevar una dieta saludable y equilibrada, además de practicar ejercicio de manera regular.

A continuación les contaremos sobre algunos de los alimentos son perjudiciales para el hígado.

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Comida procesada

Los alimentos procesados a menudo son bajos en nutrientes y están cargados de calorías, lo que dificulta a una persona controlar el peso. Imagen: Pixabay

Carnes, bolsa de patatas fritas, embutidos, pan de molde o incluso los frutos secos son ricos en sodio. Por lo que, para proteger nuestro hígado conviene una ingesta moderada, e incluso tratar de evitarlos.

Alimentos ‘ricos’ en proteínas

Foto: BARBARAGIBBBONS/GETTY IMAGES

Las proteínas, a diferencia de otros alimentos anteriormente mencionados, son esenciales para vivir. Sin embargo, ingerir un exceso de proteínas pueda provocar que nuestro hígado deje de funcionar correctamente, y como consecuencia, dejen de eliminarse las toxinas perjudiciales para nuestro organismo.

Sal y más sal...

Foto: Internet.

La sal retiene líquidos, aumenta la tensión y también es perjudicial para nuestro hígado. No solo debemos retirar el salero de nuestra mesa, sino que también es necesario comprobar las etiquetas de los alimentos ricos en sodio como pueda ser la carne, embutidos, snacks o frutos secos.

La costumbre de las bebidas energéticas

Desde hace algunos años las bebidas energéticas se han convertido en nuestras grandes aliadas, en época de exámenes o con un gran volumen de trabajo. Sin embargo, un consumo abusivo de bebidas energéticas no solo puede causar alteraciones en el sueño o provocar nerviosismo, también son perjudiciales para la funcionalidad del hígado.

Cerveza, licores, alcohol...

El alcohol en ningún caso es beneficioso para la salud, e incluso un consumo abusivo puede producir enfermedades como por ejemplo la cirrosis. Un exceso de alcohol puede afectar al funcionamiento y dañar las células que se encuentran en este órgano, perjudicando la digestión correcta de los alimentos.

Golosinas

Foto: Pexels

Caries, aumento de peso o riesgo de padecer enfermedades como diabetes, son solo algunos de los riesgos de consumir mucha azúcar. Pero, además, el consumo de alimentos o bebidas azucaradas puede ayudar a desarrollar enfermedades hepáticas. (F)