Los testimonios retrospectivos tienen un punto de quiebre, la subjetividad de los afectos y la razón de los hechos. Modestamente asumo el riesgo y solo pretendo describir, tomando como punto de partida, una frase del Gabo “la vida no es lo que se vivió, sino cómo se la recuerda para contarla”.

Año 1986, Universidad Católica Santiago de Guayaquil, en un proceso de participación colectiva, un grupo de profesores  y estudiantes de la UCSG presentamos un proyecto de modernización universitaria a la comunidad y pusimos a consideración de la asamblea universitaria el binomio que liderara el proceso, el Dr. Gustavo Noboa, rector, y Nila Velázquez, vicerrectora, quienes  en el segundo periodo fueron reelectos con el 86% de votos.

Convocaron a juntar voluntades para repensar la universidad del siglo XXI, e impulsaron:

Procesos de reforma curricular participativa, grupos de profesores y estudiantes, redefinieron el perfil profesional y elaboraron el nuevo currículo universitario.

Se desarrollaron sistemas y redes informáticos en todas las unidades académicas, se implementaron bibliotecas, laboratorios e infraestructura deportiva y espiritual.

Se crearon 12 unidades de investigación y servicios, institutos, centros y programas y el sistema de pensión diferenciada, centro de capacitación docente, centro de posgrados y bienestar estudiantil.

El Centro de Relaciones Internacionales promueve el intercambio de nuestros graduados en centros como: Harvard, Politécnica de Madrid, París VII, Lovaina, etcétera, para preparar generaciones de relevo de alta calidad académica-técnica.

La universidad se convirtió en cátedra abierta de académicos, científicos, políticos de  ideologías diferentes que exponían con libertad sus ideas, con premio nobeles como Pérez Esquivel; era gratificante el ambiente de respeto al pensamiento donde primaban  las tesis, conceptos y las ideas, sobre las posturas políticas e ideológicas.

El 22 de enero del 2000, nuestro ex rector G.N.B. asumió la más alta responsabilidad  de la patria, sumida en la peor crisis institucional, política, económica y social de la vida republicana, una de las fortalezas fue generar una cultura del diálogo como único medio de llegar a consensos, mesas de diálogo con los indígenas; por primera vez se incorporó a un indígena como ministro de Bienestar Social.

El 15 de mayo del 2002, los presidentes de la Fenocín, Feine y Conaie, manifestaron: “el diálogo  permitió que nos escuchen”.

Obra de gran impacto, fue la construcción del Oleoducto de Crudos Pesados.

Plan maestro de la red vial, con prospección para el desarrollo vial en 20 años, 170 proyectos viales (con la octava parte del presupuesto actual), diseño de 67 puentes, caminos vecinales, plan en el que participaban las comunidades, fijando sus prioridades y  la organización  de microempresas comunitarias para el mantenimiento vial.

El objetivo en el sector eléctrico: superar la dependencia de la central hidroeléctrica Paute, la gestión se orientó a: la interconexión con Colombia, la puesta en marcha de la planta Machala Power. Adjudicación y concesión para el proyecto Mazar y el proyecto San Francisco. La previsión era su consigna y el no elevar las tarifas eléctricas era su disposición.

51.564 ha se incorporaron a la producción de los proyectos olvidados, Oyacochi, Píllaro, Zapotillo, trasvase La Esperanza, Poza Honda Macho Grande, Catarama.

Un municipalista por convicción y, sobre todo, un hombre bueno.