Prima la opinión entre expertos que este será un año político complicado; que la derrota en la consulta puso a tambalear a la mayoría legislativa; que el próximo sábado se inicia el periodo electoral para reemplazar a las autoridades locales, y los asambleístas buscarán protagonismo para mejorar sus posibilidades de ser candidatizados y de ser posible electos, por lo que al Gobierno no le queda más que mantener sus medidas populistas y evitar las controvertidas.
No comparto este criterio. Los gobiernos seccionales más importantes los controla la RC. En el peor escenario para el Gobierno, seguirá igual. Al Gobierno le toca fijar su vista es en cuán satisfecha estará la ciudadanía en 2029 cuando elija presidente, ya que DNA aspiraría a un nuevo periodo o por lo menos a ungir a su sucesor. Hay que adoptar reformas estructurales e iniciar obras cuyos beneficios toman dos años o más en surgir.
En enero era de esperar que arranque la fase de reformas para favorecer el crecimiento económico. Por ese motivo el seminario de Análisis Semanal (del que soy director) que tuvo lugar el jueves se tituló ‘Tres y medio años más’. Y en efecto, hay una nueva tónica en el Gobierno. Hubo al menos tres iniciativas en enero:
-El retorno al mercado financiero internacional. En la semana que termina Ecuador ejecutó el reperfilamiento voluntario de la deuda con el mercado financiero, colocando $4.000 millones en nuevos bonos de largo plazo y retirando $ 3.000 en bonos de próximo vencimiento.
En 2019 Lenín Moreno forzó a los inversionistas a reestructurar la deuda externa, pues no estaba en condiciones de afrontar los vencimientos; tampoco lo estaba DNA en 2026, ya que de 2019 a acá sufrimos la pandemia y cuarentenas (2020-2021), el misilazo de la Corte Constitucional tirando abajo el desarrollo del bloque ITT (2023), la falta de energía eléctrica (2024) y una mayoría legislativa desestabilizadora hasta 2025. Pero el mercado reconoció el esfuerzo de estabilización fiscal y se abrió al Ecuador, con lo que el Fisco podrá manejar mejor el flujo de caja y no pasar por largos periodos de suma estrechez.
-El proyecto de ley de reformas a la legislación minera y eléctrica, presentado el miércoles, que simplifica trámites. Se recortará el tiempo para que las concesionarias inicien la inversión y la producción, incrementando las exportaciones y las rentas fiscales. Las reformas a la ley eléctrica facilitan la inversión de terceros en la generación y transmisión de no producirse la inversión estatal, lo cual es indispensable para la minería, gran consumidora de energía. La duplicación de las exportaciones de cobre no se concretó en 2025 por falta de electricidad.
-El proyecto de reforma a la normativa del uso por parte de los gobiernos locales de los fondos transferidos por el Tesoro, también del miércoles, cuyo objetivo es auditar que el dinero transferido se lo utilice en proyectos de beneficio de la ciudadanía.
La mayoría legislativa se sostiene, se aprobarán estas leyes, aunque queda latente el riesgo que las tire abajo la Corte Constitucional. Luego tendrán que venir otras, entre ellas reformas a la legislación petrolera, ley de Aduanas, Mercado de Valores, concesionar obras bajo el mecanismo APP. Por fin tendremos las tan necesitadas reformas estructurales. (O)