En abril del 2015, la periodista Tania Tinoco Márquez (+) hizo una dura crítica –a través de su cuenta de Twitter– a la llamada Ley para la Justicia Laboral, que por esos días se había aprobado en la Asamblea Nacional de mayoría correísta.

Decía que la decisión de eliminar el 40 % del aporte gubernamental para las pensiones jubilares llevaría “al despeñadero” al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS).

El tiempo le daría razón, pero en ese momento lo que generó fue una furibunda reacción del ahora expresidente Rafael Correa, quien en uno de sus enlaces sabatinos la emplazó a renunciar del medio en el que trabajaba, el canal Ecuavisa, si esto no ocurría. Y a la par sus simpatizantes la insultaban y amenazaban en las redes sociales.

Este Diario la visitó en aquel entonces en su casa. Y entre los ladridos de su mascota Saba, a la que llamaba Sabatina cuando se ponía “intensa”, Tinoco dijo que le parecía que el mandatario había tenido una “sobrerreacción” a su tuit, y que eso podía tener muchas lecturas. “Creo que el humor y las redes sociales se le han escapado de control”.

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Pero no era la primera vez que tenía conflictos con personajes políticos ecuatorianos, según ella misma contó en esa charla.

Del expresidente y exalcalde socialcristiano León Febres-Cordero dijo: “Me sacó una página en EL UNIVERSO (como aviso) diciendo que le tenía un odio personal, lo cual era falso... Y me mandó a medir mi casa en Urdesa para saber si no me salía del límite, me hizo clausurar un restaurante (que tenía con su esposo Bruce Hardeman)...”.

Incluso fue objeto de persecuciones por parte de gobiernos foráneos. El de Venezuela, por ejemplo. Ocurrió en el 2016, cuando era parte de la comitiva que acompañaba a la entonces candidata presidencial socialcristiana, Cynthia Viteri, en su intento de reunirse con Lilian Tintori, esposa del líder opositor a Nicolás Maduro, Leopoldo López, detenido en la cárcel de Ramo Verde.

El Servicio de Inteligencia Bolivariano (Sebin) expulsó a Viteri, pero en ‘el operativo’ preguntaban “dónde está Tania”, portando una fotografía de ella. ¿Por qué lo hacían? La comunicadora no lo sabía, pero entonces se atrevió a especular que pudo ser por un programa que el espacio Visión 360 tituló ‘Venezuela, Estado fallido’, y del cual ella fue presentadora.

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Y es que Tania Tinoco, quien murió a los 58 años este 21 de mayo a causa de complicaciones cardíacas, siempre fue una periodista crítica con las esferas del poder.

Decía que la misión del periodista era hablar con la verdad. Y mostrar los excesos de los gobernantes que querían coparlo todo coartando los derechos de los ciudadanos. Empezando por el derecho a informarse y expresarse libremente.

Tania Tinoco inició su carrera periodística a los 19 años en Ecuavisa. Hizo prácticas en el Archivo y luego pasó a Redacción, donde vivió intensamente las calles. Foto de Archivo Foto: El Universo

Tinoco inició su carrera periodística a los 19 años en Ecuavisa. Hizo prácticas en el Archivo y luego pasó a Redacción, donde vivió intensamente las calles.

En una reseña que transmitió el medio tras conocerse la noticia de su muerte se cuentan detalles de las coberturas más relevantes que hizo, desde eventos locales, como campañas electorales y caídas de gobiernos, hasta internacionales, como los funerales del capo del narcotráfico Pablo Escobar, la invasión de Estados Unidos en Panamá y la elección del papa Francisco.

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Fue reportera y presentadora del espacio de noticias de la noche llamado Telemundo, que dirigía Alberto Borges, a quien se lo conocía como el Gallo del Cerro. A su muerte, ella lo remplazó.

Carlos Jijón, quien fue director de Noticias de Ecuavisa y su amigo personal, señala que Tania fue siempre una periodista frontal, cuestionadora. Pero a la vez respetuosa y calmada.

Destaca su intrepidez y su rigurosidad en sus años de reportera; y su lucidez y madurez en su etapa de presentadora y líder de los espacios de noticias del canal, y editorialista en medios como La República, Hogar (del mismo grupo Alvarado) y Expreso.

No le gustaba el protagonismo en ningún aspecto de su vida, dice Jijón. Pero si tenía que levantar su voz para defender alguna causa justa, lo hacía.

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Allen Panchana, quien dirigió el programa Visión 360, en el que ella fue reportera y presentadora, expresa que Tinoco fue blanco de la persecución del poder en el gobierno de Rafael Correa, porque ella representó “el resurgimiento de un periodismo de investigación audiovisual”.

