En Guayaquil habitan especies silvestres, como mapaches, zarigüeyas, garzas, pericos, monos, patos, nutrias, lechuzas, gavilanes, tigrillos; muchas de ellas en peligro de extinción, en estado de vulnerabilidad o crítico, por lo que su tratamiento no debe ser igual al de las especies de fauna urbana común, como los perros o gatos.

Esta es la principal consigna de varios colectivos conservacionistas para impulsar un pedido de elaboración de una ordenanza específica para proteger a la fauna urbana silvestre de la ciudad. La petición fue entregada el pasado 5 de mayo al Municipio de Guayaquil.

Las organizaciones afirman que la fauna urbana silvestre es de gran importancia debido a su papel en la salud de los ecosistemas. Eliana Molineros, directora de la fundación Proyecto Sacha, indica que este tipo de especies son un eje de biodiversidad, por lo que no pueden ser tratadas como fauna urbana común.

La fauna urbana silvestre incluso puede ser un indicador de algún problema ecosistémico, y por eso es necesario tratarla de forma integral. Además, tiene varias amenazas, como la tala, la expansión urbana, las especies invasoras o las exóticas. Si queremos darle un nivel de protección real, necesitamos una política pública que la acompañe”, dice.

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Actualmente, el Municipio de Guayaquil analiza el Proyecto de Ordenanza Sustitutiva de Fauna Urbana. La norma fue socializada, en primer debate, en marzo pasado. Sin embargo, hay varios reparos a este cuerpo legal, ya que contempla a la fauna urbana silvestre bajo el paraguas de “bienestar animal”, solo se la menciona en tres artículos y se enfoca más en la fauna urbana común.

Organizaciones piden al Municipio de Guayaquil una normativa especializada para proteger la fauna urbana silvestre

Esto no representa protección, porque no se hace nada solo rescatando al animal sin considerar de dónde viene, el por qué está en cierto lugar. También hay problemas, como tráfico ilegal, el comercio de especies exóticas, y por eso se necesita un texto más amplio para tratar todos estos temas. La ordenanza que se está analizando está más enfocada en bienestar animal, pero también se debe tomar en cuenta la conservación de la biodiversidad”, añade Molineros.

Jaime Salas, biólogo y coordinador nacional del Programa de Conservación de Murciélagos del Ecuador, indica que es importante que los municipios apoyen en el manejo de fauna silvestre urbana. “Qué mejor que el municipio, que conoce y ordena su territorio, para apoyar en este tema”, afirma.

Indica que en Guayaquil hay amenazas para estas especies que deben ser resueltas de manera especializada, como el atropellamiento de reptiles, mamíferos o aves en sectores como vía a la Costa. Salas impulsa una investigación en esta carretera hasta la altura de Progreso; en siete meses de muestreo ha encontrado más de 200 animales vertebrados atropellados: “Y son fauna silvestre. No perros, no gatos”.

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Las nutrias son una de las especies silvestres más afectadas en Guayaquil. Foto: Cortesía Proyecto Sacha

Otro de los conflictos, según el experto, es el tratamiento que se les da a especies silvestres cuyos hábitats han sido absorbidos por la expansión urbana, como las zarigüeyas, serpientes o murciélagos. Las personas consideran a estos animales como plagas: “Para los murciélagos que entran a las casas hay ciertas empresas que ofrecen un falso servicio de control, porque lo que hacen es una matanza generalizada a las colonias. Estas actividades proliferan sin un control aparente. Hay que entender que son especies nativas”.

En tanto, Julián Pérez Correa, director ejecutivo de la fundación JAPU, indica que al ser una de las ciudades más biodiversas de Ecuador al tener remanentes de bosque seco, zonas de manglar, humedales e islas, Guayaquil necesita una ordenanza específica para la fauna urbana silvestre que se adaptó a las áreas urbanas. Añade que no se puede tratar de igual forma a una zarigüeya que a un gato doméstico.

Ordenanza para el control y manejo de fauna urbana pasa primer debate en Concejo de Guayaquil

La fauna urbana silvestre necesita de una ordenanza que establezca zonas de reproducción, de alimentación, ya que la expansión constante de la ciudad está reduciendo estas áreas naturales. Lo importante es reconocer que estas especies existen y darles, de una forma técnica y científica, un hábitat. No se puede tratar igual a la fauna urbana común y a la silvestre”, afirma.

El artículo 83 del Código Orgánico Ambiental se establece que dentro de las políticas nacionales para la gestión de la vida silvestre se debe articular la gestión integral de la vida silvestre en los diferentes niveles de gobierno, tomando en cuenta las facultades interinstitucionales, sectoriales, desconcentradas y descentralizadas. Además, fortalecer la conservación de la biodiversidad a través de mecanismos que mejoren el bienestar de la fauna silvestre también en articulación con los diferentes niveles de gobierno, que incluyen municipios.

Las organizaciones que presentaron el pedido (cerca de diez) esperan ser escuchadas por el cabildo y dialogar para estructurar una mejor conservación para la fauna urbana silvestre de Guayaquil. (I)