Embarcadero 41, un típico restaurante peruano que estuvo por muchos años en Plaza Lagos, en el km 6,5 de la av. Samborondón, fue renovado con ligeros cambios en su ambientación que van acordes con su nuevo concepto, con una carta más reducida y pulida, pero completa en su oferta. Ahora se llama Ainhoa.
Restaurantes de cocina peruana, muy buenos y no tanto, han abundado en la ciudad en los últimos años. Su crecimiento es importante. Hace una década solo había llegado de Perú la cocina Nikkei, pero teníamos poco de su gastronomía clásica. Hoy hay decenas, motivo por el cual probablemente nace Ainhoa, como un esfuerzo para diferenciarse. Postula Ainhoa su cocina como una fusión peruana mediterránea, siendo un nombre de origen vasco, además de una localidad reconocida como uno de los pueblos más pintorescos de la Francia vasca.
Nos ofrecieron un piqueo del mar para compartir, que no está en la carta. Tequeños fritos de lomito saltado con queso, que realmente no pudimos degustar bien por la escasa cantidad de relleno con la que estaban hechos, calamares en chicharrón, cebiche peruano de corvina clásico, que estuvo espectacular, y unos minisándwiches de pescado. Todo peruano hasta ese plato.
Las ostras valen la pena ser probadas, con cremoso de remolacha, espuma de leche de tigre y aceite de oliva, demuestran que Ainhoa ha trabajado en producir nuevos platos con creatividad y coherencia para salir del terreno del típico y clásico restaurante peruano, así como con el plato posterior, saltado de robalo y ajíes.
Este fue el plato estrella. Es hecho al wok con demi-glace, salsa de soya, jengibre y arroz blanco. El demi-glace estaba muy bien logrado, con aromas y sabor que lo hacía algo más ligero, combinando perfectamente con un pescado de lomo alto y algo de grasa. La cantidad de pescado podría haber sido más generosa. Es un gran plato.
Finalmente, un pulpo anticuchero en un término perfecto sobre una cama de puré de choclo. Es un plato que, sin ser difícil, es muy laborioso. Hay cocción en agua, grill, sellado, así como su salsa, una variación de la típica anticuchera.
El postre, Xocolata, es un mousse helado de chocolate, excelente de sabor y textura, bien logrado, con buena materia prima y poca azúcar, almendras, arbequina y sal. Un muy elegante y apetitoso postre.
Ainhoa aún tiene en su balance más de peruano que de mediterráneo, pero ciertamente podría decirse que se diferencia del resto de la oferta peruana de la ciudad. Lamentablemente el costo de las bebidas y vinos es a mi juicio exagerado. No justifico en este rubro en nuestro mercado márgenes de 200 % y 300 % por encima del costo.
Calidad: 4/5
Servicio: 4/5
Ambiente: 4/5
Relación precio-calidad: 3,5/5
Precio: $$$
(O)