No frunzan el ceño, estimados lectores. No hay error al decir «un zapato chulla», pues resulta que este adjetivo es invariable. Esto significa que no cambia su terminación para adaptarse al género del sustantivo al que modifica. Eso viene propuesto desde su raíz: ch’ulla, palabra quechua que significa ‘impar’.
Por lo tanto, «chulla» se emplea para referirse a un objeto que se ha quedado solo, pero que generalmente funciona con dos componentes: un par de zapatos, un par de medias. En estos ejemplos, al extraviarse un elemento del par, se debe decir el zapato chulla (masculino), la media chulla (femenino).
«Chulla» también es sustantivo y, según el diccionario académico, significa ‘persona de clase media’. En este caso se puede aplicar en masculino o femenino. Entre otros sentidos, en el Diccionario de americanismos se indica que se refiere a personas que presumen lo que no tienen para poder acceder a los ambientes de clases sociales altas. Asimismo, se usa en algunas expresiones relacionadas con Quito: el equipo chulla, el chulla quiteño.
En algunos contextos transmite la idea de algo ‘único’ o ‘que no se repite’: chulla vida = ‘la vida es una sola o es única’. No hay que confundir chulla con chullo (gorro andino que protege del frío).
Resumamos. El adjetivo chulla siempre termina en -a, sin importar el género gramatical del sustantivo al que modifica: el zapato chulla, el arete chulla, la media chulla. Recordemos que el masculino chullo se refiere al gorro andino.
Lectores, disfruten de todos los instantes, ¡que la vida es chulla! (F)
FUENTES:
Diccionario de la lengua española y Diccionario de americanismos (versiones electrónicas), de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española; Diccionario del uso correcto del español en el Ecuador, de Susana Cordero de Espinosa; Diccionario quichua-castellano, de Luis Cordero Crespo.