Cristóbal Colón tuvo dos hijos: Diego, nacido de su matrimonio con la portuguesa Felipa Moniz, y Hernando, fruto de su relación extramarital con la cordobesa Beatriz de Arana en los años en que, ya instalado en Castilla, el almirante genovés intentaba ganar el patrocinio de los Reyes Católicos para su proyecto de descubrir una nueva ruta a la India. Al primogénito le legó sus títulos y los derechos contractuales pactados en las Capitulaciones de Santa Fe; el acuerdo al que llegó Colón con Fernando de Aragón e Isabel de Castilla meses antes de su viaje. Por su parte, Hernando heredó de su padre una inteligencia superior, una determinación férrea y un compromiso de defender y mantener en alto el nombre de su padre.

A los dieciocho años, Hernando acompañó a su padre en su tercer viaje al Nuevo Mundo. Un viaje que, como se sabe, terminó en un desastre: amotinamiento y naufragio. Luego de la muerte del Almirante, Hernando emprende lo que sería su proyecto de vida: la creación de una biblioteca universal, la colección de libros, folletos y publicaciones en general que sería la más completa de la Europa de su época. Los vientos del Renacimiento, de los viajes exploratorios del mundo y de la ciencia habían despertado en Hernando esta pasión por coleccionar todas las obras publicadas, por muy sencillas y simples que sean.

En cierta forma, Hernando emprendió esta gigantesca empresa con un afán escondido de superar las circunstancias de su nacimiento y de mantenerse a la altura de su padre e inclusive superarlo. Al menos esta es una de las hipótesis que plantea Edward Wilson-Lee en su reciente libro Memorial de los libros naufragados (Traducción de María Dolores Ábalos. Editorial Ariel, Barcelona, 2019). La insaciable curiosidad de Hernando por catalogar, clasificar y ordenar toda clase de impresos desde libros y enciclopedias hasta partituras, folletos, mapas, pósters de tabernas estampas y panfletos, lo convirtió en uno de los más notables bibliófilos de la edad moderna. Siendo un versado experto en el trazo de mapas, Hernando tuvo la oportunidad de visitar las capitales europeas donde aprovechaba para adquirir materiales que incrementaran su vastísima biblioteca.

Un libro apasionante que combina la investigación histórica con la vida de este interesante personaje. Wilson-Lee es profesor de literatura medieval y renacentista en el Sidney Sussex College, Cambridge. (O)

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