Los constantes viajes en avioneta que realizan los socios de la Asociación de Productores de Alimentos Balanceados (Aprobal) entre Guayas y Manabí los alertaron de un “gran problema”. Desde el aire se observa que los remanentes de bosque seco tropical están siendo destruidos, en las dos provincias, por incendios controlados y tala. Esto se daría para expandir sembríos de maíz.

Los cantones más afectados serían Jipijapa, 24 de Mayo, Paján, Santa Ana, Portoviejo y Junín, en Manabí, y Pedro Carbo, Isidro Ayora y Lomas de Sargentillo, en Guayas. Esta situación sería impulsada por los altos precios del grano que se registraron durante el 2021, indica Jorge Josse, director de Aprobal.

La Cadena de Proteína Animal, que está conformada por la Asociación Ecuatoriana de Alimentos Balanceados (Afaba), la Asociación de Porcicultores, la Corporación Nacional de Avicultores del Ecuador (Conave) y Aprobal, ha dado la alerta a las autoridades de control.

El organismo afirma que “una parte del maíz que absorbe y utiliza la industria de proteína animal del país es maíz producido en estas áreas (deforestadas del bosque seco tropical). De existir una forma de identificar y diferenciar el grano proveniente de estas zonas de deforestación, la industria asegura que se abstendría de comprarlo, ya que la cadena no puede ignorar y ser testigo silencioso de la destrucción de los bosques”.

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Josse afirma que si la situación sigue así en “pocos años” solo quedará la franja de bosque que da hacia el mar en la cordillera Chongón-Colonche, “porque los comuneros de esa zona entendieron el tema de la conservación, pero del lado del interior se está deforestando sin impedimentos”.

El precio máximo del maíz el año pasado estuvo entre $ 17,50 y $ 19 en Ecuador. Sin embargo, a nivel internacional el valor máximo fue de $ 16,50 a mediados de 2021.

“Esto se da porque hay un déficit de maíz, hay escasez. Además, como país debemos cambiar la mentalidad, educación ambiental y no pensar que eso solo es monte y por eso podemos quemar. Camiones salen con troncos de árboles centenarios”, sostiene Josse.

Incendios controlados para dar paso a sembríos de maíz se pueden evidenciar en el bosque seco tropical. Foto: Cortesía Aprobal.

Para el año 2020, la superficie cosechada de maíz en Ecuador fue de 355.913 hectáreas, abarcando una producción de 1,358,626 toneladas métricas, según cifras del Ministerio de Agricultura. El país produce solo el 90 % del maíz que consume.

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Desde el 2012 hasta el 2020 se perdieron 196.429 hectáreas de bosques en todo el Ecuador debido a incendios, la gran mayoría provocados por el hombre para actvidades extractivas, según cifras del Ministerio del Ambiente, Agua y Transición Ecológica (Maate).

Además, el 80 % de los incendios registrados entre 2010 y el 2018 ocurrió en la Sierra, el 19 % en la Costa y el 1 % en la Amazonía y Galápagos. Las provincias con mayor afectación históricamente en la Sierra han sido Loja, Pichincha, Imbabura, Chimborazo y Azuay. En la Costa están El Oro, Guayas, Manabí y Santa Elena, indican las estadísticas del Servicio Nacional de Gestión de Riesgos y Emergencias.

Pandemia no ha frenado deforestación y tala ilegal en Ecuador

Menos del 10 % de los bosques secos tropicales, restringidos al sur y occidente del Ecuador, permanecen conservados, principalmente gracias a iniciativas gubernamentales y privadas. El Maate dice que se han decomisado más de 7.000 metros cúbicos de madera solo en los siete meses del actual Gobierno. Cifra que evidenciaría los controles que realizan para proteger los bosques. Además, resalta la campaña Ecuador sin incendios forestales, en la que se monitorean alertas tempranas, focos de calor y cicatrices de quema.

Sin embargo, Josse afirma que en estos controles y campañas debe intervenir el Ministerio de Agricultura y Ganadería, ya que son los pequeños agricultores que están deforestando el bosque seco.

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A esos agricultores deben llegar con una campaña de educación donde se exponga la importancia de conservar las especies y los ecosistemas, y plantearles otras opciones de ingresos como el turismo sustentable”, subraya.

Además, mantener estos bosques contribuye a retener las nubes, generar lluvias y a llenar los acuíferos que, a su vez, alimentan los pozos que la población rural utiliza para su consumo. Al perderse estos bosques la sequía se acentuará en las áreas occidentales de Guayas y Manabí. (I)