AFP
PARÍS.- Íngrid de la jungla, un cómic divertido y cruel sobre Íngrid Betancourt, obra de tres franceses cuyo humor provocador y ácido no deja en pie a nadie, salió a la venta ayer en Francia, pocos días antes del libro escrito por la ex rehén franco-colombiana.

El libro publicado por la editorial Fluide Glacial satiriza a Betancourt, alias Íngrid 'Petancourt', burlándose no solo de sus años de cautiverio y de su rescate triunfal sino también de los gobernantes del país llamado 'Colombin', de los guerrilleros de la 'Farce' y de los líderes de Francia, ridiculizando en especial a un diminuto 'Nicolas Sarko'.

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La ex candidata a la presidencia de Colombia es retratada como una mujer ambiciosa y egoísta, una hipócrita que se da golpes en el pecho y es devota de la Virgen y del Papa, pero que se comporta como una verdadera arpía con los otros rehenes, a quienes les roba sus raciones de comida y delata.

En el libro, escrito y dibujado por Serge Scotto, Eric Stoffel y Richard Di Martino, Íngrid de la selva es servil con los jefes guerrilleros y se muestra ingrata tras su espectacular liberación a manos de un comando de agentes occidentales vestidos con camisetas de 'Chian Guevara', el Perro Guevara, y disfrazados con bigotes falsos.

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Y eso que Íngrid de la jungla fue escrito y dibujado antes de que Betancourt, que se prepara a lanzar el 21 de septiembre un libro relatando sus meses de cautiverio, aún no había presentado la demanda de indemnización por ocho millones de dólares por sus años secuestrada, que hizo desplomarse su popularidad y empañó su prestigio y aura de heroína, ya bastante en entredicho tras su liberación.

La publicación de la demoledora sátira de 46 páginas no cae en un buen momento para Íngrid Betancourt, que se dispone a lanzar en todo el mundo dentro de poco, un libro en el que relata su versión de su secuestro en el 2002, cuando era candidata en las elecciones presidenciales de Colombia.

El bochornoso incidente en torno al Premio Nobel de la Paz, cuando su fundación reaccionó violentamente cuando se anunció que no era ella que lo había recibido, también contribuyó a empañar su imagen, así como las versiones de algunos de sus compañeros de cautiverio, entre ellos la de Clara Rojas, su amiga más fiel, que fue raptada junto con ella.

También uno de los estadounidenses rehenes de las FARC, que estuvieron en el mismo campo que Íngrid, ha efectuado un retrato devastador de Betancourt, describiendo situaciones en que la colombiana queda como una mujer manipuladora y odiosa.

Según un sondeo Ivamer Gallup publicado en julio pasado, el 80% de los colombianos tiene una imagen desfavorable de la ex rehén, que a su salida de la jungla muchos le auguraban un futuro político brillante.