Cámaras trampa o integrantes de fundaciones los han registrado dentro o en las periferias de áreas protegidas o sensibles para el desarrollo de especies silvestres. Se los observa en Costa, Sierra, Amazonía y Galápagos atacando a animales que incluso están en alguna categoría de peligro de extinción.

El crecimiento sin control de la población de perros domésticos que vagan por las calles o carreteras, por un mal manejo del hombre, causa estragos en Ecuador.

La mayoría de la población empatiza con estos animales, ya que han sido por cientos de años mascotas de las personas. De hecho, los consideramos nuestros mejores amigos y no es nada lejano a la realidad. Sin embargo, la poca voluntad que existe para esterilizarlos y el poco control en los paseos que hacen están generando un impacto desmedido en la naturaleza.

Rocko ha sido la mascota de Silvia por siete años. El perro pasa todo el día en la calle y solo duerme en la casa por las noches. “La verdad es que en eso sí nos hemos descuidado. Un día llegó con heridas como de un animal más pequeño, creo que se peleó con un gato. No está castrado y sabemos que ha tenido varios hijos (cachorros)”.

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El mayor problema es que estos animales se reproducen sin control. Las nuevas camadas ya no son domesticadas por el hombre, aunque tienen algún grado de contacto con él. De adultos se ven en la obligación de sobrevivir de cualquier manera y empiezan a adquirir comportamientos de animales silvestres como:

  • Cacería
  • Conformación de manadas
  • Protección de jaurías

De allí que este tipo de animales se los llame “asilvestrados”. En tanto que los considerados “ferales” son los que nacen de los asilvestrados.

“Ellos (los ferales) nunca tuvieron un contacto con el humano. Nacieron en el bosque, en vida libre, totalmente aislados de la civilización y es lo único que conocen”, dice Eliana Molineros, directora de la fundación Proyecto Sacha.

A Sacha han llegado animales silvestres que han sido atacados tanto por perros y gatos. Por ejemplo, hay imágenes desgarradoras de un ocelote totalmente despellejado.

Los perros también atacan por competencia de territorios, es decir, ven como sus “enemigos” a otros depredadores. Por eso los hostigan o matan, pero no se los comen, añade Molineros.

La especialista ha registrado ataques a ocelotes, mapaches, zarigüeyas, saínos, venados, entre otros.

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En un estudio publicado en Biological Conservation se establecieron cinco maneras distintas de la afectación de los perros a la vida silvestre:

  • Se convierten en depredadores y matan a animales salvajes
  • Perturban el ecosistema.
  • Transmiten enfermedades a animales silvestres.
  • Compiten con los animales silvestres por las presas.
  • Se cruzan con especies con las que están estrechamente relacionadas (como los lobos).

El cóndor, una de las especies icónicas del Ecuador y que está en peligro crítico de extinción, también se ha visto afectado por los caninos asilvestrados o ferales. Los perros se comen la carroña que sirve de alimento para el cóndor.

Técnicos de la Fundación Cóndor Andino, para monitorear estas grandes aves, han dejado carroña hasta siete kilómetros de distancia de la comunidad más cercana, pero los caninos la olfatean, llegan y se la comen. Esto también perjudica a especies como pumas o jaguares.

En agosto del 2018, el zoológico de Quito en Guayllabamba sacrificó a un lobo de páramo, que fue encontrado con la cola mutilada en Imbabura, luego de que los exámenes médicos confirmaran que padecía distemper canino (moquillo). En ese año, los especialistas afirmaron que lo más seguro era que un perro doméstico lo contagió.

Cámaras trampa ubicadas en el Bosque Protector Cerro Blanco, uno de los últimos pulmones que quedan en el noroeste de Guayaquil, han registrado la presencia de perros.

A nivel internacional, los científicos aseguran que estos animales contribuyeron a la extinción de casi una docena de especies animales. Tanto gatos como perros están en el top tres de los peores depredadores introducidos por los humanos (junto a las ratas).

La solución

Campañas de educación sobre el manejo de animales y planes agresivos de esterilización por parte del Gobierno y municipios serían parte de la solución, dice Molineros. Incluso se debe incluir a los animales que tienen dueño.

“El 70% de los animales que deambulan en las calles tienen dueño y por eso es sumamente importante que estos animales sean esterilizados. Esterilizando a los que tienen dueño se hace muchísimo porque se ataca el problema de raíz”, dice.

¿Eutanasia?

La eutanasia técnica y ética también forma parte de la solución para perros ferales y asilvestrados adultos en Ecuador. No se trata de dispararles o envenenarlos, sino de la aplicación de métodos humanitarios.

“Lamentablemente es la solución. Lo que se hace es capturar a los animales para someterlos a la eutanasia. Es el método más seguro para ser selectivo”, añade Molineros.

Sin embargo, este tipo de medidas son antipopulares y generan una reacción negativa en la mayoría de la población que ve a los perros muy cercanos, pero es producto de la “irresponsabilidad del ser humano sobre el animal que decidió domesticar y luego abandonar”.

La Guía para el manejo humanitario de poblaciones caninas de la International Companion Animal Management coalition (ICAM) señala que no se trata de apoyar “matanzas”, ya que es cruel e inhumano y tampoco son efectivas, pues se centran exclusivamente en la población deambulante y dejan de lado las fuentes en las que se originaron esos perros. Por eso el proceso debe ser selectivo.

Tanto Molineros como ICAM indican que se deben imponer controles estrictos a la tenencia de animales y sus cuidados. Además, las ciudades y comunidades deben tener planes para este problema con soluciones transversales como control reproductivo, veterinario, registros e identificación.

¿Adoptar a perros asilvestrados o ferales también sería una opción?

Si son adultos, la adopción no es una alternativa. Ellos no podrán adaptarse a un proceso de rehabilitación o mascotización.

Para los que tienen menos de doce semanas de nacidos (tres meses) siempre habrá posibilidades de rehabilitarlos, que entren en un proceso de adopción y encontrarles un hogar.

Sin embargo, Molineros recalca que gran parte de la solución es la esterilización: “No es ciencia, no es algo que nos estemos inventando. Ya se ha aplicado en otros países y debemos replicarlo”. (I)