La crítica fue generosa para el filme más reciente del italiano Paolo Sorrentino, Fue la mano de Dios, que se llevó el León de Plata en el Festival Internacional de Cine de Venecia en su edición más reciente.

“Sorrentino cambia su cine para filmar la tragedia de su infancia... Un filme que bucea sin miedo en un pasado íntimo doloroso. Y lo comparte con el público... Ejemplo notable de drama comedido”, dijo el experto Tommaso Koch, del diario español El País.

“Una brillante, delicada y emotiva película... Es divertida con la misma claridad que trágica; es profunda... es la mejor lectura del legado de Fellini a costa del propio Fellini. Es perfectamente Sorrentino”, indicó Luis Martínez, del diario El Mundo (España).

“Me alegro de que Sorrentino haya sacado esta película de su sistema. Estoy impresionado porque rebosa un vigor grotesco; con una narración cruzada sazonada con escenas deliciosas...”, comentó Xan Brooks, de The Guardian.

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“Presenta corrientes suntuosas de alegría y pena que son más ricas, profundas, arrebatadoras y conmovedoras que todo lo que ha hecho el director antes”, comentó David Rooney, crítico del medio The Hollywood Reporter.

“Es tan buena que es difícil no pensar que será la próxima ganadora del Óscar a la mejor película internacional o al menos una de las grandes contendientes”, afirmó Rodrigo Pérez de The Playlist.

No es autobiográfica

Fue la mano de Dios no se trata de una película más en la lista del director, de 51 años, ya que detrás de la historia, una parte del pasado del cineasta se mezcla con la ficción. “Obviamente una película tiene sus exigencias, no se trata de mi autobiografía, hay elementos que son verdad y otros que no, pero lo que es siempre verdadero son mis sentimientos o lo que yo recuerdo que sentí siendo un adolescente”, dijo Sorrentino en los primeros días del célebre festival italiano, que se realizó del 1 al 11 de septiembre.

Conozca quiénes conforman el jurado y otros detalles del Festival de Cine de Venecia

Se relata la trágica muerte de sus padres a causa de una fuga de gas y que al mismo tiempo rinde un homenaje a su ídolo del fútbol, al recordado Diego Maradona, a través del título de la cinta y que el italiano describió como “una frase bellísima”. “Es paradójico que la dijera un futbolista porque es una gran metáfora, un emblema que tiene que ver con la suerte o la divinidad si crees en ella, yo creo en el poder semidivino de Maradona”, aseguró.

Paolo Sorrentino (i) y el actor Filippo Scotti. Foto: EFE

Sus padres fueron a esquiar, distracción a la que un joven Sorrentino optó por no ir, porque ese mismo día Maradona jugaba con el Nápoles y prefirió ir a ver el partido.

“Fue una época muy dolorosa”, afirmó, y agregó que no fue hasta cuando cumplió los 50 que “encontró la madurez y la distancia adecuadas para poder contarlo de la mejor manera que sabe”, según EFE.

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“Soy muy miedoso en la vida pero valiente en mis películas, supongo que es una forma de coraje diferente”, afirmó el italiano.

Al recibir su premio por parte del jurado de la Mostra de Venecia dijo: “Quiero hablar de una escena que no está incluida en el filme... Con un personaje de 1,60 m de altura que está en medio de un campo de fútbol y que se llama Maradona. A él se lo agradezco”, declaró el italiano con la voz entrecortada.

En la cinta, de 130 minutos, el joven actor Filippo Scotti da vida a Fabietto, quien a su vez es Sorrentino en la vida real. Scotti en Venecia fue premiado con galardón de mejor actor emergente por su personaje. Toni Servillo interpretó al padre del cineasta y Teresa Saponangelo a la madre.

Ganador del Óscar por 'La Gran Belleza' es ciudadano honorífico de Roma

Sorrentino es considerado entre los autores más relevantes del cine europeo, heredero del mágico estilo del también cineasta Federico Fellini. Antes de dedicarse al cine cuando tenía 25 años, cursó economía y comercio, carrera que empezó a estudiar tras la muerte de sus padres, cuando él tenía 17.

Su nombre no es extraño en el mundo del séptimo arte. En el 2013 ganó un premio Óscar por su película La gran belleza, en la categoría mejor película extranjera. Con esa misma cinta y en el mismo apartado ganó en los Globos de Oro y en los Bafta, así como en otras competencias. Y fue nominada en los Goya a mejor película europea; en el Círculo de Críticos de Nueva York y los premios César participó como mejor película extranjera; mientras que en el Festival de Cannes estuvo en la sección oficial de largometrajes a concurso.

Otros de sus filmes que se consolidaron en las diferentes competencias son Il Divo (2008) y This Must Be The Place (2011). (I)