Tras la Palma de Oro obtenida en el 2017 con The Square, el director sueco Ruben Östlund retorna a ajustar cuentas con la sociedad occidental con su hilarante Triangle of Sadness, cuya premier mundial en Cannes fue ovacionada de pie por largos minutos.

En esta ocasión, lo hace a bordo de un barco de lujo, comandado por un capitán alcohólico (Woody Harrelson). Su arma favorita, la sátira estridente cargada de sarcasmo virulento, con proporciones masivas de una ficción de dos horas y media, muy explosivas. Es el retrato paradójico de una sociedad compuesta por individuos, con evidentes desigualdades sociales y políticas, en medio de una terrible tempestad que transforma el barco en un Titanic lleno de vómito y demás, hasta las últimas consecuencias.

(Cobertura exclusiva) ‘Triangle of Sadness’ arranca las primeras carcajadas en Cannes y se coloca como la más opcionada para la Palma de Oro

“La creatividad no debería estar atada al dinero, debería ser independiente hasta los límites, ya que esta es el lujo inherente que poseen los seres humanos”, afirmó el domingo 22 de mayo un complacido y sonriente Östland, en esta entrevista exclusiva para EL UNIVERSO. Triangle of Sadness, coproducida por la mexicana Piano, es hasta ahora una de las películas mas opcionadas para la prestigiosa Palma de Oro.

¿Por qué consideró el humor como el mejor enfoque para retratar los diferentes temas sociales y políticos en su película?

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No creo que sea siempre el mejor enfoque, pero últimamente me ha interesado. Michael Haneke lo dijo mejor: “la única forma verdadera de describir el mundo actual es la farsa”. En Don’t Look Up, ha hecho un trabajo fantástico al retratar cómo es el mundo de hoy, especialmente como son los medios de comunicación y el mundo digital. Cuando hice la película, me propuse que no fuera una obra de cine de autor. Y pensé: “¡Vamos, somos humanos! Hablemos de las cosas como lo haríamos en una mesa”. Me inspiré en el cine europeo de los años 70, sorprendente y entretenido al mismo tiempo. Quería combinar lo mejor de este con lo mejor del estilo americano, darle al público una razón para salir de casa e ir al cine.

¿Por qué se inspira tanto en el tema de la injusticia social? ¿Tiene alguna conexión personal con este? ¿Cómo se ve involucrado en el tema?

Me crie con una madre que se hizo socialista y comunista durante los años 60, con el movimiento de izquierdas en Europa. Ella siempre hablaba de sociología y de las teorías marxistas. Mi hermano, en cambio, se sumó a la derecha conservadora, así que estoy acostumbrado a las fuertes discusiones sobre estas dos ideologías occidentales-orientales. Creo que hay gente buena en toda la estructura de clases. Si quitamos la política, nuestro lado civilizado y el socialismo, se producirá la desigualdad. Creo que tenemos que alejarnos y dejar de verlo como un problema individual, más bien debemos abarcarlo como una sociedad.

¿Cuál fue la reacción de Woody Harrelson ante el personaje que tenía pensado para él?

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Le encantó. Quiere estar en la próxima película que estoy desarrollando. Recuerdo que lo llamé y le dije: “Tengo una película que empieza en el mundo de la moda con una pareja de modelos que va a un yate de lujo. A bordo hay gente muy rica, un capitán marxista y una escena en la que todo el mundo está vomitando durante una tormenta durante la cual y en un estado de ebriedad el capitán lee el manifiesto comunista a través del sistema de altavoces”. Él respondió, “¡por supuesto que quiero hacer eso!”.

Actor Woody Harrelson. Foto: AFP

Sobre la inversión de roles que se ve constantemente en sus películas, ¿en que modo le permite esto transmitir su punto de vista?

Creo que es muy importante debido a esta política de identidad presente en el debate público. La representación es definitivamente importante para crear un nuevo modelo de conducta y tenemos que ser capaces de separar y discutir las razones que hay detrás de las cosas. La política identitaria puede tener dos pensamientos al mismo tiempo.

En cuanto al elemento de exageración presente en la película, ¿cómo consigue equilibrarlo con el humor y la credibilidad?

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En cuanto a ese equilibrio, creo que fue interesante el retrato de la oligarquía. Me pareció que el mejor enfoque era moldear el personaje del ruso de manera que fuera percibido por el público como simpático y cálido, lo cual también intenté con la pareja fabricante de armas (granadas de mano). Creo que el modelar y retratar a los ricos como malos y a los pobres como buenos es una tontería.

Volviendo al tema de la inversión de roles dentro de sus películas, ¿está de acuerdo en que la experiencia cinematográfica respecto a Triangle of Sadness está irónicamente ligada también a esa idea: con gente de menores recursos riéndose de los ricos durante dos horas y media?

Sí, exactamente. No quisiera que mi película provoque una revolución —ni siquiera estoy seguro de creer en el concepto de revolución—. Lo que quiero es crear un cierto tipo de conciencia y hacer que nos cuestionemos a nosotros mismos. Quiero que la gente rica cuestione también la película, que esta cree un espacio para el debate.

Henrik Dorsin (i), Dolly De Leon, Harris Dickinson, Ruben Ostlund, Charlbi Dean, Woody Harrelson, Vicki Berlin y Zlatko Buric. Foto: AFP

En cuanto al público, ¿cree que para llegar a una mayor audiencia debe hacer más explícitos los mensajes de sus películas? ¿Quizás mostrar sus ideas de una manera más directa?

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Quizás sea cierto. Para llegar al público las películas deben ser explosivas. Para mí es muy importante mantener la audiencia con la que ya he tenido una conexión. En Triangle of Sadness solo hice lo que me pareció divertido, sin tener realmente en mente las ideas del público. De todas formas, a veces no me importa la reacción de la gente.

Durante una escena específica de la película, se hace referencia a la zona del rostro, específicamente del ceño del protagonista como el “triángulo de la tristeza”. ¿Qué lo llevó a elegir esto como título de la película?

Decidí que me gustaba desde el principio, por supuesto hubo muchas discusiones que llevaron a que fuera la decisión final. Para mí, tenía sentido en varias formas: el triángulo amoroso que se crea en la isla, la forma en sí misma siendo un símbolo de jerarquía y la estructura de la película que consta de tres actos principales. (I)