Una decena de niños corren atrás de una pelota en los senderos de madera en la isla Santay mientras sus padres, cruzados de brazos y con expresiones de angustia, comentan lo que hace días les “quita el sueño”: la propuesta de retirar el puente basculante que los une con Guayaquil debido a un nuevo accidente con un buque.

El último impacto que recibió el puente fue el pasado lunes 18 de octubre. El buque brasileño Cisne Branco colisionó contra la estructura aparentemente al ser arrastrado por la corriente cuando intentaba cruzar por el área basculante que estaba abierta. Con ese incidente ya suman cuatro eventos ocurridos en esa estructura desde que fue inaugurada el 3 de junio de 2014.

Buque brasileño se impactó contra tramo de puente peatonal que une Guayaquil con la isla Santay

Ante esto, el Ministerio de Defensa, como ente rector de la política pública en materia marítima, acogió la recomendación de retirar el puente planteada por la Armada Nacional como “solución de la navegabilidad en el río Guayas”. El pasado 14 de septiembre, el entonces ministro de Defensa, Fernando Donoso, envió un oficio al presidente de la República, Guillermo Lasso, quien debe tomar la decisión final sobre el futuro del paso peatonal.

Comuneros de la isla Santay se mostraron ayer angustiados ante esta intención. Algunos, como los pescadores o canoeros, salieron a realizar sus actividades como de costumbre, pero quienes se dedicaban al turismo, en su mayoría mujeres, estaban viendo la forma de reactivar esta actividad justamente a días del feriado más largo del año.

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Elizabeth Domínguez, presidenta de la comuna, explicó que son 315 habitantes, que el 50 % de los pobladores se dedica al turismo como actividad económica y que el retiro del puente hará que menos personas acudan a visitarlos, los aislará nuevamente del desarrollo, dijo.

Adicional a esto agregó que el puente también es fundamental para cualquier emergencia que ocurre en la isla. Por ejemplo, adultos mayores o niños enfermos de emergencia se los ha llevado en carretas hasta Guayaquil en horas de la noche y de madrugada, ya que no hay lanchas o canoas disponibles a toda hora.

Comuneros se mostraron preocupados ante el anuncio de que se podría retirar el puente que los une con Guayaquil. Foto: Carlos Barros - El Universo. Foto: El Universo

“El turismo ya se estaba reactivando, pero desde el accidente ya no podemos recibir a ningún turista ya que está cerrado por valoraciones, dicen que serán más de dos meses pero ya no podemos más, tenemos que trabajar, tenemos préstamos en el banco, deudas, no tenemos respuesta, no hay quién venga a tener las cosas claras”, lamentó Mariana Domínguez, administradora de un restaurante en Santay.

En un recorrido que realizó este Diario evidenció que la lona del velero del puente y parte de esa estructura están con daños. El puente bascular está ubicado a la altura de la calle El Oro. Allí hay un letrero que detalla que está cerrado al público y que se mantendrá hasta valoraciones pertinentes.

Elsa María Rodríguez, guía turística de Santay, contó que esto también ha perjudicado a los comuneros, pues muchos adolescentes acuden a estudiar o por diligencias. “Son 30 jóvenes que ya van presencial algunos días al colegio de mañana, también en horario de tarde y noche. Hay chicos que trabajan de noche”, comentó.

“Le hacemos un llamado al señor presidente Guillermo Lasso para que no nos tumbe que el puente, tememos por el futuro de nuestros hijos y le hacemos una invitación para que él nos visite aquí en Santay, para que vea nuestra realidad, cómo vivimos”, pidió la vocera de la comuna.

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Ministerio de Defensa acogió recomendación de la Armada de eliminar el puente entre Guayaquil y la isla Santay. Lasso deberá decidir

Daños en las camineras de la isla Santay

Comuneros mostraron tramos que están dañados por completos, otros que tienen partes desprendidas, huecos, entre otros inconvenientes que ponen en riesgo a los habitantes. Foto: Carlos Barros - El Universo. Foto: El Universo

Los comuneros dijeron que viven una situación crítica, pues en este momento a más de no tener el ingreso de turistas, no cuentan con los arreglos a las camineras, justamente el pasado domingo se cayó un tramo de la caminera debido a lo destruido de la madera. Esto causa riesgo a quienes habitan en esa zona, más que todo a los niños. A lo largo de las camineras hay decenas de tablas desprendidas, huecos, entre otros daños evidentes.

Elizabeth Domínguez comentó que otro problema que tienen son los servicios básicos, no cuentan con agua, pagan $ 0,30 la caneca de agua para poder bañarse y preparar alimentos.

Además no tienen luz en las noches debido a daños en las baterías de los paneles solares. “Revisaron los paneles y nos dijeron que son las baterias, todo está bien, sí funciona el resto, solo que esas baterias son muy caras y no tenemos dinero para mandarlas a cambiar. En las noches pasamos con velas, pocos tienen luz con generador eléctrico. Aquí dependemos de muchas cosas, de la marea, tememos por los piratas que también recorren por las madrugadas, solo pedimos que no nos quiten el turismo”, dijo.

Agregó que si se retira el puente volverían a estar incomunicados ya que el puente de Durán lleva más de dos años dañado, no hay acceso por ese tramo.

Antes en el puente peatonal y ciclovía el alquiler de bicicletas era de $ 4 las tres horas, ahora sin puente la movilización es de $ 2 o $ 2,50 hasta la Caraguay cuando hay más de cinco pasajeros, cuando es particular aumenta el precio.

Los comuneros de la Santay pidieron que el Ministerio de Turismo se acerque a la isla lo más pronto para poder conversar propuestas de reactivación antes del feriado más largo del año, ahora a fines de octubre. Ellos contaron que están desesperados porque están sin visitas, sin poder producir para pagar sus deudas. (I)