Por Steffy Ramos | Lectora

A través de un lenguaje cálido y transparente, en el que todo encaja, Nettel nos sumerge en una narración dolorosa sin dejar de estar llena de esperanzas. La hija única es un libro que cuestiona temas que como sociedad hemos estereotipado, ignorado y otros que continuamos luchando por hacerlos visibles.

Mediante la historia de Alina, Laura y Doris podemos reflexionar sobre las diferentes maneras de ser madres. Tenemos la idea de que las madres tienen que ser perfectas, seres sacrificados de un amor incondicional. Nettel desafía este juicio de la sociedad y nos muestra que hay mujeres que tienen que sobrellevar una maternidad compleja, mujeres que deciden no ser madres por proteger su libertad y mujeres que en momentos no se sienten capaces de enfrentar la crianza.

Reflexionar sobre estas maternidades y no maternidades nos ayudan a entenderlas no desde la idealización, sino desde la empatía. Comprender que hay otras formas sobre cómo vivir la maternidad que nos pueden llevar a concebir otras estructuras de familia y que el cuidado en colectivo es posible.

La hija única nos muestra que incluso en temáticas que estamos acostumbrados a entenderlas desde el horror podemos encontrar fuerza y belleza que nacen desde los lazos y la sororidad. (O)