Me he enamorado de mi mejor amiga. Ella es normal, está casada y me estima como amiga. Pero yo siento algo diferente por ella. También soy casada, pero no me siento completamente feliz con mi matrimonio, él es un hombre bueno, me quiere mucho y adora a sus hijos. Pero yo nunca fui feliz con él por más que lo intenté. Una década de casados y aún no siento amor por él. Me duele en el alma no haber llegado a quererlo. Y cuando estoy con ella todo se me vuelve de color de rosa, me desespero por atenderla, por no fallarle, pero ella solo me mira como amiga. Estoy pensando en alejarme de ella, borrar sus números. Quiero alejarla de mí para ser la misma de antes. Todo me cae mal, mi barrio nuevo, mis vecinos. Tengo mal genio por todo. Me siento infeliz.

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Estimada lectora, resulta clave iniciar puntualizando que usted también es 'normal’. La situación por la cual está atravesando es mucho más frecuente de lo que pueda creer. Razón por la cual antes de tomar una decisión radical como la mencionada en la parte final de la redacción, es recomendable primero analizar ciertos aspectos de su sexualidad.

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Dicho esto, es probable que lo que esté manifestando es una experiencia considerada bisexual, cuestión que no es considerada enfermedad, ni nada raro o fuera de lo común. De hecho, está comprobado científicamente que todos podemos tener ciertos rasgos o experiencias a lo largo de nuestras vidas (las diversas etapas de desarrollo), dentro de las cuales podamos vivir experiencias homo, hetero o diversas de nuestra sexualidad.

Sin que esto implique que exista algo raro en la persona. No obstante, es clave identificar que si estas emociones o sentimientos afectan su vida de pareja, laboral, social o en otras áreas, sí se convierte en un aspecto indispensable de ser atendido por un profesional en el área de la salud mental-sexual. Esto con el fin de permitirle comprender su sexualidad de forma integral y vivir así relaciones saludables, responsables y placenteras, dejando de lado la culpa, las falsas expectativas y la paz de sentir y permitirse estar con quien la merezca.

Su crisis actual reside en vivir una vida de pareja sin amor genuino y de ocultar su verdadero ser, junto con la falta de comprensión de sus emociones y sexualidad. Esto es lo que principalmente puede nublar su buen juicio al momento de tratar o tomar decisiones frente a su amiga.

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La recomendación inicial sería resolver su tema personal, posteriormente la situación de pareja y finalmente su amistad en cuestión. Ya que el día a día es, inclusive en casa o ciudadela nueva, una “prisión” que no permite dejarla libre en personamientos y emociones saludables, por eso siente el mal genio por todo (irritabilidad).

Cabe también puntualizar que su relación de amistad es platónica, ya que ella no siente lo mismo por usted como manifiesta en la carta. Por ello, antes de culminar una relación de amistad que sí es genuina, primero debe comprender sus emociones y sexualidad para evitar perder una verdadera amistad. Ya que inclusive alejándose de ella usted no volverá a ser “la de antes”. Esta experiencia puede volver a repetirse en el futuro con alguna otra persona. Y tampoco cambia el hecho de que actualmente usted manifiesta claramente ser infeliz en su relación de pareja.

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Es común encontrar en la población cercana a los 40 o 50 años, casados, con hijos y familias, personas que encuentran que su verdadera felicidad recae en alguien de su mismo sexo.

Este punto, ser infeliz es una fuerte alarma (red flag) en lo que respecta a salud mental y sexual. Por ello, lo positivo del caso es que usted manifiesta la necesidad de buscar ayuda, y ha podido identificar necesidades o problemas por resolver. ¡Los cuales, puedo asegurarle, tienen solución! Por ello, el factor tiempo es crucial para evitar mayores frustraciones o toma de decisiones que luego conlleven a los conocidos arrepentimientos.

De hecho, es común encontrar en la población cercana a los 40 o 50 años, casados, con hijos y familias plenamente estructuradas, situaciones con características similares a la suya. Donde una de las dos personas en la relación encuentra que su verdadera felicidad recae en otra persona de su mismo sexo, o inclusive mejores amigos/as, sin que esto implique que sea fácil de llevar a cabo.

Nuestra sociedad y, sobre todo, la falta de conocimiento en el tema, junto con el sistema de salud y su poca preparación en temas de sexualidad, agravan muchas veces a través de la culpa y la discriminación el correcto abordaje, no tratamiento (énfasis, ya que no es enfermedad), de estos casos.

Finalizo reconociendo su coraje por escribir esta carta a nosotros. Y aprovechando ese acercamiento la invito a solicitar asistencia profesional para resolver de la mejor forma su caso.

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Saludos,

Rodolfo Rodríguez Martínez, psicólogo-sexólogo.

Teléfono: 099-987-5555

Instagram: @romaec