No es que no hayan existido estos espacios, pero Panchana señala que entonces (2014) el impacto de la televisión era distinto al del periodismo escrito y aún no llegaba con fuerza la revolución digital.

“Ella decía humildemente: Allen, yo no estoy aquí solo para recibir las felicitaciones sino los golpes. Estaba dispuesta al escarnio público, su nombre en sabatinas, ataques a su familia, insultos de ejércitos de trolls… Y ahí me dijo: ‘El troll dura el tiempo que demores en bloquearlo’”, relata.

Según Panchana, Tania siempre defendió el derecho de la ciudadanía a conocer la verdad. Y en ese afán no dudó en plantear temas polémicos ante el directorio del canal, que a veces podía ser un poco intransigente.

En el 2002 fue una de las presentadoras del programa El poder del voto durante las elecciones presidenciales de ese año. Aquí con el entonces candidato Rodrigo Borja (d) y Polo Barriga.

Y es así como se divulgó en Visión 360 una entrevista desde la clandestinidad con los activistas Fernando Villavicencio, Cléver Jiménez y Carlos Figueroa, acusados por Correa de injurias calumniosas. “Ellos estaban escondidos en Sarayacu y Tania se fue a meter a la selva”.

Tania también tomaba riesgos. En 2017 entrevistó en Estados Unidos al exministro de Hidrocarburos Carlos Pareja Yannuzzelli, y Ecuavisa aclaró que lo hizo a título personal y no difundió el contenido.

En diciembre de 2021 le preguntaron: ¿Harías otra vez una entrevista sin permiso? Y ella respondió: “Claro que sí. Alguna vez escuché a alguien decir que es mejor pedir perdón que pedir permiso y que el que peca y reza empata, pero no lo sé, tú puedes estar seguro del momento; de lo que pase mañana no y de lo que pasó ayer ya me olvidé”.

A lo largo de su carrera ella recibió múltiples reconocimientos. Uno de ellos fue el Premio Eugenio Espejo, de la Unión Nacional de Periodistas (UNP), en el 2015, por un reportaje de Visión 360 en el que contaba el drama de un grupo de migrantes que fue deportado de Génova, Italia, pero que no pudo llevarse a sus hijos, quienes se hallaban bajo la custodia de ese país.

Vicente Ordóñez, quien entonces era el presidente de ese gremio, explica que el jurado valoró la calidad y el rigor periodístico de su trabajo.

Ordóñez cuenta que con ella se armó un frente común para resistir los ataques del gobierno de Correa y defender –cada uno desde sus espacios en los medios– el trabajo periodístico apegado a los hechos.

“Su contribución en todo este proceso fue valioso en Guayaquil. Orientaba, organizaba y convocaba a los colegas, hablábamos y coordinábamos acciones de trabajo”, recuerda.

Tinoco fue parte de la oenegé Fundamedios, que realiza el monitoreo de los ataques a la prensa.

Pero Jijón dice que, desde ese foro, ella no hacía declaraciones públicas sino que se enfocaba en ayudar a los periodistas que eran hostigados o procesados y a sus familias. Para ellos siempre tuvo palabras de aliento y de solidaridad, que acompañaba con gestos humanos, como armar campañas de recolección de recursos.

Panchana recuerda que la comunicadora fue una las artífices de las reformas a la Ley Orgánica de Comunicación que se había aprobado en el 2013 en la misma Asamblea de mayoría correísta, a la que se denominó ‘ley mordaza’.

En la oenegé se armó un grupo de trabajo que hizo varias propuestas que se recogieron en el proyecto presentado en el 2018 por el presidente Lenín Moreno y por el cual se eliminaron la Superintendencia de Comunicación y la figura del linchamiento mediático.

Esta defensa de la libertad de expresión no solo marcó a sus colegas, sino a sus seres más queridos: su familia. El 17 de noviembre de 2021, el programa En contacto, de Ecuavisa, le rindió un homenaje en sus casi cuatro décadas dedicadas al periodismo. Ese día, Tommy y Amelia Hardeman Tinoco, sus hijos, hablaron de la mujer que extrañaban por las noches cuando eran niños porque ella se iba a presentar noticias.

Amelia le dijo: “No sabes lo orgullosa que estoy de ser tu hija, lo que más admiro de ti es tu valentía y tu pasión por hacer que las voces de las personas más necesitadas sean escuchadas… Que tu lucha por la libertad de expresión y por hacer que la verdad salga a la luz nunca acabe. Como Martin Luther King dijo una vez: Nuestras vidas comienzan a terminar el día que nos quedamos silenciosos sobre las cosas que importan”. (I)