El verbo decantar tiene dos entradas en el Diccionario de la lengua española. En la primera es transitivo y se emplea con el sentido de ‘propalar, ponderar, engrandecer’, como consta en este ejemplo del Diccionario de la lengua castellana (1732): En efta (Isla) nafció fegun decantan los Poétas, el Dios Apollo. En el español actual queda así: En esta (isla) nació, según decantan los poetas, el dios Apolo.

En la segunda entrada tiene cuatro acepciones:

1. Separar un líquido del poso que contiene, vertiéndolo suavemente en otro recipiente (poso se escribe con ese, no con zeta, porque se refiere a un sedimento o residuo). Ejemplo: El anfitrión decantó el vino antes de servirlo en las copas.

2. Separar sustancias no miscibles de diferente densidad en un medio líquido. Ejemplo: Los estudiantes decantaron el agua y el aceite.

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En estas dos acepciones, de uso transitivo, decantar se relaciona con «decantación» (separación de sustancias).

3. Desviarse, apartarse de la línea por donde se va. Con este sentido es intransitivo y tiene poco uso. Ejemplo: No nos hemos decantado de la ruta.

4. Inclinarse, tomar partido, decidirse. Es pronominal. Ejemplo: Juan se decantó por ingresar al partido de derecha.

En el ámbito gastronómico es «trasvasar un líquido turbio después de dejarlo reposar el tiempo necesario para que las impurezas (…) se depositen (caldo, fondo). Se decanta la mantequilla fundida al eliminar la espuma y el suero para obtener una mantequilla clarificada» (Larousse, 2014).

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Solo falta indicar que decantador es el recipiente o la instalación que se emplea para separar las sustancias por decantación. Ejemplo: Usó un frasco de vidrio como un decantador artesanal. (F)

Fuentes:

Diccionario de la lengua española (versión electrónica) y Diccionario de la lengua castellana (1732), de la Real Academia Española; Gastronomique en español (2014), de Larousse.