Courtney Barnett, la cantante australiana de 38 años, es una suerte de enigma. Lejos de la pretensión, durante una amplia trayectoria que roza los quince años, solo ha buscado mantener con vida el rock y el espíritu libre que bandas coterráneas, como AC/DC o INXS, popularizaron décadas atrás.
En una entrevista exclusiva para este Diario, la intérprete de éxitos como Avant gardener y Pedestrian at best se mostró tímida y sencilla en el momento de hablar sobre sus inicios o lo que involucra el lanzamiento de su próximo álbum, Creature of habit, que verá la luz el próximo marzo, pero mandó un mensaje claro y directo: “Es importante que la música y el arte existan en cualquiera de sus formas. Nos ayudan a conectarnos con nosotros mismos”.
Siendo tan tímida, ¿cómo rompes el hielo en situaciones incómodas?
Es una buena pregunta (entre risas)... Cada vez intento sentirme menos socialmente incómoda en mi vida personal. A veces me preocupo demasiado y dejo que esas cosas se metan mucho en mi cabeza, así que ahora empiezo por eso: tratar de no preocuparme tanto por todo.
¿Cómo describes tu música a un público nuevo?
Para serte sincera, siempre tengo que lidiar con eso. Cuando alguien me pregunta: “¿Qué tipo de música tocas?”, lo único que se me ocurre decir es “Algo de rock”, pero ha variado con el pasar de los años, así que ya no lo digo con mucha seguridad (entre risas).
Sí tienes un sonido rock muy característico basado en tu guitarra eléctrica y tu poderosa voz. ¿Cómo lo obtuviste?
Nunca fue mi intención lograr algo así, ¿sabes?
No planeé cantar o tocar de tal manera. Creo que tal vez fue algo que estuvo guardado en mi cerebro gracias a la música que escuchaba, a mis influencias.
Siempre he tocado la guitarra como siento que debo, así como también canto de manera natural, como siento que debo expresarme. No sobrepienso mucho eso. Ese es el resultado.
El rock se asocia mucho con la guitarra eléctrica, pero por lo general los cantautores empiezan con la guitarra acústica o el piano. ¿Cómo lo haces tú?
Me gusta escribir más con la guitarra acústica y luego ensamblar todo con una banda o cuando se me ocurren riffs (estribillos de guitarra). El piano también funciona de vez en cuando, pero la estructura casi siempre comienza en acústico.
¿Cuál fue la inspiración para tu nuevo álbum, Creature of habit?
En ese momento estaban ocurriendo tantas cosas en mi vida…, demasiadas emociones. Estaba viviendo rodeada de la naturaleza, inspirada en películas, libros. Me propuse escribir todos los días para poder intentar procesar y entender lo que ocurría en mi cabeza. Creo que ese es el motivo principal por el que escribo canciones… Empiezo a escribir cartas a personas con las que me gustaría poder comunicarme más; luego analizo lo que digo y, si tengo algo de suerte, eso llega con alguna melodía que suena bien.
Después de tres años y medio de trabajar en este álbum, creo que logré escribir canciones que ahora me encantan.
¿Cómo llevaste eso a las sesiones de grabación?
La pasé increíble en el estudio, aunque me tomó un par de sesiones más de lo que esperaba. Pensé que terminaría todo en la primera, pero había algunos temas que no estaban del todo terminados, así que me detuve y me llevé todo a Los Ángeles, Estados Unidos (donde vivo actualmente).
Eso hizo que todo se volviera un rompecabezas, porque terminé cambiando letras, nacieron canciones nuevas. Aun así, fue un lindo proceso.
Hubo muchos momentos especiales en los que poder unir esas piezas me hizo muy feliz y significó mucho para mí.
¿Qué esperas de Creature of habit?
Creo que la magia de escuchar un nuevo álbum radica en no saber qué esperar. Para mí, es un misterio cuando empiezo un nuevo proyecto, y eso me pone contenta. No suelo tener expectativas en estas situaciones, pero sí espero que cuando la gente escuche este disco encuentre algo significativo o de valor para ellos.
¿Crees que estamos en un buen momento para sacar nueva música?
Sí. Es importante que la música y el arte existan en cualquiera de sus formas. Nos ayudan a conectarnos con nosotros mismos, a empatizar con los demás.
Cuando compartes historias, puedes escuchar las perspectivas de otros, y a veces es solo eso lo que hace falta: que nos escuchemos. Eso es lo que hace relevante a la música y el arte. Mediante ellos todos tenemos una voz.