A los 61 años del terremoto del 5 de agosto de 1949, que azotó la provincia de Tungurahua y sus alrededores, y cuyo epicentro se localizó en Pelileo Grande, el pasado sábado se honró con una misa a las personas que murieron en esa catástrofe, que marcó el calendario como día trágico en la memoria de los tungurahuenses y especialmente pelileños, porque terminó con el poblado en donde se levantaba ese cantón.