Los corchetes se emplean para introducir modificaciones en la reproducción de citas o frases textuales. Esto se hace para que el texto tenga mayor comprensión o se reproduzca sin errores.

Se usan con el adverbio sic para especificar que una palabra o frase, que contiene errores o imprecisiones, es textual: «Salió presuroza [sic] al jardín».

Se emplean para desarrollar abreviaturas y reconstruir palabras incompletas del texto original. En los corchetes va el fragmento añadido: «Imp[eratori] Caes[ari]». «Al sali[r] de la casa aseguró bien las puertas».

También sirven para introducir puntos suspensivos en una frase textual. Con esto se indica que se ha suprimido una parte de la cita. Los puntos suspensivos se deben interpolar justo en el espacio de la interrupción: «Luto en la corporación por la muerte de la académica y escritora Ana María Matute [...], fallecida hoy, a los 88 años» (RAE, 25.6.2014). El uso de este recurso exige que se tenga en cuenta la continuidad lógica y sintáctica de la cita directa.

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Se aplican asimismo para informar que se ha resaltado una palabra o segmento de la cita. En este caso, la parte que se desea destacar se pone en cursiva, negrita o con subrayado: «¡Ayer llovió torrencialmente en Guayaquil! [énfasis añadido]». En este ejemplo, en lugar de «énfasis añadido», también se puede escribir «el subrayado es mío».

Dependiendo del contexto y del autor, los corchetes pueden alternar con los paréntesis y las antilambdas o diples, que se conocen también como corchetes angulares (< >). (F)

FUENTES:

Ortografía de la lengua española (2010), de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española. Herramental de lectura y escritura académica (2016), de Narcisa Cedeño Viteri y Piedad Villavicencio Bellolio.