Su lucha por permanecer en el país se reflejó en un documental. La activista Manuela Picq y el actual prefecto del Azuay, Yaku Pérez, formaron una pareja que cautivó.

En agosto del 2015, la francobrasileña Manuela Picq fue detenida y golpeada mientras marchaba con su pareja Yaku Pérez durante una jornada de protesta contra el gobierno del entonces presidente Rafael Correa.

En esa oportunidad pasó cuatro días en custodia policial en hotel Carrión. En ese año su visa fue revocada y pese a interponer recursos judiciales tuvo que abandonar el país luego de 11 años. 

En La Manuela se relata la vida de esta profesora universitaria y su salida del país donde fue "forzada a abandonar Ecuador, donde vivió en la última década, perdiendo su casa, trabajo y su historia de amor", se relata en la sinopsis.

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Dos años antes se había casado con Pérez mediante un rito ancestral cañari. En 2018, Manuela regresó al país y allí estuvo Pérez para recibirla.

Este lunes, en una entrevista a un medio radial, el actual prefecto de Azuay se refirió a su relación con la activista y confesó que la distancia la había enfriado.

"Manuela está en Estados Unidos, en la Universidad de Amherst, puede ahora ya volver al país, pero tres años que estuvimos alejados, tres años que estuvimos prácticamente separados por la responsabilidad de Correa y las consecuencias.  Una relación amorosa, linda, extraordinaria que tuvimos, pero al estar muy separados también se va enfriando", explicó.

Pérez Guartambel dijo que no han roto la amistad y que se contactan a menudo. Ante una posible reconciliación señaló que "podían quedar cenizas, pero este rato ella está allá y yo acá". (I)