Un estudio del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) afirma que en ciudades como Guayaquil, en Ecuador, la expansión urbana horizontal y las invasiones provocan problemas muy graves como la deforestación y que esto contribuye a exacerbar los impactos previstos del cambio climático como las inundaciones, escorrentía, riesgo de erosión y deslizamiento de tierras.

El crecimiento formal e informal en Guayaquil es eminentemente horizontal con edificios bajos de pocos pisos cuya expansión se hace en detrimento del espacio que lo rodea, lo que encarece  la urbanización y dificulta el acceso a vivienda de bajo costo para las poblaciones con menos recursos”, dice la investigación.

Además, las parroquias Pascuales, Tarqui, Letamendi y Febres Cordero son especialmente sensibles a los estragos del cambio climático. El estudio indica que en Pascuales hay una tasa de deforestación importante (17 %) y que el porcentaje de territorio bajo conservación es muy reducido (4,2 %). Incluso, Pascuales, excluyendo Monte Sinaí, es la parroquia con mayor número de sectores con vivienda precaria.

“Dicha parroquia presenta, a su vez, importantes niveles de riesgo de inundación (55 % de su superficie es inundable) y de deslizamiento de tierra (50 % del territorio de la parroquia presenta riesgo de deslizamiento de tierras) y concentra en su territorio un importante número de hot spots (435 en total)”, indica el estudio.

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Se añade un análisis de sectores como Monte Sinaí. Se indica que esta populosa zona muestra “altísimos porcentajes de deforestación (87,81 %) debido a la tala para la instalación de asentamientos humanos”.

También resalta el sector de Chongón como la parroquia más extensa y heterogénea de Guayaquil. Y que se debe analizar mejor los indicadores, ya que para esa zona está yendo el crecimiento de la ciudad. En este sector el Municipio impulsa la construcción de urbanizaciones.

Este estudio, que es parte de la Iniciativa LAIF sobre ciudades y cambio climático y financiada por la Unión Europea e implementada por CAF y la Agencia Francesa de Desarrollo, también abarcó las ciudades de Portoviejo, Loja y Santa Cruz.

La investigación resalta que los índices de vulnerabilidad presentados en Ecuador muestran que las emisiones de GEI en Portoviejo, Manabía, han sido consecuencia del importante crecimiento urbano de la ciudad y de la demanda de mayores recursos como agua, energía o combustibles.

En tanto, el índice de vulnerabilidad de Santa Cruz, Galápagos, muestra que la urbe debe conseguir un modelo de gestión territorial equilibrado y multidimensional debido a la fragilidad “socio-ecosistémica” que sufre.

El estudio de Loja, en la provincia del mismo nombre, permitió detectar los sectores con mayor riesgo frente a impactos climáticos, especialmente los sectores noroccidental y sur, e identificar los 14 principales retos de vulnerabilidad de la ciudad. (I)